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Respirando para no ahogarse en el bar Palomino



Regentado por Curro Cózar, con tan poco espacio, que como se aprecia en la foto la mayor parte de la clientela está en la calle. Junto al dueño, Cristóbal Delgado, Manuel  “Gallinito”, Juan Moreno y Juan Mena. La cacería con sus exageraciones y mentiras era un tema habitual de conversación, total estaban entre amigos, era tanta la camaradería que si Curro no podía abrir el bar, lo abría alguno de los clientes que se encargaba de servir a los demás y apuntar las consumiciones.





Esta era una de las fotos preferidas de Jerome Mintz, hasta tal punto que de las 20 que eligió para la primera edición de Los anarquistas de Casas Viejas esta fue una de ellas.En el pie de página aparece "Charlando a la puerta del bar, punto de reunión de los cazadores"



Transmite la cotidianidad de una tarde o mañana de invierno cualquiera. No están consumiendo nada, solo ríen y charlan. De los cinco solo Juan Mena parece tener en cuenta la cámara del americano, los otros cuatro dirigiendo la vista a la derecha pasan el rato amigablemente. Me planteo dos supuestos. Uno que la escena sea fingida y que haya sido el americano quien les diga que no mire a la cámara. Mintz quería atrapar a vida diaria y cotidiana y en esta no se posa, se vive. El segundo supuesto es que se trate de una escena real, Mintz fotografía ese preciso instante en el que están comentando algo gracioso y el americano sin su permiso, el cual no necesita, atrapa ese momento. En ambos supuestos se necesita una empatía con ellos, un "buen rollito" del que ya ha dado muestras en otras ocasiones. 



Esos valores de cotidianidad, de sencillez, de normalidad... son los que primarían en Mintz a la hora de seleccionar esta foto para su libro de Los anarquistas de Casas Viejas. Se trataría de reflejar como los hombres cuando no están trabajando pasan la mayor parte del tiempo en el bar, como se socializan en su puerta, sin que ello requiera consumo de bebidas, como se vive en la calle. Como el camarero, que no lleva gorra, departe amigablemente con los cuatro clientes, que si la llevan. En el resto de las ropa también son visibles las diferencias entre gente que se dedica al campo y Curro Cozar que regentaba este bar cuyo nombre le venía de la bodega Palomino y Vergara. 



En fin, Mintz nos atrapa y nos recata del olvido esas pequeñas cosas que forman el devenir diario de este mundo del Benalup de principios de los setenta. Ello probaría una vez más esa idea de que pese que el americano vino atraído por el exotismo, por el tópico andaluz, se quedó atrapado por el día a día de una gente, que como en todas partes, tratar de llevar el día a día todo lo mejor que puede. 

1 comentarios:

rubi dijo...

Mi padre tenia muy buena relación con él,se tenían mucho afecto ,pasaban mucho tiempo charlando, bien en el bar o bien en correos, cuando iban a recoger la correspondencia. El americano le hacía mucha ilusión llevarse a mi hermano a EE-UU para que estudiara, pero ,claro, mis padres no querian.
La foto refleja el buen rato que estaban pasando y no era ocasional,mi padre tenia cantidad de anécdotas.
Mi padre lo que no permitía era que se hablará ni de política ni de mujeres....solo caza y pesca.gracias Salus por acercarme aún más las vivencias de mi padre.