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Los niños hombres. Antonio Guerrero "El Meinato". 14

Precioso primer plano de El Meinato, un niño jornalero que va a trabajar a las Lomas. De la «binaera», el sombrero y la mirada podemos deducir que no ha tenido infancia, y si la ha tenido ha sido muy breve. Hasta hace poco la niñez era una etapa sin importancia, de transición, corta y fugaz, de la cual se perdía enseguida el recuerdo. La incorporación temprana al mundo laboral era necesaria, lo que provocaba que la madurez, la libertad y el tener que enfrentarse en solitario a los problemas de la vida llegaban pronto, mucho antes que en la época actual. El campo curtía, las muchas horas a la intemperie, al sol y al agua encallecían las manos y endurecían la piel y el carácter: la personalidad se forjaba demasiado pronto.




La capacha, otro elemento del atuendo habitual del jornalero, se ha quedado fuera de la imagen, pero se intuye. Por la «binaera» sabemos que estaría escardando, ya que esta herramienta se utiliza en este tipo de faena agrícola. En esta clase de retratos queda de manifiesto la empatía del retratista y el retratado. Y más cuando no era habitual en esa época que a los niños que trabajaban en el campo los fotografiaran para llevarse la instantánea a EE.UU. Es más que obvia la simpatía que despertaban en Mintz este tipo de niños y sus circunstancias familiares y laborales, así como el hecho de que se hubieran perdido en el olvido este tipo de estampas si no hubiera sido por su cámara.

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