headerphoto

Patrimonio municipal. Agua, vías pecuarias y dehesas.Presentación. 1

Foto Mintz. Ganado de ovejas en los Arenalejos
A través del análisis del catastro de los bienes municipales de 1865 del Ayuntamiento de Medina Sidonia pretendo analizar la progresiva pérdida del patrimonio municipal. Un patrimonio que era de todos, y que mayoritariamente, ha pasado a unos pocos. El paso de la propiedad amortizada típica del Antiguo Régimen a la propiedad individual, privada y desvinculada del capitalismo va a tener unas  grandes consecuencias, no sólo implica la aparición de Casas Viejas como hábitat concentrado, sino que también marca el devenir histórico de los dos próximos siglos.


Esta revolución, esta liberalización de la propiedad posibilitó la aparición de la propiedad capitalista, pero no la modernización completa de nuestra economía, pues concentró aún más la propiedad y consolidó un modo de latifundio absentista, extensivo, poco innovador y basado en una mano de obra barata. Es lo que Mari Claude Chaput denominó como la Reforma Agraria al revés. Claro está, ello hay que contextualizarlo dentro de las dificultades de modernización y consolidación sufridas por el nuevo régimen español.



Ya hemos visto otras veces que en Casas Viejas el régimen de tenencia de la tierra predominante era mediante los bienes de propios y del común, y como tanto las subastas como los repartos terminaron concentrando la propiedad, proletarizando al campesino y expulsándolo del poblamiento disperso para concentrarlo en una nueva población que se iría formando a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX; Casas Viejas. Los campesinos que vivían arrendando pequeñas y medianas parcelas de propios y que completaban su economía con prácticas de subsistencia y depredadoras en los bienes del común ya fuera cazando, recolectando frutos silvestres, cogiendo leña, pasto para la vivienda, pasto para el ganado, haciendo carbón…. perdieron esos derechos consuetudinarios de la propiedad comunal y pasaron a engrosar las filas de una nueva clase social, grupo de trabajadores que van a ser los grandes protagonistas de nuestra historia; los jornaleros



En 1838 había en Casas Viejas y su campo 369 habitantes. Según el censo de Madoz de 1847: "Casas Viejas.- Pequeña población de unas 150 chozas de mezcla y castañuela, con ermita y ventorrillo, formada por los colonos de los diversos que hay en el sitio de aquel nombre". Medio siglo más tarde el censo de 1896 da  una población de 1.251. Hemos pasado de un poblamiento disperso a otro concentrado, de uno deshabitado a otro habitado, de un “desierto” a un oasis, de un lugar de preminencia ganadera a otra donde trabajosamente intenta imponerse la agricultura, de una propiedad amortizada, institucionalizada y vinculada a otra desamortizada, privada e individual. 



Muchas fueron las consecuencias de este proceso que va a durar más que un siglo. Ahora nos interesa resaltar, la pérdida de un inmenso patrimonio natural y antropológico compuesto por los restos del complejo mundo de la transhumancia y la mesta (Ejidos, descansaderos, abrevaderos, majadas, cañadas, padrones, coladas…) y de los bienes de propios y del común que fueron enajenados, dentro de un proceso de apropiación que permite sólo a unos pocos disfrutar de unos recursos que antes eran de la comunidad. 



Casas Viejas surge como pueblo al mismo tiempo que se consolida el latifundismo extensivo en la zona, que aparece el problema agrario, que cambia el régimen de propiedad  institucionalizada a privada. Fenómenos como la conflictividad social y laboral, la inestabilidad política, las revueltas de campesinos, las malas condiciones de vida de los jornaleros, la falta de infraestructuras y equipamientos de la población…han marcado la historia de este pueblo. Voy a dedicarle 17 entradas a analizar el catastro de bienes municipales del Ayuntamiento de Medina Sidonia de 1865. Tres consideraciones iniciales. 



Contrasta el rico patrimonio asidonense que consta de innumerables inmuebles urbanos, con el de Casas Viejas que en el casco urbano solo posee una fuente (la del Chorro Grande) y un manantial (en el Cañuelo que abastece los molinos de Casas Viejas). Ello se explica en el contexto de 1865 en el que dentro del proceso de la desamortización el pueblo se está formando. En segundo lugar dentro del patrimonio municipal que afecta a Casas Viejas destacan los abrevaderos, las dehesas y las vías pecuarias. Tres elementos tradicionales relacionados con la que había sido la principal actividad económica hasta época reciente; la ganadería. En tercer lugar, la fecha de 1865 nos indica que el proceso de la desamortización estaba muy avanzado (se habían perdido ya muchos bienes municipales), pero que todavía quedaba patrimonio municipal en forma de abrevaderos, dehesas y vías pecuarias. La mayoría de ellos se perderían en los años posteriores. 
Foto Mintz



Aunque es verdad que se ha perdido gran parte de ese rico patrimonio y ello forma parte de nuestra idiosincrasia histórica, también lo es que todavía queda  y alguno (sobre todo lo relacionado con las vías pecuarias) se puede recuperar. Estamos en lo de siempre, para proteger lo nuestro, tenemos que valorarlo y eso pasa impepinablemente por conocerlo. Para ello nos puede servir este catastro de 1865.

3 comentarios:

Carmen dijo...

Hola Salustiano: Fantástica la idea de analizar el Catastro. Siendo siempre interesantes las entradas, sabes que las históricas a mí me emocionan. Por cierto, ¿no tendrás fotografiado ese interesantísimo Censo de 1896?...
Un abrazo

Salustiano Gutiérrez Baena dijo...

Carmen si tengo fotografiado el catastro de 1865, pero es un catastro no un censo, no aparecen personas, sino los bines municipales, creo que no te sirve para lo que tu quieres. Feliz año, y año nuevo, artículo nuevo.

Carmen dijo...

Hola Salustiano: no me refería al catastro, sino al censo de 1896, el que nombras cuando dices aquello de que "Medio siglo más tarde el censo de 1896 da una población de 1.251"
Un abrazo