El carbón a través de la historia de Benalup-Casas Viejas. Aspectos negativos de su explotación. Y 7

Foto Mintz
Pero no sólo nos podemos quedar en los aspectos positivos de la explotación del carbón. Como actividad propia de la economía tradicional también tenía importantes aspectos negativos, relacionados con las condiciones laborales y con la apropiación de los beneficios.



El carboneo en un principio resultaba simbiótico para las dos partes; ya que los propietarios disponían de mano de obra barata y dócil, al tiempo que le mantenían limpias sus tierras y las familias obtenían ingresos, por lo que los propietarios no solían cobrar nada por este tipo de explotación hasta que al aumentar los precios en los años cuarenta y habiendo cambiado las circunstancias sociopolíticas empezaron a cobrarle a estos carboneros. A partir de la Guerra Civil, con la autarquía, el aumento de la demanda del carbón y las nuevas circunstancias sociales los tres agentes del carbón clarificaron sus posturas. Los propietarios empezaron a cobrar o por las leñas o por dejar establecer un horno. Los remitentes o intermediarios del carbón eran los grandes negociantes de este mundo, los grandes beneficiados. Los carboneros u obreros del carbón se proletizaron y fueron los grandes perdedores del proceso. Los que soportaron las pésimas condiciones laborales y obtenían el menor porcentaje del beneficio que generaba el carbón. 



Todas las fuentes orales coinciden en  que el carboneo era muy penoso, pues había que dedicarle mucho tiempo a cortar leña, a hacer el horno y a quemarlo. Muchos carboneros decían que se iban de vacaciones al descorche, cuando en verano trabajaban en él, amen de ganar mucho más dinero con los alcornoques. 



“Seisdedos se dedicaba a hacer carbón y esto el que no lo conozca y no lo haya hecho no sabe lo ingrato que es este oficio, pues creo que es el peor que puede hacer persona alguna. Se necesita más de diez días para arrancar las cepas y un día más o menos para hacer lo se llama alfanje, que es donde se colocan las cepas que hay que acarrearlas, enchascarlas y después cubrirlas con tierra y toda esta tarea requiere muchos días. Una vez terminada esta faena se enciende fuego para hacer el carbón lo que tarda más de quince días, después refregarlo y al día siguiente sacar el carbón apartándolo con las manos y con esto produce un polvo tan fino y negro  que todo el cuerpo se ennegrece y solo blanquean los dientes. Y para lavarse la mitad de las veces no disponían de jabón y esta mugre no se quita con sólo agua y la ropa no se puede averiguar de que color era y así se metían en la cama. Ahora viene lo más grave. Tenían que esperar a que vinieran los arrieros y estos a veces abusaban de tal forma que se llevaban la mitad sin pagar. Como acabo de describir esto era el trabajo más ingrato y peor remunerado que existía". Suárez Orellana, José. Memorias no publicadas



En la actualidad la producción de carbón se restringe al autoconsumo de los pequeños propietarios. Aunque hubo un tiempo que el carboneo estuvo a punto de desaparecer con la actual crisis económica y de modelo estas prácticas han vuelto a repuntar. Se trata de hacer lo que se ha hecho siempre utilizar los recursos endógenos, propios, de una forma razonable y sostenible… para asegurar la superviviencia. No se trata de volver a utilizar las energías de la sociedad tradicional, pero sí plantear la posibilidad de reducir el consumo, sobre todo las no renovables, aumentar la utilización del carbón vegetal y las limpias y sobre todo tener claro que hay que revisar el actual modelo energético. 



Pero sobre todo se trata de conocer una actividad tan importante como el carboneo, que ha marcado nuestro pasado desde el punto de vista económico, social y patrimonial. Sin duda el carboneo constituye un elemento patrimonial antropológico de los casaviejeños de primer orden. 



Si como decía Machado se desprecia lo que se ignora, entonces parece claro que se valora lo que se conoce, y solo se protege lo que se valora. Me parece que hay que agradecer a la familia de los Gallinitos por colaborar en la difusión y valoración de una actividad tan tradicional y propia como el carboneo. A Manolo Cepero por este montaje. Y a la asociación micológica los Alcornocales por la organización de actos como este. Gracias a los tres por, cada uno a su forma, hacer lo que todas las personas debemos hacer: proteger lo nuestro. Porque el patrimonio cultural y natural “no es una herencia de nuestros padres,. sino un préstamo de nuestros hijos”
Foto Manuel Cepero Casas


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