El Benalup-Casas Viejas medieval. La economía musulmana. Los molinos. 5



Bajo dominio musulmán en la zona se intensifica el cultivo de cereales, vid, olivo y sobre todo higueras y granados, en las numerosas huertas del área. Son estos campesinos los que van a perfeccionar el sistema de acequias y molinos que llega hasta la actualidad. Hasta hace muy poco la explotación de huertos y molinos harineros eran una de las bases de la economía tradicional, base que se remonta al mundo musulmán y que es una de las señas de identidad benalupense debido a la riqueza de nuestro acuifero. Muchas de las huertas actuales tienen su origen en esta época, pero también los molinos de Casas Viejas, de Benalup, de Cucarrete y de los Badalejos provienen de esta etapa.
Se trata de molinos harineros que se sitúan en el borde meridional de la mesa para aprovechar la energía de los saltos de agua para producir harina. Este uso contrasta con el ganadero extensivo que se va a instalar luego en la dominación cristiana. La dehesa de Benalup ha estado explotada agrícolamente desde la época musulmana hasta la actualidad. Allí está el cortijo de Beanco o el de Benalup, ambos han proporcionado trabajo secularmente a los campesinos benalupenses. 




Dice Antonio Muñoz en su artículo en el libro el Río Barbate, editada por la agencia andaluza del agua: “La cuenca del Barbate es muy rica en fuentes y manantiales. Por tal motivo las industrias relacionadas con el agua florecieron desde la antigüedad; bien el agua como fuente de energía, bien como recurso para el regadío o para la alfarería tan abundante en la zona o para otras industrias como las tenerías. No obstante, la industria más importante es la de la molinería. El agua como fuente de energía para los molinos de trigo o de aceite se han utilizado, al menos, desde la época árabe (ss. IX-X)…”



Por tanto, al igual que las huertas, el origen de los molinos harineros hay que situarlos en la época musulmana. En aquellos lugares donde la cantidad de agua no era suficiente los árabes construían azudes o pequeñas presas. Dice  Juan Abellán en su libro  La cora de Sidonia: "Desde un punto de vista estrictamente arqueológico, está atestiguado el uso de balsas o albercas escalonadas, con sus prespectivos molinos que permiten un mejor aprovechamiento de la fuerza motriz del agua, hasta tal extremo que realizada la molienda en el primer molino, el agua era encauzada a una segunda alberca, repitiéndose el proceso hasta llegar al nivel más bajo, donde el agua volvía a ser almacenada y, desde ese punto final, distribuida por una serie de acequias a los campos próximos, permitiendo la irrigación de una pequeña superficie ocupada por huertas que abastecían a la población de una serie de hortalizas". 


Para moler se utilizaban dos grandes piedras, con un agujero en medio, en el cuál se metían las poleas. La fuerza del agua movía las piedras, que molían el grano. Se trataba de aprovechar los saltos de agua producto de los desniveles naturales del terreno en los que ese situaban los molinos de rueda horizontal. Tanto en Casas Viejas como en la Morita, los Badalejos o en Cucarrete todavía hay huellas de este sistema de molinos hidráulicos entrelazados.



Los molinos de los Badalejos corresponde a las industrias del agua de la zona norte de la mesa. Su origen es árabe. Los molinos de Cucarrete utilizan los saltos de agua provenientes del lugar conocido como los nacimientos para la instalación de estas industrias del agua. Tienen también origen árabe. En la zona de la Morita o cortijo Benalup existen cinco molinos que aprovechan el desnivel que tiene que salvar el arroyo en su transcurso por el borde suroeste de la mesa. Su origen es árabe y se construyeron al mismo tiempo que la alquería o torre de Ben-alud. Los árabes construyeron diversos tramos de acueductos (de los que hablan las fuentes y existen algunos restos) para provocar los distintos saltos de agua. Dice  Angelita la Molinera: "Había cinco molinos en la Rivera de Benalup, uno de ellos se llamaba Romera, más abajo uno más pequeño y otra más grande, otro llamado Beanco"


En lo que luego será Casas Viejas también hubo cinco molinos de origen árabe. El primero se situaba en donde hoy está la oficina de Banesto, el segundo en la calle Capataz, el tercero en Agadir, el de Chinchorro, y los más meridionales de la familia Luna, uno donde hoy vive Antonio Lara y el otro enfrente, donde hoy vive Miguel Peña. El agua era recogida  de las fuentes que había en Casas Viejas, dependiendo de la ubicación del molino utilizaban el agua de una u otras fuentes. Dice Juana Fernández Ortiz refiriéndose al molino de su abuelo el Capataz: "Era una nave, que fue construida por los moros cuando estuvieron en Benalup, fue construida al mismo tiempo que los árabes se encontraban en la Torre de la Morita. Todo el suelo era de piedra de molino que es una piedra parecida al mármol. En los años 60 dejó de funcionar el molino porque su abuelo murió. El molino se destruyó hace veinte años porque se decidió hacer una cuadra en su lugar".


Por desgracia, en los años sesenta con la desaparición de la sociedad tradicional también lo hicieron estos molinos. En la actualidad solo quedan pequeñas huellas, que al ritmo que vamos, también se perderán.

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