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Los participantes en los Sucesos de Casas Viejas. Esteban Moreno Caro "Estebita". 30

Estebita le puso una condición a Mintz cuando hablaba con él sobre las coplas que él hacía. Estaba prohibido hablar de política, no quería saber nada de los Sucesos. De todos los que participaron en esto una parte durante el franquismo se alejaron de las cosas públicas, de la política, pues el poder había conseguido tras los Sucesos y la Guerra Civil despolitizar a las clases medias  y populares.

Esteban Moreno Caro “Estebita” Nació en 1912 y murió en 1987. Estaba casado con Juana Gutiérrez Rodríguez (ella declaró en el juicio a Rojas sobre el asesinato de Antonio Barberán, del cual era vecina). Fue tío de Juan Moreno Vidal, uno de los amigos y confidentes de Jerome Mintz. Su profesión era zapatero (el único junto al Boticario que no trabajaba en el campo de los de la famosa foto de los 20 presos, aunque en los veranos, se iba al descorche en la sierra). Participó en los Sucesos. Fue detenido el 23 de enero. En las diligencias que se hicieron para el juicio de junio aparece el siguiente texto: “Según su declaración estuvo con una escopeta en la tienda de Montiano, desde donde se hizo fuego contra el cuartel; corroborando Manuel Montiano y Francisco Cantero, que hizo fuego, aunque el interesado la niega. (Artículo 255)”. Como todos los que participaron en el asalto al cuartel la sentencia estableció una pena de dos años de cárcel.



Cuando volvió de la cárcel, se estableció de zapatero en la Yeguada, donde arreglaba zapatos y componía canciones populares, faceta por la que fue muy conocido y admirado. En la postguerra en España la despolitizacion se había conseguido a través de la propaganda y la represión. En lugares donde en la Guerra Civil o en la Segunda República, como en nuestro caso, la represión había sido más fuerte el recuerdo de lo ocurrido aumentaba aún la atsmófera de temor y miedo dominante. 



Mintz narra en el libro una escena de la vida cotidiana de principio de los setenta en una venta de la Yeguada. Retrata una escena normal, diaria, que de corriente puede pasar desapercibida salvo para un antropólogo americano que rápidamente lo relaciona con los Sucesos. Lo que cuenta está también grabado en los audios que están en el museo de Indiana: “Mientras Esteban recitaba, una cuidadosa vigilancia era mantenida por si venía una patrulla de la Guardia Civil. "Mira a ver si viene la Guardia Civil [risas]... Tráeme otro vaso... Oigamos otro más largo."    Nadie quería que le pillaran por sorpresa contando un chiste polémico o cantando una letra sospechosa. Esteban tenía buenos motivos para preocuparse de llamar la atención de las autoridades. En 1933, en la época del levantamiento anarquista de Casas Viejas, Esteban había sido arrestado por llevar una vieja escopeta y había estado más de un año en la cárcel de Cádiz. No es que fuera un obrero consciente (un anarquista militante) o que tuviera conocimientos especiales o interés en el anarquismo o el socialismo. Esteban Moreno era un autor de coplillas; no un dirigente o un intelectual. Se había unido al alzamiento del mismo modo que todo el mundo: para mostrar su apoyo a sus compañeros de trabajo” .



Ese miedo que relata perfectamente Mintz en esta escena se instaló en el pueblo desde 1933 sin solución de continuidad. Ese miedo que guarda la viña fue el responsable del tabú y el manto de silencio que se establecieron sobre los Sucesos en particular y sobre nuestra historia en general. Ese miedo generado por la tremenda represión que provocaron los Sucesos de 1933 hizo que la mayoría entrara por el aro de lo que se pretendía. Ese miedo explica que hasta la fecha se haya ninguneado el rol de las victimas de los Sucesos de Casas Viejas, por ejemplo. Pero en un colectivo tan grande como este, cerca de 100 personas de Casas Viejas estuvieron en la cárcel como consecuencia de estos hechos, hubo de todo, como en botica. Ya veremos como algunos se resisten y cuando pueden cuentan lo sucedido y su versión de los hechos. No obstante, la mayoría le hicieron caso a lo que escribía José Carlos Luna en el ABC de 19 de junio de 1937 “¡Pobre Benalup de Sidonia! Escenario ayer de la farsa más inicua que soñara la humanidad y tan risueño hoy, con sus adobes relumbrantes de cal y su cielo azul un poco velado por el humo de las tahonas y el de las humildes chimeneítas caseras pregonando que se guisa para comer y que se come porque se trabaja en paz y en gracia de Dios”.

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