headerphoto

Las infraestructuras viarias

Presentación de la mejora de la carretera del Castaño el 16-6-2009. No se llevó a cabo.
Adios verano, hola otoño. Como ocurre a nivel nacional, a nivel local ya nos estamos acostumbrando a que haya una noticia que se convierta en la serpiente del verano, en la más comentada. El pasado fue sin duda la polémica surgida en tono a los espectáculos que organizaban los bares del centro del pueblo y algunas denuncias que se hicieron. Aunque han repuntado de nuevo los pequeños robos, hecho sobre el que quiero publicar un artículo, me parece que la joya de la corona mediática ha sido más positiva. Para mí ha sido la llegada masiva de visitantes al pueblo. Ya sean turistas que vienen a visitar el pueblo, benalupenses que viven en otros lugares y aprovechan el verano para darse una vuelta, gente que hace turismo en los pueblos cercanos y se acerca al pueblo o aquellos que utilizan el pueblo como segunda línea de playa ante la evidencia de que los alquileres están más baratos que en Chiclana, Conil, El Palmar o Zahara, por ejemplo.


En conversación con Pilar Reyes Monroy, esa casaviejeña (no benalupense según ella) me decía que lo que más le había gustado del pueblo tras veintiocho años sin venir es que había podido dedicar un día de sus vacaciones tras 28 años sin venir al pueblo a ver los tres nuevos museos que se habían instalado. Está claro que el pueblo no va a vivir exclusivamente en el futuro del turismo, ni que este se puede basar exclusivamente en los museos, los sucesos, en el Tajo de las Figuras, en el Parque de los Alcornocales, en la Laguna de la Janda, en los atractivos históricos y antropológicos del pueblo, en el hotel del campo de golf, que de nuevo parece que la cosa se va a poner en marcha, en el hotel Utopía, en ser segunda línea de playa, en la explotación de la economía depredadora,  en aprovechar las redes turísticas o la centralidad de localidades tan de moda como Vejer, Conil o Medina... pero si es verdad que todo suma y que el turismo puede ser una fuente más, otra, que ayude a la multifuncionalización y multidiversificación que se está imponiendo en el mundo rural español. Ahora que estamos saliendo de la crisis, parece que la construcción va a seguir siendo importante.


Desde los años sesenta el turismo tiene en España una trascendencia como pocas otras actividades económicas. En los últimos años, debido a la inestabilidad política de zonas competidoras como el mundo musulmán estamos asistiendo a otra época dorada, donde año tras año se baten record. En nuestra zona el boom reciente de localidades como Vejer, Conil o Zahara de los Atunes nos permiten cambiar esa vieja percepción de que este pueblo no tiene nada, que es muy pequeño y todos esos razonamientos anexos al fatalismo andaluz. 




Es un campo en el que hay que hacer muchas cosas, pero pienso que una de las primeras en solucionar es un grave problema del que adolecemos desde la misma formación del pueblo. Me estoy refiriendo al aislamiento, a la marginalidad, a la situación periférica. El pueblo apareció en la primera mitad del siglo XIX con la oposición de la oligarquía asidonense en base a asentamiento ilegales y muy lejos de los centros de poder. Decía Mintz: " " Ya que el pueblo está situado al suroeste del municipio de Medina Sidonia, a diecinueve kilómetros de Medina, y junto a la frontera que separa Alcalá de los Gazulez y Vejer de la Frontera, los hombres de Casas Viejas siempre han proporcionado la principal fuerza laboral para esos latifundios que están demasiado lejos para los jornaleros de otras poblaciones". 



Es esa marginalidad y aislamiento el que explica que las pésimas condiciones del campo español se agraven en Casas Viejas, que las calamidades, las chozas, las malas condiciones de vida típicas del mundo rural español sean más acuciantes en esta tierra aislada. En 1915, en el discurso de la colocación de la primera piedra de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro el marqués de Negrón promete la consolidación del pueblo en base a tres elementos, la propia iglesia, el puente sobre el Barbate y la llegada del ferrocarril. Pero el tren siempre pasó de largo y para encontrarnos una vía férrea tenemos que buscarla a más de cuarenta kilómetros a la redonda,  sea en sentido Algeciras, San Fernando o Jerez. 



La carretera que une Casas Viejas con Medina Sidonia tardó setenta años en ser realidad. Antonio L. Rodríguez Cabañas en su ya clásico libro sobre Benalup se pregunta por qué los sucesos ocurrieron aquí cuando las pésimas condiciones humanas de los jornaleros eran comunes en toda España. Para explicarlo acude a G. Brey "acentuado por una serie de barreras que se interponían entre los vecinos de Casas Viejas y los distintos órganos administrativos, políticos y sindicales". Evidentemente esta marginalidad y aislamiento nos ha singularizado en la historia de España y viene dada por la dependencia política hacia Medina y por la carencia de infraestructuras viarias. 



El 20 de marzo de 2016 se va a cumplir el 25 aniversario de la segregación de Benalup, pero los problemas de aislamiento y comunicación, en un mundo cada vez más global e intercomunicado no se acabaron con la independencia en 1991. Prueba de ello es el tapón que constituye el cruce de Ignacio Castro para la comunicación con el pujante litoral gaditano y verdadero obstáculo para que B-CV se convierta en verdadera segunda línea de playa  o el estado de la carretera del Castaño, nuestra vía natural hacia el Campo de Gibraltar y la Costa del Sol, que tan importante ha sido, es y será para la economía benalupense. 


Creo que no se puede ser demagógico y pensar o pretender que se solucione el problema en un día. Tampoco nihilista o fatalista y creer que como con este problema llevamos toda la vida no hay solución. Yo creo que, en primer lugar, hay que ser conscientes del problema y de la necesidad de solucionarlo para alcanzar la modernidad. En segundo organizarse, debatirlo, reclamar y realizar todas las acciones que se crean oportunas para conseguir que el aislamiento, la marginalidad, la lateralidad... dejen de marcar nuestra existencia. No se trata de un factor físico, no es cuestión de que haya grandes montañas que impidan buenas comunicaciones, no una cuestión de determinismo geográfico, sino que es una cuestión humana. Y como todo lo que hace el hombre se puede solucionar. Y si no ahí esta la autovía que atraviesa los Alpes entre Francia e Italia o la de Jérez Los Barrios en los Alcornocales. No son los factores físicos los que nos han hecho perder tradicionalmente el tren de la modernidad, han sido los hombres. Y es bueno conocer la historia para que no se repita, para que sepamos que estas cuestiones son artificiales, y, por tanto, pueden modificarse.

0 comentarios: