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Un siglo de iglesia en Benalup-Casas Viejas. La centralidad. La importancia de la Alameda. 15


La Alameda ha sido siempre el lugar central del pueblo. Es concebida con una triple finalidad; como lugar de paseo público, como antesala de la Iglesia y como lugar de residencia de los propietarios locales. El flanco occidental estaba ocupado por la ermita y a partir de 1915 por la iglesia. En el lado septentrional, después de la casa del cura la de José Cantalejo, el concejal asidonense que luego cede a su albacea Antonio Alcantara y que este a su vez, una parte vende a Ricardo Rodriguez Pérez Blanco, perteneciendo en la actualidad su totalidad a un nieto del primero.



En la parte occidental José Vela Morales construye una impresionante mansión que luego vende divida al maestro Manuel Sánchez y al comerciante Juan Pérez Blanco. En el ángulo Noroccidental la familia Estudillo construye su casa, alquilándole una parte de las instalaciones a la Guardia Civil hasta 1933. En el flanco meridional la familia Vela es dueña del todo el solar. En el franquismo, los herederos, construye la casa que luego compra el veterinario y alcalde último del franquismo José Romero. 




Pero la Alameda no sólo es sede de las instituciones y casas más importantes del pueblo, sino que también era el lugar central donde hasta no hace mucho la gente se socializaba, se encontraba, paseaba, se contrataba a los jornaleros, se divertía o se fotografiaba, como se observa en estas fotos. 




Dice Mintz: "En frente de la iglesia estaba la alameda, la plaza donde la gente del pueblo se paseaba las noches de los viernes. Las parejas andaban cogidas del brazo. Los jóvenes encontraban ocasiones para saludar a las chicas atractivas con piropos mientras los paseantes buscaban la oportunidad de hallar un novio o novia.”




Las fotos  que presentamos expresan la centralidad de este equipamiento urbano. No sólo por ser sede de las instituciones y casa familiar de la élite del pueblo, sino porque en ella se desarrolla la vida cotidiana y excepcional del pueblo. Aparecen  fotografías que muestran como la Alameda se llenaba durante las fiestas de mesa y albergaba la excepcionalidad que significaba la reunión de la familia y amigos en torno al bar de Ricardo. Así lo vemos en la primera y segunda fotografía de los años cincuenta o en la tercera donde los funcionarios del Ayuntamiento departen con tres miembros de la Guardia Civil. 




Luego aparecen una serie de fotografías que demuestran como hasta hace poco la Alameda era el centro de la vida cotidiana. En una de ella aparece el Padre Muriel con jóvenes benalupenses. En otra aparece en primer lugar por la izquierda Catalina Sánchez, Juana Bancalero, Luisa  Collantes, Ramona Gómez, Luisa Cózar y Carmen Bancalero y después Paco Pinto, Juan García, “El colarao”, Antonio Flor y “el obrero”. 


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