Los participantes en los Sucesos de Casas Viejas. Miguel Pavón Pérez. 13

Casas Viejas fue un pueblo formado por una población de aluvión proveniente de Medina y alrededores y de la sierra de Málaga y Cádiz que se caracterizan por su atrevimiento, por su osadía, por su necesidad de buscarse y enfrentarse a la vida. Hay una frase de Miguel Pavón, que todavía se dice mucho en el pueblo y que resume esta característica: “Pa’lante va Miguel Pavón”. Sin olvidar los matices y las complejidades necesarias para entender las realidades, Miguel Pavón es un personaje que nos puede servir como otro estereotipo de los que participaron en los Sucesos.

Nació Miguel el 1 de julio de  1901 en la calle Nueva, lugar de ensanche para los sopacas y jornaleros que se venían a vivir al pueblo. Como sus hermanos y la mayoría de los de condición y clase militaba en el sindicato de oficios varios. Pero no era un campesino “con ideas” o especialmente comprometido con el anarquismo, como dijo el teniente de la Guardia Civil de Medina en el sumario que le hicieron después de la Guerra Civil: “Pertenecía a la CNT y aunque no desempeñó cargo en dicha organización es de ideas extremistas, si bien no se destaca como elemento agitador de las masas obreras”. 



Estaba con sus hermanos el enero haciendo carbón en la sierra cuando les dijeron que se iba a declarar el comunismo libertario que bien iban ellos o entregaban sus escopetas, -“Yo por no ser un cobarde me presenté, pero con mi escopeta, Pa’lante va Miguel Pavón” y estuvo por detrás del cuartel en un cercado de espino y maleza disparando. Después de huir con sus hermanos tuvo que entregarse y fue condenado a dos años, cumpliendo la condena en los penales del Puerto y Ocaña. Poco después de salir de la cárcel empieza la Guerra Civil y el 27 de agosto decide pasarse a la zona republicana. En su sumario explica las causas: “Que el 26 de agosto de 1936 se marchó, voluntariamente, a la Zona Roja por el terror que le produjo la llegada de los Fascitas a dicha aldea, dirigiéndose a Jimena, donde estuvo diez o doce días, marchando a Estepona, donde permaneció mes y medio, sin trabajar, comiendo en los Comedores Populares, pasando a Málaga donde estuvo por espacio de cuatro o cinco meses en iguales circunstancias que en Espepona trasladándose a Almería en la misma situación que anteriormente, y posteriormente, a Churra donde estuvo trabajando en una colectividad de trabajadores, de ahí a  Murcia donde ingresó el día quince de mayo de mil novecientos treinta y ocho en la Brigada 202, Unidad de Trabajadores, pasando a Ribarroja a hacer trabajos de pista, donde se encontraba cuando terminó la guerra”. En todos los sumarios que he leído no me encontrado con ningún preso que a los golpistas los llame “fascista”, pero ahí estaba Miguel Pavón, “Pa’lante”. Él siempre contaba que en la guerra "pasé mucha hambre y cave muchas cepas". Cuando volvió de la guerra estuvo algunos meses en la cárcel hasta que sale absuelto pues a él y a todos lo que volvieron en esa época se le aplica la eximente de “miedo insuperable” para justificar su partida a la zona republicana.




Vuelve a casa, pero las condiciones de vida de postguerra son muy díficiles. Al hambre, la miseria, la pobreza… se le une la represión, la persecución y la vigilancia que son sometidos los que habían pertenecido a la izquierda, hasta tal punto que durante temporadas se tiene que esconder en el campo de la Guardia Civil, es la época en la que “Cuando el guardia civil iba detrás de él, para despistarle, se ponía los zapatos mirando para detrás y se los amarraba, entonces las huellas iban para el lado contrario del que él iba” contaba su mujer Antonia Jordán Casas. Pero Miguel Pavón siempre “Pa’lante”. La vigilancia y represión duró hasta bien avanzado el franquismo.  Nunca renegó de sus ideas, siempre “Pa’lante va Miguel Pavón”. 



Lo mismo que era para la política era para el trabajo, tenía fama de bruto trabajando. Cuentan sus amigos que se pasaba las noches enteras en la cueva de Paco del horno excavando, se juntó las hambres con las ganas de comer. También era extremo para el trabajo con  el carbón, el algodón o la corcha, pero cuando se descansaba, cuando a la quincena bajaban al pueblo de “limpia” se divertía lo que podía. También de forma exagerada. Cuentan que una vez al bajar a los quince días estuvo mucho tiempo en los bares y cuando el encargado le preguntó que porque había tardado tanto le contestó que “me ha sobrado dinero y me han faltado ventorrillos”.



Tuvo 7 hijos: Vicenta, Antonio,  Lina, Ángeles, Enrique, Paco y Carlos. Vivía en la calle Nueva, número 42; la choza de su padre, que se quemó en enero con el casarón de Seisdedos. Esta le tocó a su hermano Antonio, pero él se la compró. Luego en los cuarenta los hijos que ya eran albañiles la convirtieron en casa. Luego llegó la transición y una enfermedad le impedía movilizarse con normalidad, pero Miguel Pavón siempre “Pa’lante” y con unas muletas iba donde hacía falta. Incluso participó en la película de Casas Viejas y hacía de Miguel Pavón, pero ahora con muletas. Fue uno de los que no tenía miedo a hablar sobre los Sucesos y la Guerra Civil, así le cuenta su versión a Mintz, Ramos Espejo, López del Río y todo el que quisiera saber sobre ellos. Es más, al contrario que en la mayoría de las familias afectadas por ellos, en la suya siempre se habló de ellos con normalidad, por eso su grito de guerra era “Pa’lante va Miguel Pavón”. Su nietos recuerda como no sólo le contaba lo que había pasado, sino que lo hacía con orgullo de haber participado y luchado por sus ideas.



Le gustaba criar canarios, era un amante de la naturaleza. Miguel Pavón murió de neumonía con 90 años, en marzo de 1991. En el año 2008 cuando un grupo de alumnos fueron a Cádiz a hablar con su mujer Antonia Jordán para enseñarle las fotos de los 26 presos se encontraron con la agradable sorpresa de que les iba a suministrar de información y datos de tal forma que aquella entrevista constituyó la base de su investigación y de esta serie del blog. Pero además de suministrarle detalles, anécdotas y localización de todos los que participaron en los Sucesos les dejó una frase impactante:” Y ahora, todos estos papeles no valen para nada comparado con todo lo que nosotros vivimos y vimos con nuestros propios ojos, que sufrimos mucho. Lo que más se ha quedado grabado se ha quedado en nosotros, eso no lo han cogido ni lo cogerán en ningún papel” Magnífica forma de resumir la existencia de los que participaron en los Sucesos. Una vida repleta de padecimiento, dolor, angustia, privaciones, calamidades... pero siempre "Pa’lante", como Miguel Pavón.
Antonia Jordán Casas

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