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Francisco Franco y Benalup de Sidonia. Los cambios económicos. 8

Los cambios operados eran de una trascendencia inusitada. La transformación de la explotación extensiva tradicional a una moderna en Las Lomas, iba a ser, junto con la construcción y la emigración, el motor de la modernización de la zona, pero también era el único factor endógeno, pues en  los otros dos necesitaban los trabajadores trasladarse lejos de su entorno. Además, se estaban produciendo de una forma y en unos lugares que eran especialmente significativos.




Mintz, con la claridad del que ve el valle desde la cumbre, lo explica así:  “Rodeadas de muchas fincas improductivas, Las Lomas se convirtió en la mayor fuente de empleo de la zona … El campesino y el propietario podían ponerse de acuerdo sobre las virtudes del uso intensivo de la tierra. Su concepción de los propósitos de la producción agrícola contrastaba. ¡Qué diferente era la percepción de los sofisticados gerentes en Las Lomas, mientras estudiaban los datos de producción y el uso más eficiente de la fuerza laboral, del trabajador que todavía consultaba a los terratenientes con consideración y cuidado! ¡Qué distantes eran ambos de las ahora olvidadas visiones de los anarquistas y socialistas que habían luchado allí una generación antes para trabajar la tierra comunitariamente y compartir su cosecha! Un nuevo propósito había cobrado importancia”.



La familia Mora Figueroa Domecq trajo a la zona la mentalidad de grandes capitalistas, aunque siguieran impregnadas de paternalismo. Ello les trajo algunas críticas y muchas alabanzas, sobre todo, por todo ese mundo regeneracionista que siempre ha sostenido que la modernización de España pasa por la transformación agraria. En el libro de Pedro Mario Herrero de 1968, “El campo andaluz” aparece el siguiente diálogo: ”Dicen los ricos: Gran parte de la tierra andaluza no es cultivable. Hay zonas que no sirven ni para caza. El viento de levante acaba con todo.
Dicen los pobres: La tierra es susceptible de regadío. Hay fincas que lo prueban, fincas que todos conocen. Sin ir más lejos, un terrateniente horadó una montaña, hizo un desagüe hacia el mar y convirtió una laguna en una tierra fértil. Lo que pasa es que los ricos no quieren arriesgar; que su dinero es cobarde”.



Juan Clavero, desde un punto de vista medioambientalista,  en un artículo en el libro el río Barbate dice: “Con la desecación de la Janda y la construcción de las presas, la cuenca del Barbate ha sido totalmente transformada, con una división funcional que ha adscrito a la cuenca alta el aporte del agua para la agricultura intensiva que ha desarrollado en la cuenca media y para el desarrollo turístico en la baja. El resultado es un claro desequilibrio económico entre la zonas altas y baja de la cuenca”. Desequilibrio este que está en la base de la oposición de Alcalá de los Gazules a la posible construcción de la presa del río Álamo. Concluye Juan Clavero en el citado artículo: “El tiempo ha venido a dejar más patente si cabe la paradoja de este plan de desecación: una valiosísima zona húmeda se deseca para transformarse en tierra de regadío, valles y campiñas se inundan para retener el agua de los ríos y favorecer la desecación de la laguna, y al final, zonas del vaso de la laguna se terminan por reinundar de nuevo con el agua de los embalse para el cultivo del arroz"



Independientemente de ello, desde 1821 la laguna de la Janda por su centralidad ha ocupado un lugar fundamental en el devenir de la zona. Y el elemento central ha sido la lucha por la propiedad. En la Segunda República ya vimos como los radicales propusieron al Ministro de Obras pública desecarla para repartirla entre los jornaleros. Pero el proyecto que triunfó no fue el social, sino el técnico. 



Este inmenso proyecto agrario que se forma en el segundo franquismo, tendrá que adaptarse paulatinamente a nuevas circunstancias políticas (las elecciones de octubre del 82 son ganadas por mayoría absoluta por el PSOE) y a la recesión económica de principios de los ochenta. Ante ello, la empresa reacciona cediendo parte de la tierra a los trabajadores. De esta forma, doscientos trabajadores, con una media de 12 hectáreas cada uno, pasaron a ser propietarios. El  ensayo  en Las Lomas va a durar desde 1982 a 1986, año en que vuelve a hacerse cargo de las tierras la familia Mora Figueroa. Entre otras cosas, declaraba una fuente cercana a la empresa,  este ensayo sirvió para poder mantener a salvo los puestos de trabajo, respetando los beneficios sociales de la explotación. Por esa fecha, se está produciendo otro cambio importantísimo. En el Consejo de Ministros del día 13 de Marzo de 1987 se aprueba una inversión económica del grupo KIO en la sociedad Agrícola del Barbate por valor de 1.350 millones de pesetas. El dato ejemplifica que las dificultades habían sido superadas y la empresa se había adaptado a las nuevas realidades políticas y económicas. 



Pero la clave de todos los cambios hay que buscarla en los años sesenta con Francisco Franco como jefe del estado. Sobre los terrenos públicos  de la laguna de la Janda se refrendó, mediante Orden de la Dirección General de Obras Hidráulicas en de 20 de febrero de 1965, la continuación a favor de Lagunas del Barbate S.A., hasta que sea consumado el rescate por parte del Estado, de la concesión otorgada a Colonias Agrícolas S.A. por un plazo de 99 años mediante Decreto del Jefe del Estado de 29 de noviembre de 1946. La caducidad de esta concesión se producirá por tanto pasados 99 años a contar desde el 29 de noviembre de 1946, es decir en noviembre de 2045.

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