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Los niños hombres. Introducción. 1

Estamos ante la tercera exposición que la Asociación Amigos de Mintz organizó con sus fotografías de finales de los sesenta y principios de los setenta. Fue  en febrero de 2012.  En las otras dos ocasiones anteriores se trataron «los bares de antes» y «las mujeres, las grandes olvidadas». En esta ocasión se optó por los niños y niñas de esa época, que tuvieron una infancia muy corta.




Hasta que llegó la modernidad, los niños siempre han sido considerados desde muy pronto como pequeños adultos. En la sociedad del antiguo orden, que en esa fecha todavía imperaba en el Benalup de Sidonia de la época, las condiciones de vida eran muy difíciles: la escasez, la miseria, la injusticia, la desigualdad..., dominaban las relaciones sociales y económicas. 



En este contexto, la niñez sufría especialmente las consecuencias de este tipo de organización. El ejemplo más evidente de ello era la temprana incorporación al mundo laboral, lo que también suponía el abandono prematuro de la escolarización. Los niños trabajaban en el campo; las niñas, aunque muchas lo hicieron en el algodón, en el servicio doméstico sobre todo.



El papel de denuncia social de las fotografías de Mintz sobre este asunto es evidente. Como dice Isabel, su esposa, este tipo de prácticas infantiles constituían para Jerome un símbolo de la explotación y pobreza imperantes en esta zona y en aquella época. El cariño, la dulzura y la empatía hacia ese sector de la población también, aunque las fuerzas de seguridad no entendieran la causa por la que Mintz fotografiaba tanto a los niños y las niñas del Benalup de la época. 



La mitad de las fotografías versan sobre el trabajo infantil, pero hay otras temáticas relacionadas con la vida cotidiana. La unidad familiar no lo era exclusivamente de consumo para los niños y niñas, como en la actualidad, sino que también lo era de producción. Así, eran frecuentes las tareas auxiliares en las que participaban: traer agua o pan a la casa, buscar caracoles o poner trampas. También hay fotos sobre la escuela, en este caso «la miga», o la banda de música de don Eufrasio, o el discurrir diario contemplando cómo Emilio El Latero trabajaba jugando con los escasos y adaptados juguetes de la época, pasando el tiempo en el escalón de casa o posando con hermanos y amigos.



En fin, un retrato de una época que se estaba perdiendo, que hoy ya no existe y que afortunadamente podemos reconocer, valorar y comparar gracias a ese inmenso tesoro que constituyen las fotografías de Jerome Mintz.



Lo mismo que las otras dos exposiciones he decidido publicarla por entregas en este blog. Me parece que merece la pena que el trabajo, la dedicación y el esfuerzo que la asociación los amigos de Mintz le dedicaron a esta exposición, como a las otras, quede reflejado en internet, sobre todo, por darle difusión a la obra de Mintz y por si alguien necesita algunas de sus investigaciones para ampliar el conocimiento y la sapiciencia de todos. Así aprende el hombre, sobre la base del trabajo de los demás. Porque como le hizo decir Antonio Machado a Juan Mairena : "Todo lo que sabemos, lo sabemos entre todos"

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