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Toros y venados. 2

La llegada en el siglo XIX del Nuevo Régimen significa la aparición de la democracia, de la propiedad individual, desamortizada, desvinculada, privada… capitalista en definitiva y, se supone que la supremacía de la agricultura sobre la ganadería extensiva y absentista. Ejemplo de ello era la desaparición de la Mesta, que tras varios intentos (el primero en 1810) lo hace en 1836. Este Nuevo Régimen trae consigo la aparición de España, tal y como la conocemos en la actualidad (¿hasta cuándo?), en torno a un estado racional y centralista, cuyo precedente había que buscarlo en los Decretos de Nueva Planta. Por eso no es casualidad que tanto la consolidación del Nuevo Régimen, como las Diputaciones como el pueblo de Benalup-Casas Viejas vayan paralelas en el tiempo. 




El pueblo se creó en torno al problema agrario con dos grandes disputas como fondo que lo acompañarán hasta hoy. Por una parte, la lucha entre las concepciones progresistas que pretendían desarrollar la zona en base a la explotación agraria de las pequeñas y medianas propiedades, frente a otros planteamientos más conservadores defensores de los intereses ganaderos y de las grandes explotaciones. Por otra y ligada a la anterior, de carácter más político: la pelea desigual entre una pequeña población que quiere desarrollarse libremente y la oposición de otra, situada en Medina y representada por la oligarquía ganadera que dominaba el ayuntamiento asidonense, considerando que el crecimiento de la primera perjudica sus intereses. Aunque el proyecto inicial de la Diputación para crear una población en 1822 en el sitio de Casas Viejas fue boicoteado por ese sector ganadero medinense, Casas Viejas se fue formando como población de aluvión, al mismo tiempo que crecía la demanda de jornaleros para los recién creados latifundios. Como dice Antonio Luís Rodríguez Cabañas: “... la creación del pueblo se realizó en base a incontrolados asentamientos perdurados en el tiempo, debido con toda seguridad a los obstáculos puestos a una fundación organizada de la población, como pretendían ciertas instituciones”. 



Si bien se consolidó el paso de la propiedad institucional a la privada, no pasó lo mismo con la pequeña y mediana propiedad, ni con la supremacía de la agricultura productiva sobre la ganadería extensiva, pues hierros como el del marqués de Tamarón o Negrón siguieron siendo relevantes en la zona. Que primaran los objetivos fiscales sobre el resto, que se vendieran las tierras desamortizadas al mejor postor tuvo mucho que ver con la consolidación del latifundismo extensivo y la aparición del problema agrario. Caldo de cultivo para toda la problemática que este sistema de explotación del campo ha generado en la zona.



Como la Ilustración, el regeneracionismo centro en la actividad agraria la posibilidad y la necesidad de modernización de la economía y la sociedad española. Desde 1898, que aparece con la pérdida de las tres últimas colonias, hasta la Guerra Civil los distintos regeneracionismos centran en la tierra, en la política hidráulica, en el colectivismo o en la reforma agraria de carácter social la regeneración necesaria para España. Tras el fracaso de distintos regeneracionismo, el de los partidos dinásticos, nacionalistas y militares (en la persona del jerezano Miguel Primo) el optimismo de la voluntad de los regeneracionistas de la Segunda República ponen sus esperanzas para la modernización de España y la solución de todos sus problemas en la Reforma Agraria. Por ello, en esta zona tras la radicalización y visualización del problema agrario que supusieron los Sucesos de Casas Viejas se llevaron a cabo proyectos de Comunidad de Campesinos como el del Valcargado, Picazo, Rehuelga, Torrecillas, Charco Dulce…en todos se pasaba de una explotación ganadera extensiva a otra donde aunque la ganadería se complementaba con la agricultura, esta era la más importante. El caso más paradigmático de Comunidad de Campesinos de la zona; Malcocinado, nos sirve como ejemplo. Se trataba de pasar de una antigua Yeguada Militar, que antes había sido propiedad de la ganadería caballar del Marqués de Negrón a una explotación agraria donde la ganadería y la agricultura se dieran de una forma racional e intensiva, para que aumentase la riqueza y disminuyesen las desigualdades sociales y económicos que el sistema ganadero extensivo había creado. La plantación de pinos y naranjos, la creación de escuelas y seguros sanitarios, la explotación comunal y racional de los recursos… son ejemplos de este regeneracionismo que estamos comentando. Tampoco es casualidad que de todos los proyectos de Comunidad de Campesinos el único que persistiera en el tiempo y se transformarán en una localidad fuera este, ya que Franco no pudo devolverle las tierras a sus propietarios, pues estas eran del estado. 



La Guerra Civil terminó con las aspiraciones de muchos y confirmó la apropiación de unos pocos, es el mundo de Juan Lobón que también retrató a esta zona Luis Berenguer. No es casualidad que fruto de un siglo de enfrentamientos entre propietarios y jornaleros, cuando muchos de estos son sometidos a juicio sumarísimo por haber huido a la zona republicana durante la guerra el único propietario que hace declaraciones comprensivas hacia ellos fue Matias Ribot Xataud, de San Feliu de Guixol, empresario catalán que explotaba el corcho de Valle Hermoso y la Cañada del Valle en aquella época.



Definitivamente la guerra  daba por zanjado que los recursos del campo fueran disfrutados por todos, criminalizándose la caza libre, con el nombre del furtivismo (al que se le relacionaba con el mundo del contrabando y del maquis), y terminando con prácticas que llevaban produciéndose desde el principio de la prehistoria.

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