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Los zapateros


Decía Jerome Mintz en Coplas de carnaval y sociedad gaditana: “Pese a las largas horas y al trabajo duro, para algunos, el oficio de zapatero todavía parecía preferible a trabajar en el campo de otros hombres o a trabajar como obrero de construcción itinerante, las únicas oportunidades disponibles a los hombres sin educación u oficio. Mientras los campesinos se veían forzados a luchar con la dureza del trabajo y con el clima, los zapateros, por lo menos, podían evitar el calor del sol veraniego. Durante los dias de lluvia invernal, cuando los campos eran impisables y los campesinos desempleados se endeudaban aún más, los zapateros podían seguir ganando un jornal y pagar sus cuentas a los tenderos locales.
Su oficio también permitía a los zapateros quedarse en el pueblo y pasar la noche con sus familias. En contraste, los albañiles y los peones debían viajar en motocicleta, autobús o en coche comunitario a lugares en los pueblos de florecimiento de la costa para pasar allí la semana entera, durmiendo y comiendo de acuerdo a su turno de trabajo, a menudo en el sótano de un edificio en construcción”



En todos los pueblos había por los años cincuenta bastantes zapateros, pero en Benalup de Sidonia había proporcionalmente muchos más. Siempre se pone como ejemplo de ello que en la calle Fuentes, donde hoy está la tienda de Pedro Mateos hubo una zapatería donde llegaron a trabajar más de cuarenta zapateros. El dueño era Rafael Vázquez Gallardo, en la fotografía de abajo. En los años treinta esa zapatería había pertenecido a Juan Bascuñana, pero según cuenta fuentes familiares con los Sucesos Juan perdió la alcaldía pedánea y la zapatería, pasando a propiedad de Rafael Vázquez. Además de los ya mentados debemos nombrar como zapateros antiguos a Cristóbal Martínez, Andrés Legupín, Escámez Borrego, Nicolás Cabañas, Juan Moreno, Manolo Gallinito, Astorga de Medina, Juan José de Arcos, Domingo Rodríguez, Manolo Lago, Peporro, Pareja y muchos otros. En un escrito de 17 de febrero de 1940 en el que se solicita que le den permiso para comprar hojas de suela, se observa que la zapatería de Rafael Vázquez solicita 9 y tiene 10 oficiales a su cargo, más el resto de trabajadores como los aprendices. En efecto, desde el siglo XIX abundan en los padrones municipales de Casas Viejas los zapateros, aquellos profesionales que tanto participaron en los pronunciamientos liberales a través de la masonería. Como en otros gremios de origen medieval, en el oficio se empezaba de niño sin cobrar nada. Dice Peporro:  “Aprendí mirando; por ejemplo, había diez bancos y en cada uno de ellos había cuatro personas y cuando se ponían a hacer algo  me ponía a mirar y luego lo hacía yo y así aprendí, poco a poco". 



A la edad de 15 años ya recibían algún dinero, que por los años cincuenta eran 6 pesetas. Los materiales con los que se hacían los zapatos era con piel de becerro o vaca, de cocodrilo…Se solían comprar en Ubrique. La parte superior del zapato se hacía con piel de becerro y la de abajo con piel de vaca o cocodrilo que son más duras. Para los zapatos más finos se encargaba el material a Valverde del Camino. En 1966 el oficio estaba ya en decadencia, así lo cuenta Mintz en Coplas de carnaval: “El oficio de coser zapatos había sido en el pasado importante en el pueblo, en el que había un buen número de hombres fabricando botas para el comercio en las tiendas de la ciudad, pero el éxito de los zapatos de fábrica había reducido el mercado para las botas elaboradas a mano, y ahora sólo quedaba en el pueblo una media docena de zapateros”.



En la primera fotografía se encuentra trabajando tres zapateros en una misma banca. Se trata de Luis Barberán  Castro, el de enmedio, es Antonio Astorga y el de las gafas, Domingo Rodriguez Gónzalez, el de María Capita. Ninguno de los tres miran a la cámara, están concentrados en su tarea. Los personajes no miran a la cámara. Mintz quiere reflejar la vida cotidiana y en el transcurrir diario de esta gente no hay cámara de fotografías. Es todo lo contrario que hoy en día donde nos inundan las sonrisas Profiden de las cámaras digitales.Evidentemente se trata de una composición pactada, Mintz era muy amigo de Peporro, al que visitaba frecuentemente. Es esta empatía lo que le permite hacer este tipo de fotografías, la misma que ha posibilitado que estas estampas lleguen hasta nosotros para nuestro disfrute y aprendizaje. ¿Qué fotografió Mintz? En entre otras cosas Mintz fotografíó un mundo que se estaba perdiendo, como el de los zapateros artesanos. Abajo Rafael Vázquez, el empresario zapatero que llego a tener una zapatería donde trabajaron más de cuarenta personas.

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