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Los niños hombres. Sembrando en los Arenalejos. 15

Los hermanos Mateo Montiano siembran en Los Arenalejos. Para el cuello el padre le ha preparado un artilugio que sostiene la olla donde están las simientes. Un cuerda les indica el «lineo» por donde han de depositarlas. No se aprecia qué siembran, lo que si deja bien claro la imagen es el método tan artesanal y que niños de pocos años saben hacerlo.




Hasta que en los setenta se produjera el gran cambio en la sociedad, los niños siempre han sido considerados desde edades tempranas pequeños adultos. No había lugar para la escuela, ni para los caprichos. La familia era una unidad de producción y ellos venían con un pan bajo el brazo; y con dos brazos y dos manos con los que tenían que ayudar a la familia en cuanto pudieran: cuidando el ganado, yendo a por los mandados, trabajando en el campo o sembrando cuando fuera necesario. 



Durante siglos los niños habían ayudado a sus padres en las tareas del campo, pero la falta de regulación y control hacía que, en ocasiones, la ayuda se convirtiera en el desempeño, desde los siete u ochos años, de duros trabajos de producción agrícola. En la mayoría de las capas de la sociedad no se concibe el desarrollo del niño y la educación reglada de éste como algo necesario. La alfabetización estaba reservada para sectores privilegiados.



Mintz entro en contacto con la familia Mateo Montiano a la que filmó y fotografíó en repetidas ocasiones. Fruto de ello fue la película "la familia del pastor. Fruto de estas relaciones surgió una amistad entre ambas familias que ha perdurado en el tiempo. María Montiano siempre que puede recuerda lo agradecida que está de estos americanos por lo bien que se portaron siempre con ellos.

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