Los participantes de los Sucesos de Casas Viejas. Francisco Vargas Casas. 19

Las condiciones económicas y sociales que les tocó vivir a los que participaron en los Sucesos de Casas Viejas les va a hacer decantarse por una opción ideológica; el anarquismo, que le va a influir poderosamente en el resto de su vida, al mismo tiempo que se ven sometidos a continuos desplazamientos de unos lugares a otros condicionados por los avatares de su existencia. Para ejemplificar estas dos características vamos a analizar en el post de hoy el caso de Francisco Vargas Casas, El tuerto Manguita.




Francisco Vargas Casas nace un 29 de mayo de 1911 en el seno de una  familia humilde de Casas Viejas. Su padre Francisco Vargas Gutiérrez, procede de Adra, que al venir a segar en verano a Casas Viejas terminó formando unidad familiar con la asidonense María Casas Vera. Su mote era “Tuerto Manguita”que le venía de haberse quedado sin el ojo izquierdo al clavarse la punta de una   lezna mientras cosía una de sus botas. Al contrario que sus padres (y después curiosamente que sus hijos) se politiza muy pronto, entrando a formar parte de la CNT local con su hermano pequeño Manuel. Esa militancia es la que le hace participar en los Sucesos de Casas Viejas, pero de forma muy secundaria, pues solo participa en el corte de la carretera de Medina. No obstante, es apresado, maltratado y apaleado en Casas Viejas y encarcelado en Medina. Pérez Cordón cuenta: “A Francisco Vargas Casas lo maltrató a bofetadas el guardia civil García, del puesto de Casas Viejas, en la Administración de consumos. Después, doliéndole ya las manos de las bofetadas propinadas al muchacho con la culata del fusil le magulló un pie. Lo trajeron a Medina Sidonia, encerrádonlo en una habitación donde ha estado bastantes días durmiendo en un suelo húmedo…” . No sería la última vez que conociera la cárcel ni las palizas por motivos políticos. Después se casó con Carmen Bancalero. Su ideología y andanzas políticas también le causan conflictos familiares. En este caso parte de la familia de su mujer no estuvo de acuerdo con su matrimonio. Las disputas han durado incluso hasta la actualidad, en la forma que su nieta Carmen ha novelado su vida.



En junio del 36 se ve envuelto en otro incidente que le va a marcar el resto de su vida. La tradición popular cuenta que las hermanas Vela Barca iban con peineta y velo a misa a celebrar el Corpus Christi. Francisco Vargas se mofó de ellas y  le quitó el velo a Carmen. Antonio Vela, el hermano se avalanzó hacia él, dándole un puñetazo. Los amigos de Francisco Vargas se organizaron para lincharlo y asaltar la casa si hacía falta. Pepe Suárez intervino, habló con la Guardia Civil y se lo llevaron al cuartel para su seguridad. Su madre Ana Barca decidió que la familia se fuera a Medina (donde como las “grandes” familias del pueblo tenían su primera residencia) unos días hasta que se tranquilizará el ambiente. Y el ambiente estaba tan tenso que estalló en España un mes después, concretamente el 17 de julio de 1936; la Guerra Civil.



Al llegar la guerra El tuerto manguita opta por esconderse en la sierra temiéndole a las represalias. Anduvo escondido por los Tejones, el Cermeño, el Aguijón y los Hornillos. “Le llevaba la comida su padre cada dos o tres días y que dormía en el campo en las cuevas; que estuvo todo el tiempo solo no habiéndose encontrado a nadie salvo en las escasas ocasiones en que bajaba a la finca de los Hornillos y a Casas Viejas”. El 3 de marzo del 37 se entrega junto con los que vuelven de Málaga y es condenado a pena de 12 años que luego será conmutada por otra de cuatro años. Sale en libertad provisional el 5 de septiembre de 1940. En el sumario que se le abre aparece claramente que ha participado en los Sucesos y el affaire que tuvo con la familia Vela, así “ es extremista habiendo exteriorizado sus ideas”



Cuando sale de la cárcel se encuentra con la represión y la miseria propia de la postguerra. Su familia y él sobrevive como pueden. Hace estraperlo con pan, busca espárragos, furtivea, roba cabras, pavos, gallinas… con Pedro Moya Paredes coquetea con el mundo del maquis… hasta que es detenido en febrero de 1946. Va  a la prisión del Puerto de Santa María, de ahí al sanatorio penitenciario de Cuellar (Segovia). Se le indulta en 1954 con la condición de que no establezca su residencia en Benalup de Sidonia “Existe inconveniente para que resida en el punto que indica, debido a su pésima conducta y estar repudiado por casi todo el vecindario de Benalup de Sidonia. No tiene ocupación ni profesión conocida”. Cuatro meses después se le concede la libertad provisional pero “el liberado fijará su residencia en el Puntal provincia de Sevilla”. Sus enfrentamientos anteriores con los poderosos y ahora victoriosos le fuerzan a coger el camino de la emigración. En parecido proceso al de su familia paterna que a finales de siglo llegó a Casas Viejas procedente de Adra, Almería. En Villafranco establece su hogar hasta su muerte el 29 de mayo de 1981. Antes había estado una vez en Benalup, durante la transición, pero se fue mucho antes de lo previsto. El peso del pasado era tan fuerte que su emigración de Casas Viejas era “Sin billete de vuelta” (el nombre del título del libro que su nieta Carmen Vargas escribió sobre él), lo mismo que tantos otros que habían participado en los Sucesos y que también vieron su vida marcada por su elección ideológica y vital. 

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