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Los protagonistas foráneos de los Sucesos. Eduardo Ortega y Gasset y Alejandro Lerroux

Alejandro Lerroux
Eduardo Ortega y Gasset y Alejandro Lerroux fueron los parlamentarios más beligerantes contra el gobierno en el Congreso de los diputados por el tema de los Sucesos de Casas Viejas. A ambos le había informado el lugar teniente de Lerroux Guerra del Río que a su vez se lo contó el diputado por Cádiz Rodríguez Piñero, quien había sido informado de los acontecimientos por Fernando de Arrigunaga, el delegado informativo del gobernador civil. 




Alejandro Lerroux nunca estuvo en Casas Viejas. Este líder histórico del republicanismo español, el viejo emperador del Paralelo barcelonés, era uno de los líderes que encabezaba la oposición a los gobiernos republicanos de centro izquierda del llamado bienio progresista, a través del Partido Radical. Él y su lugarteniente, Rafael Guerra del Río, utilizaron toda la polémica generada por los Sucesos para desgastar al gobierno. La estrategia consiguió su objetivo porque Azaña salió del gobierno y se convocaron elecciones generales para el 19 de noviembre de 1933. La oposición convirtió a los sucesos en tema central de la campaña electoral.  Es desbancada del poder la anterior coalición republicano socialista, dividida y desgastada. La CEDA consiguió la mayoría, no absoluta, y Lerroux fue nombrado presidente del Consejo de Ministros. 



Parece claro que existen causas profundas en este cambio de rumbo de la República, pero también que los Sucesos actuaron de “casus belli” al precipitar los acontecimientos y propiciar la abstención de muchos de sus antiguos votantes. Tras la Guerra Civil, Lerroux se exilió a Portugal y, pese a las numerosas propuestas que  hizo a los golpistas para liderar la  “nueva España”, solo accedieron a que volviera del exilio para morir en el más absoluto de los anonimatos. 
Eduardo Ortega y Gasset



Eduardo Ortega y Gasset fue el parlamentario que inició el debate de los sucesos de Casas Viejas en el Congreso de los Diputados. Fue uno de los firmantes del pacto de San Sebastián, tras volver del exilio al que se vio abocado con la dictadura de Primo de Rivera. Durante la República ocupó varios cargos. En 1931 es nombrado Gobernador Civil de Madrid y fiscal general de la República en 1936, pero tuvo disputas internas por la forma de abordarse el orden público, de tal forma que abandona en 1932 el Partido Republicano Radical Socialista  y entra a militar en Izquierda Radical Socialista. Cuando se reanudan las sesiones de Cortes el 1 de febrero es el primero que denuncia los fusilamientos. El radical Guerra del Río le acompaña en las imputaciones. El 2 de febrero será Lerroux quien dirige la acusación y Azaña pronuncia aquella desafortunada frase:  “En Casas Viejas no ha ocurrido, que sepamos, sino lo que tenía que ocurrir”. En marzo Azaña da luz verde a una comisión oficial y Menéndez abre un expediente informativo en el que Artal reconoce los fusilamientos. Era 3 de marzo de 1933. Un mes después de que Eduardo los denunciara. Finalizada la Guerra Civil Eduardo Ortega y Gasset abandona España  exiliándose en  París, luego va a Cuba y por último se instala en Venezuela donde fallece en 1964. 

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