Toros y venados. 3

Foto Fran Sánchez Mazo
El tercer momento emblemático de esta lucha en la zona es en los años sesenta, en la crisis de la agricultura tradicional. Franco, otro regeneracionista (no en vano se le apodó "Paquito ranas" por su querencia hacia los pantanos como vía a la modernidad) opta por la reforma agraria de carácter técnico. Una de las muchas medidas legislativas aplicadas por el franquismo era la obligatoriedad de cultivar las propiedades, para luchar contra el absentismo, la miseria y el atraso endémico del mundo rural español. La oligarquía ganadera de siempre salvo esa imposición con la declaración de zona preferente ganadera.




Lo cuenta Agustín Coca en el libro Los Camperos: “Las amplias campiñas se especializan en la producción ganadera, declarándose desde entonces este aprovechamiento como el más idóneo para esta comarca. Con ello, se justificaba la opción tomada por los grandes propietarios, desentendiéndose de los costos sociales que provocaba tal decisión. La obligatoriedad del cultivo de cereales quedaba atrás…Fernando Toscano de Puelles, historiador alcalaíno nos aclara en una entrevista que:  estando Alvaro Domecq de Presidente de la Diputación de Cádiz, en el año 1957 o 1958, se lleva a cabo la demarcación comarcal de la provincia, realizándose un estudio sobre las potencialidades de las diversas zonas gaditanas. Se califica esta zona de “preferencia ganadera”. No netamente ganadera, sino de preferencia ganadera. Él tenía aquí sus tierras y le convenía esta denominación. Como justificadores se puso el azote del levante y otras circunstancias (…). Es cuando se crea la Ruta del Toro, aprovechando la presencia de fincas ganaderas como Jandilla, Torre- Estrella, Monte Abajo, Toñalejo, etc. Viene un equipo especialista que analizan los terrenos. Un equipo comisionado por la Diputación (…) proponiéndose Planes ganaderos para esta zona (…)”



También Mintz lo recoge en Coplas de carnaval: “Los terratenientes se dedicaron a la cría de ganado, una faena que sólo requería unos pocos vaqueros y pastores. Al área se la designó zona ganadera, lo que permitió a los terratenientes no tener que  plantar cosechas. Los campesinos se vieron obligados a encontrar empleo como obreros de construcción eventuales principalmente a lo largo de la costa del Mediterráneo o a emigrar a ciudades más grandes de España o a otros países de la Europa occidental”. A finales de los 50 y durante la década de los 60 se producen una serie de cambios en la ganadería que marcarían el futuro de la zona. La declaración de zona de preferencia ganadera,  y los cercamientos  significaban el triunfo de los intereses de los propios propietarios. Las pequeñas explotaciones fueron desapareciendo, al igual que la ganadería porcina, la ovina y la caprina. La bovina en cambio, experimenta un importante crecimiento favorecida por los cercamientos. Los cerramientos de espinos estaban pensados para el vacuno, luego las mallas cinegéticas para los venados. La cabra, la oveja, los pavos, las gallinas, los cerdos son desplazados, lo que conlleva que mucha gente que vivía en la sierra se marchara al pueblo o a la emigración. Fue la culminación de vaciamiento y apropiación del campo por unos pocos que había empezado con la desamortización en el siglo XIX.



Comienzan a colocarse “jinques” y alambres para separar las tierras. Las mallas cinegéticas aparecen en todos los terrenos. Es lo que se ha dado en llamar la “bunkerización” de la sierra. Fenómeno favorecido por el hecho de que la mayoría de los nuevos propietarios al no ser de esta tierra no tienen ninguna relación con la población de aquí. La conversión de la propiedad comunal en privada de esta sierra no sólo ha expulsado a la población que allí se estableció, sino que ha impedido e impiden el disfrute público de unos montes que en muchas partes de España son de titularidad pública. Sin duda, un obstáculo para nuestro desarrollo a corto, medio y largo plazo. 



Pero al mismo tiempo que con la crisis de la agricultura tradicional se consolidaban el latifundio ganadero extensivo, aparecía el intensivo agrícola representado por las Lomas que si generaba riqueza y demandaba una gran cantidad de mano de obra, hasta el punto que en su finca hicieron un mirador artificial (El cerro de Franco) para que el generalísimo (regeneracionista) admirará la España trabajadora compuesta por cerca de 10000 personas que recogían algodón. Fue todo ese complejo proceso que ha venido en llamarse crisis de la agricultura tradicional, que incluye la emigración, la construcción, la desecación de la Janda, la desaparición de las chozas, en definitiva, la senda de la modernidad.

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