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Buscando caracoles.

Cuenta Isabel Mintz, la mujer de El americano, que un día llegó a casa una pareja de la Guardia Civil preguntándole por unos informes en los que se decía que estaba tomando fotos de gente pobre y de niños a los cuales se ridiculizaba. Jerome le dio las mejores explicaciones que su castellano le permitió y parece que el agente de la autoridad quedó satisfecho, pero por otra parte se confirmaban dos sospechas. Por un lado, El americano estaba vigilado; por otro, las autoridades del momento no entendían su trabajo.




En esta fotografía, tres niños (los hermanos García Ossorio –Jesús, Pedro y Caridad–) miran los caracoles recogidos en una bolsa de galletas: los tradicionales churruscos de la marca Cuétara. En aquellos tiempos todo se reutilizaba y desde muy temprana edad los niños sabían que todo lo que se pudiera aportar a casa sería bienvenido. Nadie los mandaba a buscar caracoles pero estaba en el ambiente, en las circunstancias, en lo que se veía cotidianamente... Todo lo contrario que hoy, que impera el consumismo y el todo me lo den hecho.



En la fotografía, ninguno de los tres protagonistas mira a la cámara. Mintz fotografía la realidad cotidiana y en el día a día de estos niños no había cámara. Desde muy pequeños los niños vivían integrados en su medio natural, lo conocían y aprendían a desenvolverse en él. Ese contacto tan directo con la realidad próxima acabaría desapareciendo de la vida de los niños con la llegada de la modernidad.


En el vídeo niños buscando caracoles en los Arenalejos. También es de Mintz

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