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Los protagonistas foráneos de los Sucesos de Casas Viejas. Manuel Azaña

Azaña en Cádiz en 1935. En el segundo juicio a Rojas
Dice la wikipedia que: "Manuel Azaña Díaz (Alcalá de Henares, España, 10 de enero de 1880 - Montauban, Francia, 3 de noviembre de 1940) fue un político y escritor español que desempeñó los cargos de presidente del Gobierno de España (1931-1933, 1936) y presidente de la Segunda República Española (1936-1939)". Manuel Azaña no estuvo nunca en Casas Viejas, pero los sucesos conocidos con este nombre le marcaron la vida política y su pervivencia histórica.




Azaña es el icono del sueño modernizador, ilustrado y democrático de la Segunda República española, pero para una parte de la sociedad española los Sucesos fueron la gota que la llevó al desencanto sobre los auténticos aires de cambio de las prácticas de orden público respecto a las de la monarquía. La estrategia de defensa de Pardo Reina que pretendía la absolución de Rojas mediante la culpabilidad de Azaña y sus ministros, no solo consiguió su objetivo más inmediato, sino que la acusación viró hacia la arena política. El lema de “ni presos, ni heridos; tiros a la barriga” se convirtió en una  brutal campaña política en su contra y una arenga electoral que contribuyó al derrocamiento de la coalición social republicana y  la llegada del bienio derechista. Desde entonces la figura de Azaña está unida indisolublemente a los Sucesos y la polémica sobre sus responsabilidades políticas aún no se ha cerrado. Como escribio Eduardo Harto Teclen: “Fue objeto de un culto a la personalidad extraordinario, y fue también el español mas vituperado de la historia”.



José Luis Gutiérrez Molina escribió: "La doble matanza ocurrida en Casas Viejas entre el 11 y el 12 de enero de 1933 ha sido presentada como la consecuencia lógica de la irresponsabilidad de unos campesinos analfabetos e ignorantes y una de las  palancas en las que se apoyó la extrema derecha para desalojar al gobierno republicano- socialista e intentar destrozar la figura de Azaña. Al parecer nada contaron, ni deben contar hoy las promesas incumplidas, cuando no traicionadas; la utilización del orden público como principal método de afrontar la resolución de los conflictos sociales; recurrir a medidas extremas como quemar a los ocupantes de una choza aislada cuando no existía ningún peligro e intentar salvar la cabeza de un gobierno a costa de negar pertinazmente lo ocurrido. Eso al parecer son asuntos sin importancia. Olvidan que frente quienes querían sobre todo el poder hubo, y hay, otros que no sólo no lo querían sino que buscaban destruirlo". 



Por su parte Tano Ramos dice en El caso de Casas Viejas. Crónica de una insidia: "Franco se guardó personalmente los diarios robados de Azaña. Y el franquismo continuó usando Casas Viejas contra la República y contra Azaña, ayudado por los anarquistas.Porque también los anarquistas se sumaron desde el exilio con entusiasmo a los tiros a la barriga y repitieron durante muchos años esa frase y las versiones falsas hasta convertirlas en una verdad incuestionable: Casas Viejas era Azaña ordenándole al capitán Rojas la matanza de campesinos en el pueblo gaditano. En noviembre de 1940, Manuel Azaña moría en el sur de Francia, exiliado y asediado por los franquistas, que pretendían detenerlo, llevarlo a España y fusilarlo. Ese año, Manuel Rojas era comandante. Estaba al frente de un batallón de trabajadores en la provincia de Cádiz, en  realidad, un campo de concentración para republicanos…Había terminado la guerra civil. Uno fallecía en el exilio pidiendo paz, piedad y perdón y otro mandaba en un campo de concentración que castigaba con saña a los vencidos. Tuvieron destinos bien distintos. Pero mucha gente se encargó luego de alimentar la leyenda de Casas Viejas. De difuminar el papel de Manuel Rojas en los sucesos y de darle el de verdugo a Manuel Azaña". 



El 3-11-1940  murió sólo, abandonado, acosado por los franquistas y exiliado en Montauban, en cuyo cementerio descansan sus restos, muy cerca de los de una casaviejeña que llegó hasta allí huyendo también de las represalias políticas del franquismo; María Cruz Jiménez, hija de Seisdedos y  madre de María La Libertaria. A mí me parece evidente que la utilización política clarísima que se hizo para derribar a Azaña y su gobierno es una de las claves para entender que los Sucesos de Casas Viejas se hicieran tan mediáticos. También que ello contribuyó a que para casi todo el mundo las víctimas, las verdaderas, pasaran a un segundo término. Es quizás desde ese punto de vista, el de las víctimas locales, el que menos se ha tratado el tema de los Sucesos. Por eso tiene tanta importancia el recién inaugurado centro conmemorativo de la memoria de las víctimas de los Sucesos de Casas Viejas.

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