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Casas Viejas de sitio a municipio. 3

Durante el siglo XVII y XVIII el poblamiento continuó siendo discontinuo y disperso, conjugándose la agricultura de subsistencia de los huertos, con la de secano de los latifundios y, con carácter predominante, con la ganadería extensiva. En el siglo XVIII hay que constatar la creación del Monasterio del Cuervo. La donación de esas tierras del Ayuntamiento asidonense a la orden carmelita prueba que el territorio sigue siendo fronterizo, que el poblamiento es disperso y que además de aprovechamientos cercanos a la autosuficiencia se dan otros usos como los cinegéticos, el bandolerismo o el contrabando (desde que en 1713 los ingleses se hicieron con el peñón de Gibraltar). 




Este poblamiento disperso recibe varios nombres, ya hemos visto el de sitio o lugar o pago. Veamos ahora  otros dos, el de caserío y el de casas. En un acta capitular del 1 de mayo de 1843 se dice que . "Teniendo noticias esta Corporación de que en el Caserío de Casas Viejas se acogen varios forasteros los cuales sin conocimiento de esta Corporación labran chozas y no tienen vecindario”. En el mundo de Juan Lobón se dice: “Por eso pusieron el pueblo donde los frailes tenían una iglesia (ermita) con su caserío ya hecho, en el ombligo del campo” Luis Berenguer con el lenguaje propio de Juan Lobón sintetiza en una frase como antes de  convertirse Casas Viejas en pueblo era un caserío o conjunto de casas diseminadas que respondían al poblamiento disperso tradicional. 



Son diversos los topónimos que se utilizan para nombrar a las entidades menores de población, aquellas que no tienen la entidad de un pueblo o aldeas, entre ellas habría que citar el hornillo (lugar donde hay hornos de pan), el lugar, el sitio, el pago, el caserío o las casas. Este último es el que más éxito tuvo en el caso que nos ocupa. El conjunto de casas que había en este lugar fueron bautizadas popularmente como viejas y la denominación tuvo tanto éxito que ha llegado hasta la actualidad. Ese carácter popular del nombre, esa adcripción a la gente corriente… contrasta con la oficialidad que quiso en su momento, y lo consiguió, cambiarle la denominación por la más “histórica”, pero también irreal de Benalup. 
Este es el siguiente posiblemente sean los dos primeros planos de Casas Viejas.
Fueron realizados de 1808 a 1812 durante la ocupación francesa



Pero, veamos  como le narran a Mintz estos precedentes sus fuentes orales: “I.V.- (Isabel Vidal).- Cuando eso del Convento del Cuervo, me parece que Casas Viejas no había nadie. Había mucha gente por los campos, pero el pueblo no estaba hecho. Había mucha gente campesinas que hacían una choza y estaban criando bichos, pero el pueblo no estaba formado.
J.Pinto.- Pues  había nada más que una casa en aquella época pues a lo mejor le dijeron pues esa casa vieja, y ya está, ya tiene el nombre puesto, el apodo. Pero siempre esto rezando por Medina”. 



En el primer libro de nacimientos que hay en el archivo parroquial de la la Iglesia Nuestra Señora del Socorro podemos leer que el 11 de Marzo de 1872 se dan indicaciones para que no se denomine el lugar como "pago", sino como "aldea" “En el porvenir se omitirá en el cabezamiento de las partidas la frase de “pago de Casas Viejas” y en su lugar se pondrá “Aldea de Casas Viejas”. De nuevo la iglesia, con su omnipresencia que todo lo ve y todo lo controla, nos sirve para entender que esas instrucciones significan algo más que un cambio de nombre o denominación. La transformación de pago en aldea nos indica que ya estamos ante una entidad de población con más peso, estable y concentrada. Ello empezó, con el proyecto fallido de 1822 pero se consolidó durante todo el siglo XIX al hilo del proceso desamortizador que pasó la propiedad institucionalizada, vinculada y amortizada a otra individual, privada y capitalista. La tercera fase de la consolidación del latifundismo.

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