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Los niños hombres. De comprar el pan. 8


Un Pizarro chico y Celestino Espinosa por la calle Benalup, camino del Tajo, vienen de comprar dos teleras de pan, probablemente del horno de Juanito Román en la calle Medina, que era el más cercano al Tajo. Los sorprende El americano, que les propone retratarlos, a lo que responden con una sonrisa que deja al descubierto sus mellas. La imagen nos permite apreciar el calzado, la ropa y los pantalones cortos que utilizaban, y las miles de heridas de juego que soportaban sus rodillas.

Los niños de antes pasaban buena parte de su tiempo en la calle, jugando o cumpliendo las tareas que le encomendaban sus padres, ya fuera traer agua, comprar el último alimento necesario en la tienda o traer el pan de la tahona. 



La socialización se realizaba en la calle, no en las redes sociales, ni a través de la televisión. Se sentían y participaban en la difícil tarea de sobrevivir en familia, ya fuera trabajando pronto en el campo o colaborando en pequeñas faenas como esta de llevar el pan a casa. Más que una unidad de consumo, que también lo era, la familia funcionaba primero como unidad de producción. Más que el consumismo y el actual proteccionismo de ahora, por entonces imperaba la supervivencia. Por ello era normal que desde muy tempranas edades los hijos ayudasen a la familia en todo tipo de tareas.

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