Toros y venados. 1

Cada vez parece más claro que vivimos rodeados de una especie de presa natural privilegiada que atesora multitud de recursos naturales y culturales para el disfrute de la ciudadanía. Nuestra situación, al sur del sur, entre dos mares y dos continentes y nuestra historia así nos los permite. También existe consenso en que esos recursos pueden y deben constituir un activo para el desarrollo futuro de una zona que debe estar basado en principios generales tales como la multifuncionalización, el desarrollo sostenible, la sociedad del conocimiento… en definitiva aquellos principios que fijen a la población rural en su territorio y termine con la sangría actual que expulsa de ella a los más preparados y activos.




Pero para poner en valor (frase muy de moda y que no me gusta nada) esos recursos hay que solventar importantes obstáculos. Entre ellos los conflictos surgidos con usos ganaderos y cinegéticos tradicionales. La lucha entre los ganaderos y los agricultores ha existido siempre. También la de los grandes propietarios contra los jornaleros o de los que tienen muchas tierras contra los que no tienen ninguna. Los que necesitan la caza y el resto de recursos naturales para la supervivencia contra los que se apropian de esos recursos como un ejercicio de prestigio y de poder. En la comarca de la Janda donde el latifundio ha impuesto su dominio esta lucha ha continuado hasta la actualidad y los problemas actuales para el disfrute público en forma de senderismo, excursiones u otras actividades en la naturaleza no son más que otro episodio de esa guerra que empezó hace ya dos siglos. 



Para ejemplificar esta tesis vamos a elegir tres momentos históricos que coinciden con momentos históricos de cambio. El siglo XIX con la aparición del Nuevo Régimen, la II República y la década de los sesenta. En el Antiguo Régimen la agricultura estaba supeditada a la ganadería. La Mesta era la institución que posibilitaba la transhumancia del ganado. Esa opción se ve con claridad en la protección a la ganadería frente a la agricultura, que se ha entendido por la historiografía como una lucha de clases entre señores (ganaderos) y campesinos (agricultores). Porque, y se va a repetir a lo largo de la historia, el disfrute de la gran propiedad no solo es un concepto económico o jurídico, sino también está relacionado con el poder. Es la nobleza la que tiene el poder y ello se ve reflejado en los privilegios económicos y la vida social  que disfruta. Las vías pecuarias, la exención de impuestos, el libre acceso a los campos sembrados  por los que pasaba… en definitiva la supeditación de la agricultura a la ganadería. 



Por esta zona en el Antiguo Régimen dominaba la ganadería extensiva, el marqués de Negrón y de Tamarón o el duque de Medina eran propietarios de grandes ganaderías extensivas y en dehesas como el Prado de los Potros  o la dehesa de las Yeguas había instituciones como la Real Maestranza de Caballería, donde estas  Corporaciones nobiliarias creadas por la Corona la nobleza se ejercitaba en el manejo de la equitación y las armas. Pero como contrapeso a ese excesivo poder de unos pocos dentro de la propiedad institucionalizada existían los bienes del ayuntamiento, lo de propios y del común. Estos últimos posibilitaban un poblamiento disperso muy cercano al régimen de subsistencia donde  diversas actividades en las tierras comunales como la caza, la recogida de frutos silvestre, la recogida de leña, la fabricación de carbón y otras actividades menores complementarias podían suponer un importante apoyo al sustento familiar. La mayoría del campo de Casas Viejas eran terrenos del común y estas prácticas de economía depredadora venían siendo habituales desde la prehistoria. Ya veremos como con la llegada del Nuevo Régimen y la desamortización se inicia un proceso de apropiación de estas tierras de unos pocos que nos ha llevado a la situación actual, donde el disfrute por unos pocos del inmenso patrimonio natural y cultural que atesoramos no solo nos impide a la mayoría su acceso, sino que dificulta las  posibilidades de desarrollo económico y social endógeno.

Comentarios

Entradas más vistas

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Benalup 17

Íllora y Benalup-Casas Viejas. A propósito de la presentación de "Los sucesos de Casas Viejas. Crónica de una derrota".

Los benalupenses de a pie durante el franquismo. Vencedores. 5

Los benalupenses de a pie durante el franquismo. El favor. 1

Crónica de una derrota anunciada

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Casas Viejas 18

VII jornadas gastrónomicas. Ruta gastronómica de la seta. BCV