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Los vallados de tunas y Casas Viejas. La plaga. 4

La plaga que asola nuestras chumberas está provocada por la cochinilla. Es necesario diferenciar el insecto hembra del macho. La hembra, de unos 6 mm, apenas se mueve del lugar en el que se alimenta, llegando  a poner hasta 400 huevos. Puede tener entre 5 a 80 crías a la vez, y reproducirse dos o tres veces al año. La vida máxima de la cochinilla hembra, no pasa de los 150 días. El insecto hembra es el que contiene la sustancia colorante (ácido carmínico) el macho es el más pequeño (no supera los 2,5 mm) y con alas. El insecto macho tiene un periodo de vida de 3 a 4 días. Siente gran atracción por las fuentes luminosas, pero no pican a las personas.



De la cochinilla hembra se obtiene un  colorante natural que está en la base de su introducción en Andalucía para la aplicación en la industria textil. Pero este colorante natural ha sido  sustituido por los colorantes sintéticos químicos. Ese abandono de la cochinilla es el que explica la plaga actual. En efecto,  "La Tuna Pullosa", como se le conoce por aquí a estas chumberas ha sido afectada por el ataque de la cochinilla gruesa o silvestre. La plaga se propaga a tal velocidad que está poniendo en peligro esos ricos y maravillosos ecosistemas que constituyen los vallados de esta zona, donde el conejo y el acebuche completan este hábitat. 



Empezó en Murcia en el 2007 y hoy se extiende por todo el arco mediterráneo y el sur atlántico, habiendo cogido de lleno toda la costa gaditana incluida la comarca de la Janda. El año pasado los vecinos nos quedábamos atónitos ante la aparición de una enfermedad que cubría las “palas” con un manto blanco rugoso que con el tiempo terminaba por matarlas. Posteriormente se descubrió que el causante de esta mortandad es un insecto, una Cochinilla denominada Grana, de nombre científico Caccus cacti. Es decir que la plaga que está afectando a las chumberas es la famosa cochinilla productora del colorante natural ácido carmínico, llamado simplemente CARMÍN o GRANA. 



Podemos leer en el Ideal de Almería:“Las cochinillas son organismos coloniales que se alimentan succionando la savia de las plantas a las que afectan, llegando a secarlas aunque no atacan a otras plantas. Las hembras y ninfas se fijan a las palas de las chumberas, y se dispersan a través del viento.    Los machos son los únicos alados, lo que puede provocar ciertas molestias a las viviendas cercanas al ser atraídos por la luz aunque no pueden picar”.  



Este verano los benalupenses hemos podido comprobar que aunque no se trate de mosquitos y no piquen, el hecho de ser alados y sobre todo su abundancia producen importantes molestias. Las consecuencias de esta plaga son variadas. Por un lado debilita las chumberas y provoca su desaparición, ya que las tunas se han llenado de unas masas blancas algodonosas que chupan la savia de la planta y terminan secándola. Por otro lado, molestan a la población debido a la presencia de mosquitos microscópicos que, por las noches, atraídos por la luz de las viviendas, lo invaden todo. Además, la presencia de otros insectos que son atraídos por el estado de descomposición de las chumberas, dan lugar a que las chumberas se conviertan en importantes focos de infección. 



El problema es mayúsculo, no se conocen sus consecuencias a largo plazo, si la plaga significará la desaparición definitiva de estas chumberas y, sobre todo, no se sabe, cuál es la mejor manera de combatir la plaga. Es esta incertidumbre y miedo una característica común a todas las plagas. Las mismas autoridades no saben muy bien como reaccionar ante esta situación. Se ha querido justificar la dejadez y la desidia inicial argumentando que se trata de una planta colonizadora, no autóctona de la zona y que por tanto no era necesario proteger. 



En el mismo periódico citado se dice: “Desde la consejería se dan ciertas recomendaciones sobre cómo erradicar estos bichos de pequeñas extensiones de paleras privadas y sugiere también que si la infestación de las chumberas está muy extendida se arranque la planta y se entierre". Esta es la opción por la que ha optado el Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas. Si a principio del siglo XX la erradicación de las chumberas las argumentaba el Ayuntamiento de Medina en cuestiones de ornato y urbanidad, ahora han sido las molestias provocadas a los vecinos y las quejas de estas la razón esgrimida. Parece razonable contextualizar la erradicación de las tunas en el casco urbano dentro del proceso modernizador constante al que estamos sometidos. Otro caso distinto es el de las tunas que se ubican en nuestro medio rural y que forman parte del paisaje tradicional. No sólo desde un punto de vista actual, del presente, sino también del pasado, por sus numerosos usos y aprovechamiento que han tenido. Sobre ello versará la próxima y última entrada de esta serie.

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