Itinerario por la tierra de experimentos

Dentro del grupo de trabajo que tenemos algunos profes del IES Casas Viejas  sobre el patrimonio cultural benalupense (una excusa como otra cualquiera para salir, andar, comer , socializarse, etc) el sábado 12 de diciembre realizamos la primera ruta. La concepción es tan abierta que había seis veces más personas ajenas al grupo oficial que integrantes natos. Dividimos en tres partes la jornada.



En la primera hicimos  un itinerario desde  Benalup-Casas Viejas hasta San José de Malcocinado para estudiar de primera mano esta tierra de experimentos agrarios.En la segunda asistimos a una charla sobre las setas del parque de los Alcornocales. Y en la tercera degustamos una serie de productos culinarios pertenecientes a lo que se ha venido en llamar patrimonio cultural inmaterial.



Salimos a las nueve desde el campo de fútbol, desayunados y leídos. Antes habíamos mandado por email un pdf con la explicación explícita del recorrido. Se trataba de ver in situ los distintos recursos que el itinerario escrito explicaba (sé de quien no llevaba los deberes hechos). Por ejemplo,  el relieve tabular de la zona y la existencia de los manantiales y fuentes de agua tan frecuentes en la zona. La del Alamillo es una de ellas y siempre ha tenido una gran importancia para los habitantes del entorno. Sobre todo cuando en la zona dominaba el poblamiento disperso, el habitat no concentrado. 



Enfrente de la fuente están los hornillos (que hace referencia a hornos de carbón) o muy cerca el sitio de Casas Viejas que más tarde daría lugar a la actual Benalup-Casas Viejas. Estos topónimos demuestran que el origen del nombre del pueblo está en este habitat disperso. Luego era el turno de la mesta, la ganadería, la transhumancia y los padrones. Del de Alamillo pasamos a la cañada Real de Algeciras, heredera de la calzada romana. 




Ellos nos explica la importancia geoestratégica de Medina Sidonia, de la zona y del actual corredor verde. Nos topamos primero con la dehesa de las Yeguas que nos sirve para analizar el paso de estos terrenos de dedicación ganadera (escuela ecuestre para la nobleza y después se convirtieron en terrenos del Ayuntamientos en la Edad Moderna) a tierras objeto de los repartos de 1820, 1835 y 1855 que dieron lugar, junto a las subastas provocadas por la desamortización a la creación del pueblo en la primera mitad del siglo XIX. Otro ejemplo más de la guerra tradicional que ha habido entre ganadería y agricultura. 




A la izquierda de la calzada el rancho del tío Alozaina, un antiguo malagueño, sopaca, que vino al pueblo a segar en verano y se quedó. La mayoría de estas tierras siguen siendo de sus descendientes. A la derecha se extienden las tierras de Torrecillas y Pedregosillo, propiedad en su día del duque de Medina Sidonia, que luego fueron objeto de una comunidad de campesinos en la Segunda República, que pasaron de nuevo al duque tras la Guerra Civil y este se las vendió en los cincuenta al Instituto Nacional de Colonización y este a su vez a los colonos. Tanto colono le hace sugerir a uno de los excursionistas que si Colón no había nacido por aquí. 



Por el padrón de Peña Hincada subimos hasta la  cañada de la mesa. A la derecha de ella se veían las parcelas agrícola de la comunidad de campesinos de Malcocinado. Estas eran completadas con otras de monte, en la mesa alta.Subida la cuesta tomamos un café en el venta de la Casilla. Gran parte de la antigua cañada de la mesa ha sido ocupada por la carretera que une Medina Sidonia con Benalup Casas Viejas. Vía que tardó unos sesenta años en construirse. Pues las primeras peticiones se hicieron fue en 1863 y no será una realidad hasta 1933 después de los sucesos.Siempre ha tenido problemas esa carretera y sobre todo a finales del siglo XX y principios del siglo XXI era frecuentemente noticia por los accidentes mortales que se producían en ella,  ya que al deficiente estado de la vía, se unía el intenso tráfico y el peligro que suponían las numerosas parcelas que a derecha e izquierda existían en ella. En la actualidad, tras los arreglos (con un presupuesto de cinco millones de euros) de finales del 2006 y principios del 2007, la vía presenta un estado bastante aceptable. 





La vía que antes llevábamos, el corredor verde o la cañada real fue la antigua carretera que unía antes de 1933 Casas Viejas con Medina, los restos de la antigua casilla de peones de camioneros o alcantarillas, así lo demuestra. El terreno por donde transcurre, por la vega, ha sufrido menos transformaciones. El camino de ahora lo hace por la cañada de la mesa baja, la presencia de la cercana carretera y otras cuestiones hace que el camino sea menos natural y los cambios muchos más importantes. Pese a las importantes transformaciones surgidas, la presencia de los mayores acebuches y palmera europeas de Europa y las sufridas y azotadas chumberas nos indica esa guerra continua que hay en la zona también entre tradicionalidad y modernidad. 



Un ejemplo de ello es la urbanización conocida como Villalatas, que actualmente esta en proceso de regulación, bonito eufemismo, y los boxer u hoteles para caballos que van a hacer las impresionantes naves que hay a la derecha de la cañada. Según aparecía en el Diario de Cádiz el 5 de marzo de 2015 dichas obras han sido denunciadas por Ecologistas en Acción. 




La verdad es que la comparación entre el trayecto por el corredor verde y por esta cañada de la mesa nos deja evidente que la modernización también tiene sus aspectos negativos. No ya solo todo el movimiento especulativo producido en "Villalatas", sino también el basurero y el estercolero en que se han convertido determinadas partes de este padrón. 




Llegamos al Cortijo Bio. Esta empresa de agricultura ecológica es otro experimento agrario y otra de las buenas noticias que te da la zona. Constituye junto con las Lomas las dos empresas que más trabajo generan de la zona (no tengo en cuenta a la construcción, pues la mayoría de los puestos de trabajo que esta genera lo hace en Gibraltar o la Costa del Sol). Aunque teníamos previsto visitarla problemas de agenda hacen imposible nuestro propósito. ¡Otra vez será!




Después de visitar y deambular por la población de la Yeguada o San José Malcocinado y buscar las huellas tanto de la dictadura de Primo de Rivera, con la Yeguada militar, de la Segunda República con la Comunidad de Campesinos o con el franquismo, pasamos al Granero para asistir a una charla sobre las setas del parque de los Alcornocales. La asociación micológica y botánica del parque de los Alcornocales de Benalup-Casas Viejas  había organizado el fin de semana anterior  (del 5 al 8 de diciembre) unas jornadas micológicas, en las que incluía una ruta de la tapa de setas. Pocas actividades, creo que recientemente ninguna, han generado una ola de consenso, de elogio y de satisfacción en torno a su realización como estas. 




La charla fue impartida por Manolo Guillén, uno de los miembros de la citada asociación. Apoyándose en fotografías y en ese emblemático lugar que siempre ha sido el Granero, dimos un paseo por el mundo Fungi, de los hongos, de las setas. La verdad es que la conclusión general que saque es que se trata de un mundo tan complejo, diverso, amplio  y rico que hay que acercarse a él de manos de expertos. Por otra parte, aprendí que el parque de los Alcornocales es uno de los lugares más ricos en este mundo, no ya solo por la cantidad de ejemplares que se pueden recolectar, sino sobre todo, por su diversidad. Variedad que viene explicada por su situación estratégica entre dos mares y dos continentes. 



También aprendí que a partir de ahora además de las setas de cardo, las amanitas cesareas o de huevo, los boletus aereus o la chantarella van a estar dentro de mis especies de setas favoritas. Es cierto aquello de que despreciamos lo que ignoramos y por tanto para proteger hay que valorar y conocer. La verdad es que el mundo de la setas aparece como un ecosistema impresionante, no sólo por sus valores medioambientales, sino también por los económicos, constituyéndose en un verdadero ejemplo de desarrollo sostenible. Personalmente, también me hace reflexionar que si hace cinco años en Benalup-Casas Viejas este universo estaba tan poco desarrollado y conocido y ahora se ha llegado al nivel que lo han puesto esta asociación, con otros aspectos de nuestro patrimonio cultural se podía hacer lo mismo. Es cuestión de organización, de interés, de trabajo  y de cariño, mucho cariño, dejando, eso sí, las intereses particulares a un lado, pues estas cosas de la filantropía tienen eso.



El tercer tiempo de las jornadas lo constituyó la comida. Una serie de hombres, aficionados a la gastronomía tradicional, se habían adelantado a nosotros y nos tenían preparados unos pocos manjares que pudimos disfrutar todos. Empezamos con aceitunas, ensalada y patatas aliñadas, al modo tradicional. Seguimos con las chacinas de la zona, en concreto de la carnicería de Torres. Chicharrones, morcón, chorizo y filetes a la plancha. 




Alguna sorpresa al acordeón dio paso a unos espárragos trigueros con boletus ediles que quitaban el sentido. Y remetamos con el plato fuerte del día, pollo de campo, de campo campo, con arroz, espárragos y boletus. El maridaje dejó algo que desear, pero otra vez lo mejoraremos. 



Si el gruesso de la comida fue cosa de hombres, los postres fue cosa de mujeres pues previamente habían preparado los bizcochos en sus respectivos hornos caseros. El flan de turrón también buenísimo, pero me gustaría hacer mención especial a la torta de aceite, hecha según la receta tradicional de Manuela Cozar, que había preparado Manolo Guillén que le había pedido prestada la receta a su cuñado Fernando. Esta torta ha sido tradicional en los hogares benalupenses, y no podía faltar en nuestra comida. 



En definitiva todo un homenaje gastronómico a la tradición culinaria de la zona y al patrimonio inmaterial que es nuestra gastronomía. Gastronomía tradicional que se adapta a las condiciones climáticas de la zona, pero también humana y que tienen una gran riqueza debido a su diversidad. Ya que las materias primas primas de las que gozamos son de una gran riqueza natural y variedad, que va desde las carnes de ave, hasta el cerdo pasando por las de caza, completándola con verduras o frutos silvestres. Nuestra comida en base a cerdo, pollo y huevos de campo, espárragos, aves, setas o la variedad de postres que hubo es una prueba de ello.



A estas alturas de post los pocos incondicionales que hayan tenido la paciencia de leer hasta el final estarán pensando tres cosas. La primera que es verdad aquello de que el grupo de trabajo es una excusa como otra cualquiera para salir, andar, comer , socializarse, etc. La segunda que si voy a decir donde será la próxima. Al respecto comentar que tenemos pensado hacerla por la sierra, a ver como sale y que permisos conseguimos. Y la tercera que cuando va a terminar este post.

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