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El carnaval como periódico del año. Carnaval recuperado 1978-1983. Planteamiento. 1

Los Segaores de 1978. 1º Padre de Chispa 2º Diego Mateos (alias Citroën) 3ºFernandín 4ºAntoñero "Torrijas" 5º Pepe Aguilera 6º Pepe Orellana 7º Chispa 8º Paquirri 9º Antoñín Cobelo 10º Bernardo Sánchez (alias Junquera)  11º  Maía "Torrijas" Por detrás de Paquirri el sombrero de Curro " Torrijas" y Luis "Torrijas" no se ve en la foto. El niño, sobrino de Fernandín.

Como sabréis por el caralibro la fundación del carnaval benalupense me ha elegido como pregonero de este año (el homenaje, merecidísimo se le hará a Ana Montesdeoca Bancalero). Como no podía ser de otra forma, he tenido que aceptar este nombramiento que constituye un honor inmerecido para mí. Me encuentro en la fase de pre-ocupación, espero encontrar las ideas y las personas que me ayuden a afrontar este reto como la ocasión se merece. Curiosamente hoy tenía previsto inaugurar una serie en este blog sobre el carnaval. Ahí va.

En tres grandes etapas podemos dividir el carnaval benalupense. En primer lugar el carnaval prefranquista, del que no conocemos casi nada, solo algunas referencias aisladas que hace Mintz de él, donde destacan personajes como Bernardo Cortabarra, Ricardo el de la Huerta, Diego "pan", Cristobal, el Zoquete ,  Esteban, el Zapatero y otros.  En segundo lugar el carnaval franquista aquel que se desarrolló desde 1958 a 1968. En tercer lugar, el actual, el que empieza en 1978 y llega hasta la actualidad. En el carnaval franquista se enfrentaron dos modelos  distintos. El murguero, el rural, el de toda la vida que tuvo su agrupación más significativa o conocida en Los niños llorones y el carnaval inspirado en el de Cádiz, con música de agrupaciones de Cádiz y que estuvo representado por las agrupaciones escritas por Angelín como Los Piratas, en 1960, Los Indios, en 1961, Los Bandoleros, en 1963 o Los Turistas del Figuras, en 1966.




En 1978  resucitan las fiestas de carnaval, hubo que esperar para ello un cambio de régimen político en el país con la muerte de Franco en 1975, la Ley de Reforma Política del 76, las elecciones del 77 que ponen en marcha la Constitución que se aprobaría en el 78,  es decir la vuelta a la democracia. Dentro de esa tercera etapa, una subetapa lo constituye de 1978 a 1983, que coincide con la recuperación de la democracia y con el inicio de la llegada de las libertades. Es un periodo de especial efervescencia para el pueblo, tanto política, como cultural o deportivamente. No sólo son los años de la recuperación del carnaval, también de la reactivación del proceso de la segregación, el nacimiento del maratón o del concurso nacional de cante flamenco. 



El carnaval estos años es fiel reflejo de ese contexto social y político. Son muchos los temas que abordan las agrupaciones de matiz político, humorístico, sexual… pero yo me voy a centrar en su carácter periodístico. Es, por tanto, una fuente histórica de primer nivel, que nos sirve para entender lo que ocurrió en aquella época. El carnaval se convierte en el periódico del año que acaba de pasar. Los Dormilones en 1979 lo cantaban en su popurrit.
REPUTAN… REPUTAN…
Por aquí, por allá,
mucha gente disfrazá,
yo no sé que será,
ha llegado el carnaval.
Eso es, claro está,
cantaré 
y al pueblo entero le diré,
todo lo que ha ocurrido
desde el año pasado aquí
Los carnavaleros, como decía Paco Ríos no cumplían años, sino carnavales.  Como dice Pepe Colmena en el libro de Coplas de Carnaval de Mintz:  "El carnaval es un periódico. Da las noticias de lo que ha ocurrido durante el año. Critica, comenta. Trata de política... de alguien que sufrió una cómica caída en la calle. Es todo eso. El carnaval está hecho por gente pobre... El carnaval habla sobre todo lo pasado en el pueblo". Por tanto, nos tenemos que situar en las especiales circunstancias de estos cinco años,  tras doce años sin carnaval, para entender estas letras. Es un batiburrillo, un torbellino de temas, donde se mezclan los más variados asuntos. 



Como ya ocurrió en los años sesenta las agrupaciones se van a dividir en dos grandes tipos. Aquellas, del grupo de los educados, que siguen la senda del carnaval gaditano y aquellas que siguen la tradición del carnaval de pueblo tradicional, donde dominan los temas sexuales y los cotilleos y asuntos particulares ocurridos durante el año. Va a ser el modelo de los primeros el que se imponga, siendo los  "Segaores"  de 1978 el gran ejemplo a seguir. El carnaval murguero, más social, más popular, basado en rumores, críticas y acontecimientos cotidianos iría desapareciendo poco a poco hasta su absoluta desaparición actual (aunque en esta época tendrá ejemplos en agrupaciones como los Volaos, los Vinateros, los Amarraos, Con ocho basta, los Hijos de la Ramona…). 



A partir de la agrupación de  Los "Segaores"  salen dos grupos cuya competitividad está en la base de que asistiéramos a una de la etapa más rica y creativa en la historia del carnaval benalupense. Un grupo al  que  la gente lo  consideraba  más progresista políticamente, liderado por Angelín y otro que lo situaban en la órbita centrista capitaneado por Paco Ríos… Aunque las causas de la separación no fueran ideológicas, sino  la distinta manera de entender el carnaval. Del primero salen agrupaciones como Ecos del Pueblo, Los Juglares, los Cosacos o Primavera (la última de Angelín) y del segundo los Travoltas, los Chumberos…

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