La Periquina. Historia de una foto.


De entre las aproximadamente cinco mil fotos del legado de Jerome Mintz, hay algunas que son especiales. Esta foto de la Periquina es una de ellas. Fue la que Fran eligió como portada para la exposición las mujeres las grandes olvidadas. En efecto, me parece un icono del sufrimiento de ellas.




Las mujeres de antes (y las de ahora del tercer mundo) no solo tenían que soportar toda la misería, penuria e injusticia que generaba un mundo subdesarrollado y cruel, sino que además, como estaban situadas en el peldaño más bajo de la escala social, soportaban toda la represión e injusticia que un mundo desigual y desequilabrado generaba. 



Escuchar las peripecias de las mujeres mayores es asistir a un resumen de pérdidas, derrotas, ausencias, infidelidades y sumisión. Esta fotografía de "la Periquina" me parece un icono de las penurias que han soportado las mujeres. Cada arruga de esta mujer se me asemeja a un peaje al pasado y un crédito al futuro. Esa cara es un mapa del tiempo. Un tiempo al que, las mujeres de la generación anterior a la nuestra, combatieron y soportaron con toda la resignación y estoicismo posible. Pudieron con casi todo, menos con las arrugas que produce el tiempo.



También esta foto fue elegida por los técnicos del Museo de Usos y costumbres de Sevilla como portada de la exposición Mintz un andaluz de Indiana. Verla en los distintos folletos de la exposición, en el panel introductorio, pero sobre todo colgada en un ploter gigante en la torre neomudejar del edificio del museo en el parque de María Luisa me producía una especial satisfacción. Era como si el tiempo restituyera la dignidad de esta mujer, una señora olvidada y ajada, como tantas otras, cobraba un protagonismo especial gracias al legado de Mintz. 



Este ploter gigante de la Periquina era un símbolo de tantas otras mujeres y hombres casaviejeño cuyo único retrato existente que había llegado a la familia era por estas fotografías de Mintz. Nunca le agradeceríamos bastante al americano que recobrara para la posteridad reteniendo el tiempo, capturando un instante de luz y perservando la imagen de tantos casaviejeños que de otra forma no hubieran tenido ocasión de recuperar sus familiares y nosotros de conocer. 



¿Quién le iba a decir a la Periquina que iba a ser tan importante, como para ser portada de dos exposiciones y ser el centro de ese ploter gigante que colgaba en la torre Neomudejar? ¿Pero quién era la Periquina? No sabía ni su nombre. Lo pregunté varias veces, nadie se acordaba de él. Todo el mundo tenía un recuerdo nítido de ella, que se había rejuvenecido por la foto, pero nadie sabía datos concretos de ella. Era una imagen familiar y cotidiana en el Benalup de los setenta, pero murió y solo quedó en el pueblo un nieto suyo de toda su familia, que también falleció posteriormente. 



Ante mi insistencia por saber algo más de aquella persona que Mintz había
encumbrado a lo alto de la torre neomudejar Pepe González me dijo que vivía en la calle San Blas, vecina de Manoli Lago. Le pregunté a ella y tampoco se acordaba de su nombre y apellidos, al menos. Me dio un teléfono de una nieta suya de Medina. En Benalup-Casas Viejas no quedaba nadie que supiera datos concretos de la Periquina. Su nieta Antonia me cogió el teléfono con cautela. Pasada la sorpresa inicial, luego muy amablemente me contestó a mis preguntas. Su abuela Periquina se llamaba Francisca Macías, vivía en lo que hoy es la calle San Blas, porque antes no había calle ahí, sino una hijuela de chozas. No sabía si había nacido en Casas Viejas o en otro sitio, sólo que como todas las mujeres de aquella época sufrió muchísimo para sacar su familia hacia adelante. Su madre había nacido en Benalup, pero se fueron a vivir a Medina donde se estableció la familia. Estaba muy contenta de la fotografía de Mintz, sobre su abuela, era la única que tenía, al mismo tiempo que se sentía muy orgullosa de ella.




Me sentí contento por ello y por llegar a conocer que la Periquina se llamaba Francisca Macías. ¡Qué importante es el legado que nos ha dejado Mintz!

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