Los vallados de tunas y Casas Viejas. La introducción de las chumberas. 3


El carácter periférico y marginal tradicional de Casas Viejas hizo que estos vallados predominantes en las periferias urbanas y suburbanas fueran característicos de una población que depediente de Medina no terminaba de consolidarse urbanísticamente. Por ello, pese a los distintos fallidos intentos de erradicar estos vallados de tunas, con motivo de los sucesos los diversos medios incidieron en esa importancia de las chumberas que daban impronta rural y subdesarrollada a la población. Es lo que comentaba en la anterior entrada de Benalup de las chumberas. 



Dice el RAE sobre la chumbera o nopal: “Planta de la familia de las Cactáceas, de unos tres metros de altura, con tallos aplastados, carnosos, formados por una serie de paletas ovales de tres a cuatro decímetros de longitud y dos de anchura, erizadas de espinas que representan las hojas; flores grandes, sentadas en el borde de los tallos, con muchos pétalos encarnados o amarillos, y por fruto el higo chumbo. Procedente de México, se ha hecho casi espontáneo en el mediodía de España, donde sirve para formar setos vivos”




Su nombre científico es el de Opuntia y esta planta vive silvestre desde Utah y Nebraska, en el Norte de USA, hasta el extremo Sur del continente, Patagonia. Fueron introducidas como otras muchas plantas, la patata o el maíz, por ejemplo, después del “descubrimiento de América”. Se han extendido por todo el mundo rural andaluz, por su capacidad de producir una planta nueva a partir de una penca o trozo, y también por su facilidad de adaptarse a todo tipo de suelo, hasta tal punto que se han considerado como una especie invasora. De hecho, este argumento de planta colonizadora se utilizó al principio de la plaga para no tratarla. 



Procedente de América Central, considerada como una especie exótica y foránea, tan ajena a estas latitudes, la chumbera se ha convertido ya, desde hace casi cinco siglos, en un elemento integrante de nuestros paisajes rurales desde hace varios siglos, donde ha llegado a naturalizarse. Porque la chumbera como la pita llegaron para quedarse y se han integrado en el paisaje del sur de España. 



Es interesante plantearse como la chumbera, las tunas, las higueras chumbas o los nopales llegaron a estas tierras meridionales. Hay varias teorías, pero las que tienen más viso de realidad las relacionan con la producción de la grana o colorante rojo un insecto que parasita en estas plantas y que servía para la industria textil en forma de producción de colorante. Esta cochinilla está en el origen de la actual plaga que amenaza con acabar con los tunares de Andalucía. El insecto, que no es un mosquito, que se estrella en nuestra ropa y las tiñe de rojo, está en el origen de la extensión de las tunas en el campo andaluz.



La extensión de los tunares coincide con los diferentes proyectos de colonización de nuestras campiñas con la introducción de cultivos exóticos y desconocidos en nuestros territorios como el algodón, el azafrán, la caña de azúcar, el cáñamo, las moreras o el nopal. Es decir, la introducción de las tunas hay que relacionarlas con los proyectos ilustrados y liberales que proliferaron en el siglo XVIII y XIX para el despertar de la agriculturas en tierras que tradicionalmente habían sido ganaderas. Así está documentado en 1835 por parte de la Sociedad Económica de Amigos del País de Jerez de la Frontera. Entre los muchos productos agrícolas que se exhiben aparecen, dentro del apartado de plantas exóticas, zumaque (para la obtención de taninos), lino, algodón, yute y nopal, esta última, “con vistas a la extracción de cochinilla, tal como hacía la Sociedad de Cádiz”. Por ahí estaban puestas, al parecer, las miras para la extensión del cultivo de las chumberas. En Casas Viejas tierra de experimentos y colonización agraria se extendió como la espuma estos vallados de tunas, que además, como veremos en otra entrada fueron susceptibles de abundantes y variados aprovechamientos. 

Por tanto, la chumbera o palera (Opuntia maxima) se trajo a Europa procedente de América del sur, especialmente del norte de México, en los galeones españoles tras el descubrimiento, para el cultivo de la cochinilla, de la cual se extrae el carmín. La cochinilla del carmín se utiliza para crear los colorantes naturales. «Las introducen a propósito, en cultivos de chumberas, las crían y luego las recogen, las secan y las colocan en un recipiente, se 'muelen', se les añade un específico producto que conserve y mantenga el colorante rojo que desprenden y después ese colorante se utiliza mucho en química, farmacología, estética, e, incluso en alimentación». En España, mientras se explotaba, se mantenía el control de la "plaga" cultivando las cochinillas con nuevas plantas. La aparición de los tintes sintéticos hizo que se convirtiera en un cultivo marginal.  Desde que dejó de ser un cultivo rentable se abandonó ese control. Este abandono ha desembocado en la plaga que ahora nos azota. De ello hablaré en la próxima entrada de la serie.

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