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Casas Viejas de sitio a municipio. 1

La torre de Benalup (1908) Fotografía Enrique Romero de Torres
Ya hemos visto otras veces como el análisis de los distintos nombres que ha tenido el pueblo (Ben-alud, Casas Viejas, Benalup de Sidonia, Benalup, Benalup-Casas Viejas…) nos sirve para conocer su evolución histórica y entenderlo, por tanto mejor. Lo mismo va a ocurrir con la calificación que se le otorgue a su poblamiento, hoy en día es un municipio de pleno derecho pero antes fue una pedanía, un barrio, una aldea (siempre con el adjetivo posesivo de Sidonia) o antes fue un pago, un caserío, un sitio, unas casas o una alquería. El análisis de las distintas denominaciones nos va a permitir hacer un recorrido por su historia, deteniéndonos en sus distintas fases, pudiendo comprobar como existe relación entre su toponimia y sus características económicas y políticas.




El precedente hay que buscarlo en la "alqueria" árabe de Benalup, un lugar que actuaría como asentamiento agrícola y ganadero compartiendo sus funciones con las de vigilancia y defensa. Después de la cercana batalla de la Janda en el 711 se instaló en la zona un poblamiento disperso que aprovecha la riqueza del acuífero de la mesa para desarrollar una próspera agricultura de regadío en torno a la huerta y la transformación en harina del trigo producido en los secanos. De esa época todavía nos queda el legado árabe en forma de la Torre de Benalup, las antiguas acequias o canales para el riego a manta o las huellas de los molinos maquileros, que proliferan en los bordes de la mesa como en el pago de Benalup, Casas Viejas, Cucarrete o Badalejos. 



En 1212 se produce la batalla de las Navas de Tolosa que abre la conquista y la repoblación de Andalucía Occidental a los reinos cristianos. Iniciada por Fernando III, continuada por Alfonso X y concluida por Sancho IV, las tierras de la Baja Andalucía se incorporaron, con todas las consecuencias y de forma definitiva, a la corona de Castilla. Así pues, durante el reinado del Rey Sabio (1252-1284) esta zona fue, como toda Andalucía occidental,  simultáneamente, tierra de conquista, tierra de repoblación y tierra de frontera. Estas tres características imponen un acentuado carácter militar y una organización para la guerra. 



Estamos asistiendo a la primera fase de la consolidación del latifundio, con el precedente romano, ya que por un lado la necesidad de recompensar a los caballeros por los servicios militares prestados, por otra la necesidad de repoblar cuanto antes un amplísimo espacio recién conquistado, y, sobre todo, el riesgo que generaba la proximidad del enemigo nazarí (el cerro que hay enfrente de Vejer todavía lo llaman Sierra de Granada) hicieron que los monarcas repartieran las tierras entre los nobles que los acompañaban en sus campañas militares. 



El alcalde de Medina (y gran amante y conocedor de su historia)  Antonio María de Puelles y Puelles en un escrito a la delegación de estadística de Cádiz con fecha 23-3-1942 dice: “El origen y modalidad del aspecto típico o administrativo de la división en pagos puede remontarse a la división del término que al conquistar Alfonso el Sabio a Medina, hizo para distribuirla a los nobles que le acompañaban. Por Dios, España y su Revolución Nacional Sindicalista". Citando expresamente el nombre del Turrujal, Mesa alta y baja, el prado de los potros y la dehesa de las Yeguas. Casas Viejas fue un pago hasta que en el siglo XIX con la desamortización, como veremos, se convirtió en aldea, coincidiendo con la tercera fase de consolidación del latifundismo.

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