Los participantes en los Sucesos de Casas Viejas. Manuel Sánchez Olivencia "Sardiguera". 29

En esta serie sobre los personajes que participaron en los Sucesos Casas Viejas hay un fondo, un contexto histórico y espacial, una problemática que le da sentido a todas las vicisitudes vitales que les ocurren a los protagonistas. Me refiero al problema agrario. Este es el caso de Manuel Sánchez Olivencia, “Sardiguera”, que en el corto periodo que va de 1933 a 1939 es metido en prisión tres veces y se le hace tres sumarios, estando los tres procesos relacionados con la forma de consolidarse la propiedad privada de la tierra en los dos primeros tercios del siglo XX.




Nació en Casas Viejas, el 19 de Febrero del 1914. Hijo de Juan y María, vivía en la calle Miraelrío. Sin propiedades y oficio, muy pronto  empieza buscándose la vida en el campo. El dominio en la zona del latifundismo clásico basado en una abundante mano de obra que no necesita ningún tipo de modernización y mecanización enmarca el subdesarrollo económico, las injusticias sociales y la inestabilidad política. Al contrario que su padre, se siente desde muy joven atraído por las cuestiones políticas.  El joven Sardiguera va a  a tener problemas serios con las autoridades tres veces en el corto periodo de seis años. 



Tenía 19 años cuando ocurrieron los Sucesos, aunque no pertenecía al grupo dirigente, ni tuvo un protagonismo especial su adscripción al sindicato y la ideología mayoritaria entre sus iguales le llevó a participar en ellos en el corte de la carretera hacia Medina. Es detenido y tras un corto periodo en la cárcel, en el juicio de junio del 34 es absuelto por falta de pruebas en su participación. 



En la comarca abundan las dehesas, un sistema de explotación extensivo que combina la explotación agrícola, ganadera y la explotación forestal. Estas dehesas durante todo el siglo XIX habían sido utilizadas por los campesinos de los alrededores para completar sus débiles economías con la caza, con el carbón, con las bellotas, con la recolección de frutos silvestres como tagarninas o espárragos… Pero con la desamortización de las tierras y el paso a propiedad privada estas dehesas se cercan y se les prohíbe el acceso a ello a los campesinos. Los Mora Figueroa pronto se distinguen por ese cercamiento y la contratación de guardas que impidan el acceso de estos campesinos. Los conflictos entre los guardas y los que pretenden acceder a los recursos naturales de la finca son numerosos y terminan casi siempre en el cuartel de la Guardia Civil, que tradicionalmente se ponen de parte de los guardas y de los propietarios de la finca. En Octubre de 1934 Sardiguera es acusado del incendio en una finca propiedad del marqués de Tamarón, en la Dehesa de Malabrigo. tras sendos enfrentamientos con guardias de la finca por querer coger bellotas. El 14 de diciembre de 1934 es puesto en libertad Manuel Sánchez Olivencia, 50 días después de que ingresara en prisión. En la sentencia resultó absuelto.



Los Sucesos de Casas Viejas habían puesto de manifiesto las contradicciones de la Segunda República y como la lentitud de la prometida Reforma Agraria genera conflictividad social y política. Después de ellos se acelera la aplicación de esta Reforma Agraria en una finca del estado; Malcocinado. Tras este experimento aparecen muchos otros en Torrecillas, Badalejos, Picasso, Charco Dulce… La preocupación y la radicalización se extiende entre los propietarios. Estas tensiones, junto con otras causas de otra índole, por el problema agrario están en el fondo del golpe de estado de julio de 1936. Los propietarios de la zona se adscriben rápidamente a los rebeldes. La mayoría de los jornaleros de Casas Viejas huyen a la zona republicana. Sardiguera que se encontraba de permiso de mili en Casas Viejas de su destino en Castellón en vez de incorporarse a esta zona se pasa a la zona Republicana. Cuenta la tradición familiar que había tenido problemas políticos y personales con el teniente Juan González “Ratita” también de Casas Viejas y que  temía que aprovechara la guerra para tomar represalias contra él. Estuvo en Málaga hasta la toma de esta por los nacionales. Como era del grupo de los destacados, no volvió a Casas Viejas sino que se adentró en la zona republicana por Almería. Allí ingreso en  la 148 Brigada, en el 591 Batallón, donde le dieron por inútil a primeros de marzo de mil novecientos treinta y ocho. Sus problemas de oídos se agravaron y se quedó sordo totalmente. De ahí se dirigió a  Hellín donde montó una taberna. En el pueblo albaceteño creó una unidad familiar, siendo otro de los casos que la guerra le hizo tener dos familias una en el frente de guerra y otra en Casas Viejas. Allí le sorprendió el fin de la guerra. 



Volvió a Casas Viejas. Rebelde, como había sido siempre, no quiere presentarse en Medina y está un tiempo escondido en el Molino Negro de Juan Luna (lo que hoy es la casa de Antonio Lara) hasta que es convencido para que se entregue y abandone su condición de “topo”.   Sometido a juicio sumarísimo es absuelto porque se le aplica la eximente de miedo insuperable. 



La postguerra, como para todos estos participantes en los Sucesos, es extremadamente dura. A la pobreza y miseria que le caracterizó, se le unió la represión y la persecución a todos los que tenían el estigma de cenetistas o rojos por haber participado en los Sucesos de Casas Viejas. Se fue a vivir al Tajo, donde se construyó su choza, alternando las pocas tareas agrícolas que lo contrataban (habas, remolacha, garbanzos, trigo…), con la economía depredadora; caza, espárragos, tagarninas….Murió de una hemorragia interna a los 78 años, en 1992, el 13 de octubre, viviendo parte de la transición. Mantuvo su carácter fuerte y radical. Dice su hija de él:”  Tenía mucho genio pero con sus hijos era muy bueno, cariñoso, muy noble, sufrió mucho en la guerra, nunca se le olvidaba el hambre y la miseria, nunca se le olvidaban las criaturas que habían muerto delante de sus ojos. Se emocionaba hablando de la República y la Guerra Civil”. Durante la transición volvió a expresar sus ideas izquierdistas. Como tantos otros paso del anarquismo al socialismo. Pese a todos los desengaños, derrotas y represión sufrida, como la gran mayoría se mantuvo fiel aquellas ideas que adquirió en el ambiente radicalizado de la Segunda República. Tengo claro que la opción política que eligió estaba relacionada con el lugar en que le había tocado vivir el problema agrario en España del siglo XX.

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