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La primera legislatura democrática


El 3 de abril de 1979 se celebraron las primeras elecciones democráticas desde 1936. A ellas no concurría el último alcalde franquista y el primero de la transición, D. José Romero Bohollo, un hombre político que representa el fin de una época y el principio de otra. Sí se presentaba Nicolás Vela (último representante de una estirpe que venía participando en la política desde 1877 casi ininterrumpidamente), ganador de las elecciones en el pueblo pero cuyos resultados no le valieron para ocupar la alcadía pedánea. Así el primer alcalde democrático pedáneo sería Don José Luis Pérez Ruíz, más conocido por "El Santo". La primera legislatura en Benalup va a ser bastante compleja e inestable. Llegó a haber en esos cuatros años tres alcaldes. Los tres alcaldes socialistas de la primera legislatura eran denominados por el opositor Nicolás Vela “Conchi, Araña y Cortes”.
En 1979 ganaron las elecciones municipales de Medina Sidonia los socialistas, aunque en la pedanía lo habían hecho los independientes de Nicolás Vela (la única vez que en la historia reciente no ganan en Benalup los socialistas), nombrando como alcalde a José Luís Pérez Ruíz, más conocido como “el Santo”. Éste dimitió en 1981, siendo sustituido por Benito Enrique, que estuvo muy poco tiempo en el cargo, siendo sustituido a su vez por Antonio Orellana. Antonio Orellana Bascuñana fue alcalde pedáneo de Benalup desde 1981 a 1983. Luego entraría José Luís Casas Toro en sustitución de José Luís Pérez Ruiz. Cuatro eran los concejales independientes, además del mentado Nicolás. Estaban Francisco Rodríguez Bancalero, Jósé Gómez González y Antonio Fornet García. A los que hay que añadirle Leonardo Ruiz Estudillo por UCD y Manuel Mateos Rico, que iba por el PSOE y estaba en medio de todos y todo. 



Eran tiempos de cambio, terminaba un mundo, una época y empezaba otra. Como en todas las transiciones el proceso fue difícil. Teníamos que aprender a vivir en democracia, que no sabíamos y los enfrentamientos e intereses eran muchos. Fue la época donde la UGT tenía una gran fuerza, donde las discusiones, la participación, la pasión… por la política conoció niveles parecidos a la II República. Luego vendrían tiempos distintos. 



Mintz en Coplas de carnaval lo ve así: "La democracia no ofrecía ninguna garantía mágica de éxito. Los disparates de los recién elegidos representantes locales llevaron a giros cómicos en los asuntos gubernamentales: Benalup tuvo tres diferentes alcaldes en unos pocos meses. La gente del pueblo, inicialmente optimista y tolerante, terminó perdiendo la paciencia. Ángel Guillén explicó: "Desde la apertura del nuevo ayuntamiento, hemos tenido tres alcaldes . La gente puso sus esperanzas en el nuevo Concejo, democráticamente escogido, pero no funcionó, porque la verdad es que la gente no aprobaba el modo en que se comportaron los concejales."  Ni siquiera el ojo compasivo de Ángel Guillén  pudo resistir un guiño en un breve cuplé que vinculaba la incompetencia burocrática a que el pueblo no recibiera su parte de la marcha verde.
Todos pusimos nuestras esperanzas
en este nuevo ayuntamiento;
pero vaya si tiene castaña
la faena que nos están haciendo.
Estas gentes tienen vocación
por formar” tós” los días un follón.
A cuenta la "marcha verde,"
no vea la que liaron,
no se ponían de acuerdo
ni delante de un toro bravo.
Para colmo de desgracia
en Medina todos callan,
sólo algunos que forman
unas buenas pajarracas.
--¡Que no puede ser coño, que no puede ser!
--¡Que te calles, coño!
--y ¿alcalde que?
--'Tate tranquilo, Vicente,
que ya van tres.

El sábado 13 se constituye la X corporación de la democracia actual. Como en la primera legislatura son tiempos de cambio, termina un mundo, una época y empieza otra. Como en todas las transiciones el proceso se supone que será difícil. Pero también emocionante. Desde principio de los ochenta la gente del pueblo no se interesaba y hablaba tanto de política como en la actualidad. No había tantos dimes y diretes, especulaciones y suposiciones como ahora. En definitiva, ha aumentado significativamente el interés del pueblo por la política local. Y eso, le pese a quien le pese, siempre es bueno.








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