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Los niños hombres. Niños jugando. 19

En la fotografía cuatro niños hacen un alto en sus juegos por la presencia de la cámara de El americano. Los juegos son consustanciales a la niñez, desde la más tierna infancia los acompañan en su entretenimiento, aprendizaje y socialización. Los juegos reflejan la sociedad en la que se desarrollan. No se sabe si lo más importante de la imagen es la actividad que están desarrollando los niños; los juegos con los que pasan el tiempo o el contexto de escasez en el que se desarrollan: la choza adjunta, los cascos de las macetas recicladas de cubos inservibles, el resto de la rueda de una moto... O presumiblemente es el conjunto lo que Mintz retrata en esta fotografía: las duras condiciones en las que se criaron los niños de Benalup en los años sesenta y setenta.




El niño tenía un rol marginal, no era importante. La excesiva natalidad y la penuria económica lo convertían en el eslabón más débil de la sociedad. Independientemente del cariño y cuidado familiar, que nunca faltó, los niños siempre han sido los grandes marginados de la Historia, los que han permanecido en la sombra de los grandes acontecimientos. Dice Demause: «La historia de la infancia es una pesadilla de la que hemos empezado a despertar hace muy poco. Cuanto más se retrocede en el pasado, más bajo es el nivel de la puericultura y más expuestos están los niños a la muerte violenta, el abandono, los golpes, el terror y los abusos sexuales».



En el trato a la infancia, como en otras cosas, Mintz fue un avanzado. Por eso se entiende que las fuerzas del orden no entendieran al antropólogo y le recriminaran que le gustara tanto hacer fotografías a los niños.

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