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Aquellas madronas antiguas. 2

Parece ser que su origen es musulmán, ya que la red que formaban ponían en relación los distintos molinos maquileros que había en el pueblo, para desembocar luego en las huertas en las que ellos aplicaron sus sistemas de regadío que implantaron en Europa en la Edad Media. Se trata de molinos harineros que se sitúan en el borde meridional de la mesa para aprovechar la energía de los saltos de agua para producir harina. En esa época en esta zona no había poblamiento concertado, sino disperso.
En Casas Viejas hubo cinco molinos de origen árabe. El primero se situaba en donde hoy está la oficina de Banesto, el segundo en la calle Capataz, el tercero en Agadir, el de Chinchorro, y los más meridionales de la familia Luna, uno donde hoy vive Antonio Lara y el otro enfrente, donde hoy vive Miguel Román. El agua era recogida  de las fuentes que había en Casas Viejas, dependiendo de la ubicación del molino utilizaban el agua de una u otras fuentes.
Recorrían todo el pueblo: Juan Manuel Gutiérrez Vidal me ha hecho el siguiente relato: "Empezando por la fuente del Cañuelo   partía una tajea  que tenía el siguiente recorrido: fuente Cañuelo, que ya no existe, antes de llegar al cementerio  viejo le entraba agua de un huerto de don Alfonso el  medico que estaba frente de los pisos de Corea que ya tampoco está. Luego por lo de Miguel del pan tenía  otra entrada de la fuente de la Calera. Seguía toda  la calle don Manuel Sánchez y al llegar a la antigua plaza de Abastos  se le unía la fuente de Cristobilla. Ahí pasaba hacia la  calle San Juan desembocando en el molino del Capataz, donde estaban los antiguos meaeros, esta corriente era las que hacían trabajar dicho molino. La siguiente tajea es la de calle Medina. Esta empezaba  un poco mas arriba   de Ramón Salea, llegaba frente de Palomino y estaba canalizada  y salía junto con la del Chorro Grande.  Entraba por debajo del bar Balilla y salía por la casa de Periquito el bueno, que había un arroyo que iba a parar por detrás de la calle Miralrio que había una pequeña alberca y era la que servia para mover el molino de Juan Luna y  luego cogía las acequia y se iban repartiendo por todas las huertas para  su riegos para cuando le iban tocando a cada cual. Había otra tajea que partía del meaero, que había detrás  de los Laritas, que pasaba por debajo de la casa de Juan Pérez y se unía a la del meaero del molino del Capataz, esta salía de los Jardines de Murillo". 



Pero además de este uso agrario e industrial la gente los utilizaba para suplir el alcantarillado que no poseía el pueblo, utilizándolo con uso mixto, como evacuador de las aguas negras y de las de los manantiales, en un contexto donde las medidas higiénicas y sanitarias no tenían ninguna significación. Hasta tal punto fue así, que lo que ha quedado en la memoria colectiva de la población ha sido este uso y el aspecto desagradable que presentaban algunas en determinados momentos y lugares.



Como permanecieron hasta los años setenta del siglo XX siguen presentes en el imaginario colectivo de la población. El alcantarillado cubierto, separando el sanitario para aguas usadas y el pluvial para las de lluvia aparece en el IV milenio A.d.C en la India, pero no va a ser hasta el siglo XIX cuando se generalice en Inglaterra con la revolución industrial de la manera que ahora lo conocemos. En Casas Viejas desde su misma formación la ausencia de este alcantarillado cubierto y separado  creo muchos problemas sanitarios y la hacía especialmente sensibles a las epidemias, como ya vimos en la gripe española de 1918. En un pleno del Ayuntamiento de Medina del 13-6-1885 se conmina al alcalde y médico de Medina a que acuda a “dicha Aldea y disponga cuanto sea necesario para extinguir los focos de infección que existen en la misma” que eran causados por “converger los enterramientos, estancamientos y cursos de las aguas y demás que se consideran perjudiciales a la salud pública”. Suárez Orellana en el famoso artículo de 26-9-1932 en el periódico socialista Pueblo decía: “ (...) El mayor número de calles está sin empedrar y las aguas residuales de limpiezas han de pasar necesariamente por ellas. En las mismas arrojan los vecinos las basuras, dándole al pueblo un aspecto de muladar, altamente atentatorio contra la salud pública”. El mismo en sus memorias no publicadas escribía: “Las calles estaban terrizas y por algunas de ellas corría el agua sin cobijar y además desembocaban los waters en dicha corriente con los malos olores que es de suponer con tantos excrementos, con esa agua se regaban las huertas, y por lo tanto esto era motivo para que se dieran tantos casos de tifus que allí era muy corriente”. En un folleto de la feria asidonense de 1959 se puede leer: "Sus aspiraciones de poder contar con una red total de alcantarillado, con la pavimentación de todas sus calles y con el encaucamiento de las aguas que con tanta profusión discurren por aquella Aldea"

La foto es de Mintz

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Salus. ¿Se sabe a calle corresponde esa foto? ¿es la cuesta del Cañuelo? Gracias.

Salustiano Gutiérrez Baena dijo...

No, es la calle que hay al lado del colegio Tajo de las Figuras, la que baja hasta la carretera del Castaño. La foto es de Mintz.