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Los niños hombres. El que no llora no mama. 3

Sobre los años 60 y 70 el cultivo del algodón conoció un gran auge en Benalup. Las labores todavía se hacían a mano y en los hogares era necesario cualquier tipo de ingreso adicional al del cabeza de familia. El trabajo de niños y niñas en el algodón se generalizó. A esta recogida iban familias completas (padres e hijos), motivo por el que los menores no asistían al colegio en la temporada de recogida.




Mintz pone su cámara en una cuadrilla de niños y niñas que está recogiendo algodón en la vega de Buñuelito. Aquí no existe la separación que hay en la escuela o en el resto del ámbito laboral entre ellos. Es pues una excepción que se explica por tratarse de momentos puntuales.




El trabajo doméstico de las niñas fuera del hogar era también una de las principales formas de trabajo infantil de la época: existía una importante laguna en la regulación, derivada de la consideración de este tipo de trabajo como una ocupación lógica de las muchachas para ganar un poco de dinero. Muchas niñas durante las décadas de los 50 y 60, a partir de los 10 años, marcharon del campo a la ciudad como sirvientas o niñeras que quedaban bajo el cuidado de los señores de la casa en régimen de internado y con una remuneración que cubría poco más que el alojamiento y la comida.



En la imagen se reconoce a Antonia Macías. La famosa perspectiva que utiliza generalmente Mintz en sus fotografías permite hacernos una idea de la generalización del trabajo infantil en la recogida del algodón.

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