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Los participantes en los Sucesos de Casas Viejas. Juan Jiménez Fernández "El Boticario". 23

Es la pretensión de esta serie esbozar algunas características de estos personajes históricos (no personas) que participaron en los Sucesos con cuyos datos establezcamos y demostremos características e ideas generales. El caso del Juan Jiménez nos va a servir para ver como la Guerra Civil se convirtió en un segundo acto de los Sucesos, donde se aumentó el escarmiento y la represión, hacia, y esa es la segunda idea, el sector más débil y humilde de la población.




Juan Jiménez Fernández, “El boticario” había nacido en 1901, hijo de Sebastián y Joaquina, vivía en el Arco de la Pastora, en Medina con su madre y su hermano Domingo, pero se trasladó a Casas Viejas donde vivía en una choza. Como el resto de su familia trabajaba en la venta ambulante, vendiendo telas fundamentalmente, y todo lo que se encartara, en régimen de dita (se vendía mercancía y se iba pagando a plazos consensuados durante un tiempo también pactado). También trabajaba en tareas de recolección en el campo como buscar espárragos o cogollos o en la alfarería de José Gómez Gutiérrez, que fue el único que en su sumario declaró sobre él de forma no despectiva. En Casas Viejas se adscribe al sindicato de oficios varios de la CNT.



El día de los Sucesos se unió a los campesinos en su ataque al cuartel. Antonia Jordán contaba muchas anécdotas de él. Decía que era un poco fanfarrón e ingenuo. Ya que cuando estaban atacando los cuarteles su misión se limitó a arengar a sus compañeros diciéndoles: “ ¡Yo no tengo escopeta, pero voy a coger un chimbara (calabozo), para matar a los canallas, a la guardia civil. Decía muchas cosas pero al final nunca hacía nada”. También cada vez que disparaban él decía”¡Ole tus cojones fulano! Y es que eran tontos porque ellos solos se descubrían así, pero cuando salió la guardia civil no te quiero decir nada. Lo cogieron y le pegaron muchas palizas”.



Como la mayoría de los participantes huyen al campo cuando a las dos de la tarde Anarte llega con sus hombres a la Alameda. Mientras que a muchos de los familiares de los huidos fueron capturados en la razzia de las siete de la mañana del día 12, a por él fueron un  poco más tarde, a los Badalejos. Allí se encontraron a su madre Joaquina Fernández, que al no decirles donde estaba su hijo escondido le dieron unas tremendas palizas, a consecuencias de las cuales falleció. El hecho apareció en la prensa, pero no hay ni acta de defunción, ni ningún documento que pruebe que esta fue una víctima más de los Sucesos. Lo que si hay es una carta de su hija Agustina al Ayuntamiento de Medina reclamando el derecho a participar en el dinero recaudado por las suscripción nacional a favor de las víctimas de los Sucesos. El Ayuntamiento le responde que será el juzgado quien dictamine si se considera víctima de los Sucesos, por lo que sabemos nunca se pronunció. 



Cuando se entregó en Medina, él también recibió su correspondiente paliza y fue conducido a la cárcel. El 19 de enero es procesado en Medina. Es juzgado en el juicio de junio del 34 formando parte de los veinte de la foto que no estaban en prisión en ese momento. Benito Pabón y Suárez de Urbina fue su abogado. Como había participado en el asalto al cuartel fue condenado por dos años, ingresando en la prisión del Puerto de Santa María.



Una vez que sale de la cárcel continua teniendo su centro de operaciones en Casas Viejas, pero vive deambulando por los campos pues sigue vendiendo mercancías. Cuando llega la guerra y llaman a Medina a todos los que habían participado en los Sucesos huye a la zona roja, donde no participa en ningún tipo de acción militar, sino que se dedica a vender por los diferentes pueblos de Málaga.



El Boticario pertenece al grupo de los participantes en los Sucesos con menos significación política y que aunque huyen cuando llega la guerra, una vez que cae Málaga regresan con la promesa de que al que no hubiera participado en hechos de guerra no le pasaría nada. Pero nada más lejos de la realidad. Cuando se presenta en Casas Viejas es detenido de nuevo y conducido a Médina donde se le abre juicio sumarísimo. Dicho sumario es muy esclarecedor. El juez instructor de Medina realiza el siguiente informe: “Juan Jiménez Fernández (a) El Boticario, sujeto de pésimos antecedentes al que nunca se le conoció oficio, dedicándose como gitano que es, a los trabajos propios de ellos. Formó parte activa en los Sucesos del año mil novecientos treinta y tres en Casas Viejas disparando contra el Cuartel de la Guardia Civil por lo que estuvo procesado y detenido en el Puerto de Santa María. En resumen; sujeto muy peligroso y de antecedentes muy malos”. El informe de la falange de la JONS demuestra, como siempre, que son los que más información tienen: “Juan Jiménez Fernández, de 32 años de edad, vecino de esta, de raza gitana, vivió en esta ocupada siempre en las cosas propias de los gitanos, marchó a Casas Viejas estableciendo su residencia y allí toma parte activa en los sucesos de 1933 disparando contra el Cuartel de la Guardia Civil y por esta causa estuvo en el Penal del Puerto de Santa María, después siguió con una conducta dudosa, regresó a esta donde a los pocos días de estallar el Movimiento huyó al campo estuvo varios días partiendo por el campo rojo; estuvo en Jimena, Estepona, Fuengirola, Málaga, Alhaurin y después a Coin presentándose en esta después de la toma de Málaga”. Antonio Alcantara Serrano, el herrero, hermano del alcalde pedáneo de Casas Viejas también declara en su sumario: “que es persona que se destacó cuando los luctuosos sucesos de Casas Viejas en los que tomó parte armado de escopeta, viéndolo el declarante tirotear al Cuartel de la Guardia Civil y a un tal señor Porras, encargado en aquel entonces, de la construcción de la carretera. Por estos motivos estuvo procesado y cumplió condena, regresando a esta localidad después de haberla extinguido y siendo desde entonces su conducta en el pueblo dudosa en el sentido de ser aficionado a lo ajeno sin meterse en cuestiones políticas de alguna clase”.




Fue condenado a 12 años y un día de prisión, siendo luego conmutada por una pena de cuatro años por auxilio a la rebelión y con "los hechos probados en la sentencia: Que Juan Jiménez Fernández se pasó a la zona liberada por el Ejército, y con antecedentes penales por intervenir en los Sucesos de Casas Viejas”. Parece claro que aunque en su estancia en la zona republicana El Boticario no había participado en ninguna acción política ni militar el hecho de su participación en los Sucesos funcionaría como agravante. Al igual que su condición de gitano, como queda establecido nítidamente en su sumario. En el fondo de la cuestión planea el intento de los más humildes y débiles de derrumbar el poder establecido y como su fracaso condujo a este a establecer una serie de castigos, (muerte, prisión, represión…) primero en los Sucesos y luego en la Guerra Civil que sirvieran de escarmiento y tuvieran carácter ejemplificador. 

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