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El carbón a través de la historia de Benalup-Casas Viejas. El fin del carbón. 5

Foto Mintz
A partir de 1953 empieza a terminarse el aislamiento de España. Franco firma con EEUU los pactos para instalar las bases americanas en suelo español y los acuerdos con el Vaticano dan su fruto. El fin del aislamiento hace que progresivamente España importe gas y petróleo y se vaya acabando el mundo del carbón vegetal. Pero los factores económicos son más importantes que los políticos. La mecanización sustituye a los segadores, los cercamientos se generalizan. La emigración hace subir los salarios de los jornaleros, con lo que los empresarios optan por la mecanización, que a su vez retroalimenta la emigración. Un mundo se acaba, otro lo sustituye. 




En el Benalup de Sidonia de los sesenta se asiste atónitos a estos cambios. Con respecto al mundo del carbón Andrés Sánchez el Pito dice en el carnaval de 1962.

A consecuencia del butano
el monte está "alicaio"
y a los pobres carboneros
me los trae "aburrios"
Ellos se van a la cepa
y se ponen a pensar
me encontré a mi primo Chano
y me dijo por igual
que el que inventó el butano
debería reventar
Los Celtas 1962

Por tanto, durante los cincuenta y los sesenta no sólo asistimos al fin del carbón, sino que se finiquita la sociedad tradicional y es sustituida por la modernidad. Demográficamente se produce una gran emigración. El éxodo rural y la emigración a Valencia y Europa van a ser el pistoletazo de salida para que la mecanización se imponga en el campo andaluz. El fin del carbón, los cercamientos, la subida de los salarios, la mecanización, la imposición de las economías de escala hace que la crisis de la agricultura expulse a una buena parte de la población. Con esta crisis coincide el boom de la industrialización europea y española, con lo que coincidió el efecto expulsión con el de reclamo. 



Estos carboneros se tuvieron que adaptar a las nuevas circunstancias, unos se colocaron en las Lomas, otros en el mundo de la construcción, otros esperaron los cultivos sociales u otros emigraron a Alemania o Valencia. La expulsión de la población fue brutal y traumática. Pero las consecuencias no sólo fueron económicas, sociales o demográficos, sino también medioambientales. 



Agustín Coca dice en Los Camperos:  “El carboneo desaparece de forma definitiva a comienzo de los años sesenta. Sus efectos en cuanto a la definición de las dehesas y al mantenimiento de las mismas son enormes. Las consecuencias de su desaparición repercute en una arboleda que se ve privada de una de las actividades que procura su saneamiento. De hecho, la importancia de la poda y la entresaca era fundamental para el mantenimiento de la arboleda de la dehesa”.  La decadencia de esta actividad generó, además, la pérdida de una de las actividades que generaba más empleo y que más se identificaba con una forma de vida tradicional. Estos cambios no sólo afectaron al mundo del carbón, también al de la agricultura, ganadería, caza... el resultado fue que los montes de los alcornocales pasaron de ser un bosque humanizado a otro donde los humanos sólo iban a cazar. Se produce la matorralización y la bunkerización de la sierra. 

Foto Mintz



El fin del carbón coincidió con el fin del bosque humanizado. Una sierra llena de personas que vivían de la agricultura y ganadería de subsistencia, de las actividades depredadoras, de la corcha y, sobre todo, del carbón. La desaparición del carbón como actividad económica fundamental hay que situarla dentro del contexto de la crisis de la agricultura tradicional y con ella de la desaparición de la siega a mano y de la llegada de los segadores malagueños. Pocos años antes habían desaparecido el maquis y ahora lo hace el contrabando y el estraperlo. El campo y la sierra se vacían. La laguna de la Janda se deseca, las chozas empiezan a desaparecer. La construcción y, tímidamente el sector servicios, se imponen sobre el sector primario. Todo esta gran transformación se inicia con el éxodo rural, con las grandes migraciones. Dice Agustín Coca para el caso de Alcalá: "La emigración, o mejor dicho, la expulsión brutal de más de la mitad de la población alcalaína, es el resultado de unas transformaciones macroeconómicas que hizo prácticamente imposible que los hombres y mujeres nacidos en esta tierra pudieran encontrar los recursos con los que vivir dignamente. Cambios de unas formas de relacionarse con su entorno que les privaba de la oportunidad de vivir en la tierra que les vio nacer. Alteraciones profundas en los ámbitos agrícolas, forestales o ganaderos" . Ha llegado la modernidad.

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