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Los participantes en los Sucesos. Luis Barberan y Manuel Montiano. 25

Luis Barberán Madueño. Foto Campúa
Muchos de los que estuvieron en prisión relacionados con los Sucesos su participación en estos fue escasa o nula, pero hubo dos casos que no tuvieron nada absolutamente que ver con ellos, pero sí con lo que sabía y vieron sobre ellos, en este caso en la pensión San Rafael o tienda de Montiano. Se trata de los casos de Luis Barberán Madueño y Manuel Montiano Cózar.
Luis Barberán Madueño nació en 1899 y vivía en la calle Benalup  nº 14. Su cuñado, Manuel Quijada, le dio la escopeta que este había utilizado en el ataque al cuartel para que se la escondiera. Cuando los guardias de asalto de Artal detuvieron a Quijada, confesó, tras una gran paliza, que la escopeta la tenía él. Fue detenido y puesto a disposición del teniente de la Guardia Civil García Castrillón. El celo que este puso con su preso le va a salvar de las garras de Rojas y de la muerte. Pasados los Sucesos, es conducido a la cárcel de Medina, donde, según diversas fuentes es sometido a torturas de todo tipo. “…A pesar de que la escopeta no pertenecía a Luís, ello no le libró de las caricias de los de asalto. Barberán fue sacado de su casa y conducido a golpes y patadas hasta …frente a la choza de “Seisdedos”, de allí lo trasladaron a la posada…, más tarde fue trasladado a la cárcel de Medina y sometido a procesamiento “. Dice Diego R. Barbosa: “También fue apaleado y pataleado bestialemente, en la noche del 11, el compañero Luís Barberán Madueño, quien, después de estar a disposición del teniente de la Guardia Civil, fue nuevamente apaleado, en un descuido de este, por uno de los de Asalto, volviéndolo a proteger el teniente, hasta que de allí fue conducido a la cárcel de Medina Sidonia, donde aun permanece.” Julio Romano en Crónica escribía: “Se supone que aquél –me dicen al oído, señalando a untito flacucho y con los ojos hundidos, llamado Luís Barberán- fue el que mató al sargento de la Guardia civil, en Casas Viejas. Es joven, de mirada hidiza, lleno de arrugas”. Es sometido a ese trato porque Luis había sido testigo de lo ocurrido en la pensión San Rafael, de cuatro a siete de la mañana de la madrugada del 12. Allí y en ese momento se decidió la razzia que terminaría con la vida de 13 casaviejeños. El cómo, el quién participó en esa decisión y las personas que la alentaron eran las preguntas claves y Luis Barberán conocía la respuesta. Estas soluciones no las aportó y si lo hizo, no se supo nunca. Después de los Sucesos se trasladó  a Medina, donde puso una tienda de comestibles. Allí murió.
Manuel Montiano y María de la Paz Vela



Manuel Montiano Cózar nació el 27 de Abril de 1901 en Benalup, junto a un molino que tenía su padre en la Morita. Allí vivió hasta que se casó con Paz Vela Lara y se trasladó a Casas Viejas a regentar la tienda-bar-pensión de los tíos de esta (Pérez Barrios). El establecimiento de Montiano o la pensión San Rafael se convirtió durante los Sucesos en centro de operaciones de las fuerzas de orden público.  Sobre todo, en ese lugar se decidió la razzia de las siete de la mañana. Un poco antes de esa hora se encontraban  en la pensión los siguientes personajes: Luis Barberán, Castrillón, Rojas, Artal, Sancho Álvarez, un guardia de asalto herido, los enviados del gobernador civil (Arrigunaga, Gessa y Suffo), los médicos Ortiz y Hurtado, el alcalde Bascuñana, el cura Andrés Vera y varios paisanos cuya identidad, aunque se intuye, nunca se ha demostrado. En una entrevista que concedió a Antonio Ramos Espejo, en la década de los setenta, decía: “Por vino y pan me mandó el capitán Rojas. Y no me podía negar. ¿Cómo me iba a negar? Pero le dije que yo no iba solo. Entonces, le indicó a un guardia de Asalto que me acompañara. Yo iba con una espuerta y un librillo. Las balas llegan hasta las puertas de la fábrica donde me tenían que echar el vino…El capitán Rojas…¡Qué horror! Y encima me metió preso, sin haber yo participado en nada. No pasé yo con el capitán Rojas…” Después de los Sucesos Manuel Montiano estuvo detenido en la cárcel de Medina una semana para que contara lo que sabía sobre aquellas fatídicas horas antes de la razzia o lo que conocía sobre la actuación de los campesinos en la mañana del 11. Montiano no habló encarcelado ni lo hizo en libertad; No dijo nada a  periodistas, ni a amigos, ni a familiares… Reconocía en privado que sabía cosas, pero no quería hablar. Se llevó el secreto a la tumba aquel  15 de abril de 1987. 



Como Luis Barberán Madueño o Manuel García Franco;  Manuel Montiano Cózar fue uno más de los que  el miedo le llevó al silencio… sobre todo en  lo relacionado con los Sucesos de Casas Viejas.

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