El carnaval como periódico del año. Carnaval recuperado 1978-1983. Los cotos. 12

Foto Fran Sánchez Mazo
El carnaval es un periódico donde se tratan los temas de actualidad, aquellos que les interesan a los que lo hacen, aquellos que les afecta. El carnaval, como dice Pepe el Colmena, está hecho mayoritariamente por gente humilde. En ese contexto se entiende que la caza furtiva y los cotos sean uno de los temas que más aparecen en las letras de las coplas del carnaval recuperado.
Hay que tener en cuenta que estamos en una época en la que a partir de los setenta proliferaron los cotos de caza con sus respectivas tablillas, las leyes cinegéticas y la bunkerización de fincas para preservar venados, corzos, gamos…. Siempre había habido problemas en esta tierra entre los cazadores furtivos y los propietarios, ahora se agudizan. 



Dice Mintz en Coplas de Carnaval “Algunas fincas, a menudo propiedad de personas residentes de la ciudad que no estaban familiarizados con la labranza ni la cría de ganado, eran convertidas en cotos privados de caza y sólo eran visitadas por cazadores de fin de semana que venían de la ciudad. Esta tierra continuaba siendo una zona de ondulados cerros y de pastos vacíos durante todo el año, enriquecida únicamente en algunas áreas por hileras de alcornoques y guarnecida con nidos de perdices y madrigueras de conejos.
 “ Se apostó un guarda armado durante la semana para impedir que los hombres del pueblo cazaran ilegalmente y para divisar piezas de caza. Si quieres matar un buen ciervo, tienes que buscarlo. Debes salir por la noche a escuchar cuando uno berrea, porque los ciervos berrean durante la época de celo. Por eso voy a una de las montañas vecinas para vigilar si hay cazadores furtivos o algún ciervo. Cuando oyes uno, te acercas, lo localizas y lo calibras. Si parece bueno, llamas al dueño para que venga y haga la cacería. Cuando lo matan te dan un extra, porque aquí los cazadores dan una propina al guarda. (Mateo)



Los Repupas (1979) con letra de Juan Longanizo y Pepe Colmena escriben sobre el tema de los cotos. Dejan claro su postura en el pasodoble:
Pensamos
que todos los cotos
los tenían que quitar
los cotos son la vergüenza del campo
puesto que se benefician
a quienes les sobra el pan.

Es pena que a una familia
Le falte para comer
y señores con malicia
no nos dejen cazar en él.

Nosotros no criticamos 
el deporte de la caza es muy bonito
pero no es tan bonito
si se caza pa comer.

Coteros de Andalucias
por tu mare y por la mía
dejame de cazar
de noche y durante el día.



La misma agrupación aborda igual tema pero en el cuplet. En este caso concreto toca el tema del eterno enfrentamiento entre furtivos y coteros:
El cotero de pañuela
es poco sinvergüenza
que pa coger cazadores
este hombre ni almuerza
Con su caballo a galope
así los suele coger 
y cuando el no está 
la cotera es la mujer
te echan los civiles
y te llevan al cuartel.

Los enfrentamientos entre furtivos y coteros han sido fuente de mucho problema entre los mismos jornaleros. Así se recoge en los Camperos de Agustín Coca: 
Antonio, campiñero, nos comentaba con rabia cómo:
“el mejor furtivo que hay es el mejor cotero. Allí los ponen
porque sabes que van a quitar a los furtivos. Porque si tu o yo
hemos ido a furtivear, juntos toda la vida, y ahora tu te pones
de cotero, pos tu sabes cómo cogerme. Y eso lo he vivido yo:
quitarte el pan que antes cogía contigo”


Los Dormilones (1979) con letra de Jesús Mañez decía en tono sarcástico y festivo, pero también crítico.
Si me voy de cacería
todo el monte está acotado
y ante que coja un conejo
ya el cotero me ha pillado.


Ecos del pueblo (1979) era la agrupación de Angelín. Seguía el carnaval de Cádiz, no el de pueblo tradicional y su base no eran jornaleros, ni furtivos. La misma comparación que hacía Mintz entre Los niños llorones y los turistas del figuras se podía hacer entre esta y los dormilones o los Repupas. Pero Ecos del Pueblo también aborda el tema de los cotos, aunque desde el exterior, desde fuera, utilizando el recurso del amigo que conoce. Su pasodoble a los cotos, resulta de una dureza inusitada, sobre todo por el final tan directo que incorpora. 
Hablando con un amigo
el a mí me refirió
la mala organización
que existe en nuestros campos
y no le dan solución.
Hombre que del campo vive
piensa que los cotos son
tierras que “pa” nada sirven.
Ay el dinero
ese dinero
del terrateniente
en vez de gastarlo en cotos
darle trabajo a la gente.
Trabajo honrao
que rinda a todos
no  a unos cuantos
que ya estamos “jartos”
de tanta leyenda.
Esto se enmienda
cerrando, los cotos
y sembrando la tierra.
La voz de este hombre aquí se calló
tiene siete hijos y trabajo no.
Le echaron de un coto la multa pagó
si arden los cotos no es… sin razón.
(Ecos del pueblo 1979) 



En 1987 fuera ya del ámbito temporal de nuestro estudios, el Santo sacó un cuarteto monográfico sobre el tema. El cuarteto en clave irónica y humorística, como es propio  en él, reflejaba en plena década de los ochenta, los conflictos entre la guardia civil, los coteros de las fincas y los furtivos. Se llamaba El guardia, el cotero y dos cazadores punteros
Se está poniendo difícil 
cada día más la caza
y si esto no se remedia
no podremos practicarla.
Te pillan por una vega
cazando liebre o conejo
y te ponen una multa 
que te sacan el pellejo
           Estribillo
Corre, corre que nos pillan,
si nos cogen, nos cepillan.
Por allí, por allí, que aquí viene Serafín.
A saltar, a saltar, que el Molusco esta al llegar.

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