headerphoto

El tiempo

En la foto del bar de Cepero o Melón, hoy Pajarito, Manolín el del torno, Juan pInto y Mañez pasan el tiempo. Con un café había para toda la tarde. La socialización se producía con la conversación, sin pausa, pero sin prisas.
Si le preguntas a personas mayores que vivieron en la sociedad tradicional las diferencias de esa época con la de ahora no se ponen de acuerdo en cual ha sido la cuestión que más ha cambiado. Para algunos es la mayor importancia del dinero en la actualidad, o la globalización y la pérdida de los productos locales, o el cambio en las relaciones sociales, o la seguridad ciudadana o la confianza en los vecinos, o la socialización, o....Para mí una de las cosas que ha cambiado más es la percepción del tiempo y su utilización.

"El gorrión", Torres  y el Nene vienen de trabajar del campo en bicicleta. Los medios de transporte, el burro, el caballo o la bicicleta hacían que el tiempo tuviera una concepción más lenta. 



Leo en este reportaje del País, lo siguiente: "El tiempo es una de las mercancías más valoradas de la sociedad contemporánea. Parece que nunca se tenga suficiente: todo el mundo posee poco o percibe en algún momento que lo ha malgastado". Efectivamente, estamos en el tiempo de la prisa, de la imagen, del consumo... todo de una forma compulsiva. Tenemos la sensación de que llegamos tarde a todo y que hay que hacerlo todo rápido, aunque no tenga mucho sentido lo que hacemos. Las coches, las motos, los aviones... cualquier medio de comunicación es más apreciado en relación a su velocidad. 
Pepe Bullas habla con la Gallinita tranquilamente en la calle Fuentes. Ella pasa el tiempo tranquilamente en la puerta de casa y él va a llevar el burro a beber agua al Chorro Grande. No hay prisa para nada y menos para detener una amigable conversación.




Un ejemplo paradigmático de este nuevo concepto del tiempo y la velocidad que se le imprime es las fast food o comida rápida, donde Mac Donald se convierte en paradigma. Se trata un tipo de alimento que se prepara muy rápido, pero sobre todo que se consume en muy poco tiempo. No importa que alimente menos, que sea menos saludable o que los productos tengan menos calidad, lo  relevante es el tiempo.
Después de una jornada de trabajo los hombres charlan tranquilamente, mientras que las mujeres cosen y escuchan la radio. Los niños también posan para la foto de Mintz.



Ya he comentado otras veces en este blog que los inventos no son fruto de las ideas más o menos magníficas del genio de turno, sino que corresponde a unas demandas, a unas necesidades que tiene la sociedad. Un ejemplo característico es la consolidación de internet. Esta aparece con la guerra fría, como respuesta a tener defendida, segura y repartida la información con respecto al enemigo, pero se generaliza al final del siglo XX cuando la globalización y la nueva fase del capitalismo imponen el triunfo de la velocidad y de la imagen como la forma de generalizar la información. Pera esta no se presenta como una forma de aumentar el nivel cultural del público, sino como otro objeto de consumo. Por eso, juventud, consumo, móviles, internet, etc son conceptos que nos sirven para visualizar los momentos actuales.
El latero arregla el baño de Cinc, que no se tira y que no tiene obsolencia tecnológica, mientras que los niños, con todo el tiempo del mundo, observan la laboriosa tarea.



La tercera pata de esta nueva percepción del tiempo es el consumo. Nuestro sistema es como una bicicleta, que siempre tiene que estar en movimiento, si se para se cae. Así que cuando se para aparecen las típicas crisis del capitalismo. Este sistema económico apareció en el siglo XVIII en Inglaterra con la revolución industrial. Aparecen nuevas máquinas, nuevos inventos, nuevas fuentes de energía, más necesidad de inversión y capital, nueva estructuras en la organización del trabajo... todo ello orientado a un aumento considerable de la producción que implica un aumento del consumo. Por ello para que la maquinaria funcione hay que consumir cada vez más y darle salida a todo lo que se produce. Cuanto más rápido se viva, más se consume. En mi familia se cuenta que un tío mio que era camarero en las fiestas del pueblo, cuando tenía un momento libre bailaba con su novia de una forma muy rápida, cuando le preguntaba que por que se movía tan rápidamente, decía que era para bailar más. Esa concepción de asimilar la rapidez con el consumo, de hacer creer que cuanto más rápido hagas las cosas más harás, de extender que hay todo un mundo de posibilidades que no puedes llegar a conocer o/y disfrutar por falta  de tiempo es lo que nos ha llevado a crearnos la mala conciencia, cual pecado original, de que no podemos malgastar el tiempo.
A la tienda no se puede ir con prisa. La dependienta va despachando por riguroso turno a cada una de las clientas. Mientras tanto se suelen dar entretenidísimas charlas sobre lo divino y humano. En la fotografía la tienda de la "Berenjena".



Como es lógico también ha surgido un movimiento que se opone a esta concepción del tiempo, se llama movimiento lento y de él, dice la wikipedia: " El movimiento lento (slow en inglés) es una corriente cultural que promueve calmar las actividades humanas. El movimiento slow propone tomar el control del tiempo, más que someterse a su tiranía, dando prioridad a las actividades que redundan en el desarrollo de las personas, encontrando un equilibrio entre la utilización de la tecnología orientada al ahorro del tiempo y el tomándose el tiempo necesario para disfrutar de actividades como dar un paseo o compartir una comida con otras personas. Los ponentes de este movimiento creen que, aunque la tecnología puede acelerar el trabajo, así como la producción y distribución de comida y otras actividades humanas, las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse. El movimiento slow comenzó cuando, en protesta por la apertura de una tienda de McDonald's en la Piazza di Spagna (Roma), se creó la organización Slow Food".
En el campo la productividad también se entiende de otra manera. El tiempo para el cigarro está establecido dentro de las relaciones laborales que se establecen y forma parte de los usos y costumbres de él.



Yo siempre he defendido que cualquier tiempo pasado no fue mejor que el actual, tampoco que cualquier tiempo actual es peor que el pretérito, simplemente que cualquier tiempo pasado fue anterior. Pero en esto del tiempo lo tengo claro. Había un cuento en el que un rey establece un concurso entre los médicos para averiguar cuál es la mejor hora para la comida. Pasaron galenos de todos los continentes, pero ganó aquel que estableció que la mejor hora para que su majestad comiera era aquella que coincidiera con su apetito. Esa concepción del tiempo asociado con el libre albedrío es la que más me atrae a mí. Por eso todo lo que posibilite mi libertad es positivo y aquello que la coarte es negativo. Todo lo que sea para hacer con el tiempo lo que me da la real gana lo apunto en el haber, lo que me esclavice y ate en el debe.
En la sobremesa es inevitable escuchar la radionovela. Las mujeres aprovechan entonces para coser.



Las fotos son de Mintz, si antes eramos más o menos libres que ahora, lo dejo para la consideración propia del lector. Yo me conformo con hacerte reflexionar sobre ello. Esa es la intención de este post.
Los hombres pasan la mayor parte del tiempo en la calle. La calle es el lugar central de sus vidas. Allí se vive y allí pasa el tiempo.

0 comentarios: