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Los participantes de los Sucesos de Casas Viejas. Francisco Gutiérrez Rodríguez. "Curroestaca" 16

Curroestaca o Ciruelita, primero por la derecha
De los dos mil quinientos habitantes que aproximadamente  tenía Casas Viejas en 1933, una mayoría, la silenciosa, permaneció al margen, agazapada, silenciosa durante los Sucesos. Otra mayoría optó por participar (había 425 militantes de la CNT y participaron directamente en los hechos unas 100 personas), y una minoría, aunque elitista y a la postre la ganadora participó indirectamente en el escarmiento posterior. Así, mientras que en la mañana del día 11 de enero se proclamó el comunismo libertario, los propietarios estaban parapetados en sus casas (a José Vela Morales se le llegó a ver disparando, José Espina había reunido en su casa a pasar la noche a trabajadores fieles suyos por si lo atacaban…), el cura se escondió en la pensión San Rafael y algunos socialistas también lo hicieron (Suárez, Fernández, Grimaldi…). En el 36, segundo acto de los Sucesos,  se repitieron los mismo roles salvo que los socialistas pasaron al bando de los perseguidos y perdedores. Esta lucha entre facciones locales en torno a los Sucesos está muy poco estudiada y a entenderla mejor nos va puede servir el caso de Francisco Gutiérrez Rodríguez, Curroestaca o Ciruelita. 



Francisco Gutiérrez Rodríguez había nacido en Casas Viejas en 1899, hijo de José y Ana estaba casado con Manuela Díaz Lago. Tenía de mote  Curroestaca (este le venía por una pelea que tuvo con otro al que le pusieron muleta de la paliza que le dio con una estaca). Era miembro del sindicato de Los invencibles que se había creado de nuevo el 12 de enero de 1932. Estaba previsto que el 1 de enero de 1933 sustituyera como presidente a José Monroy Romero, pero los acontecimientos del 11 de enero no hicieron posible la sucesión. Curroestaca pertenecía al grupo del sindicato más moderado y maduro. No estaba de acuerdo con la huelga general y la proclamación del comunismo libertario. Tanto Mintz como Tano Ramos insisten en que intentó detener la revuelta al percatarse de que la convocatoria a huelga no había sido seguida en el resto de España. Una vez constatado el fracaso de la revuelta es de los primeros que huye del pueblo, se esconde en primer lugar en  la mesa, en casa de una hermana suya que explotaba una suerte de Baltasar Alcántara. Al día siguiente se va a la Zarzuela, una pedanía de Tarifa, próxima a Zahara de los Atunes, donde estaba su mujer y la familia de esta. Esto hace que junto a Juan Sopas sean los únicos de los que habían tenido cierto protagonismo que no son detenidos.



Vuelve al pueblo en marzo del 36 cuando al aplicarse la amnistía del Frente Popular sabe que no lo pueden detener. Pero a los cuatro meses empieza la Guerra Civil. Huye a la zona republicana por Alcalá y la Sauceda, como todos. Tras la caída de Málaga consciente de que si vuelve al pueblo le esperan represalias se adentra por Almería, enrolándose en la Aviación. “El 2 de noviembre de 1938 ingresó en la aviación roja en los Jerónimos (Murcia) siendo destinado a Tobarra (Albacete) y permaneciendo allí hasta la terminación de la guerra”. Tras pasar un breve tiempo en el campo de concentración de Albaterra, vuelve a Casas Viejas, donde como él esperaba, lo estaban ávidamente esperando y con vivos deseos de venganza por parte de algunos de los vencedores. El sumario que se le abre a Francisco Gutiérrez Rodríguez es el más complejo y largo (120 folios) de todos los estudiados. En realidad son dos sumarios uno que se le inicia en Barcelona y otro en Cádiz. Participan más testigos que en ningún otro. Hay un careo y se piden informes a las localidades de Jimena, Almería, Murcia, Barcelona incluso hasta los servicios especiales en Salamanca para saber si tenía antecedentes masónicos,  y en Madrid por si los tenía político sociales. En definitiva, una inquina hacia el procesado y un despliegue no visto en el resto de los sumarios. De todos los lugares responden que no consta ninguna acción particular de Curroestaca, pero el problema de este no estaba ni en la Guerra, ni en los lugares donde había estado en ella, sino en los Sucesos y en su enfrentamiento con la familia Alcantara Serrano. 



Antonio y Baltasar eran dos hermanos próximos a los propietarios, especialmente los Vela. El primero era herrero y el segundo guardia de arbitrios. Ambos habían sido alcaldes pedáneos varias  veces y el segundo lo fue después de los Sucesos y en la postguerra. En el sumario además de estos dos declaran Juan y José, los hijos de Baltasar. Los cuatro sostienen que Curroestaca fue el que: ”el día once de enero se presentó en su casa, acompañado de Francisco Duran y un tal conocido por apodo de Gallinito con armas y le quitaron una escopeta que el declarante tenía en su casa” Además al igual que los informes de la Guardia Civil y la falange: “que en la mañana del día once del mes de los sucesos se dedicaba a reclutar fuerzas y armamentos y como dirigente era el que mandaba a todos los revolucionarios a los atropellos y asalto al Cuartel de la Guardia Civil, donde murieron el Sargento Comandante Puesto y un Guardia, resultando heridos los dos números supervivientes que eran la única fuerza que se encontraba en dicha Casa-Cuartel". Esa insistencia en querer hacerlo responsable de los dos guardias civiles muertos, con el agravante de que había huido y no había sido juzgado aparece en todos los informes. Curroestaca niega en las tres veces que lo hacen declarar y en el careo que fuera el jefe que condujo a las masas, que participara en el asalto del cuartel y que le pidiera la escopeta al hijo de Baltasar Alcantara. De lo leído en los sumarios se deduce que la verdad se encuentra a mitad de camino entre lo que declaran los Alcántaras y Curroestaca. Pese a los intentos de que permanezca en prisión por parte de la familia Alcantara, el 3 de noviembre de 1941 sale de ella, pues las autoridades no encuentran delito en su actuación en la Guerra Civil y las acusaciones graves se refieren a los Sucesos. 



Vuelve al pueblo y vive en el rancho de Ana Tineo, en la calle Benalup con su cuñado Prieto. Sobrevive a la represión política y las penurias típicas de la postguerra como puede. A principio de los cincuenta, como otros muchos, se fue con su familia a vivir a las Lomas. También como otros muchos de su grupo tuvo posteriormente problemas de adaptación familiar, abandonándola y emigrando. Curraestaca en el tiempo que permaneció en la zona nunca podo deshacerse del estigma de rojo y anarquista, que había participado en los Sucesos y que no había sido detenido por ello. Además muchos pensaban que él había sido el autor del anónimo que publicó Tierra y Libertad el 16-6-1933:“Usted señor alcalde (Baltasar Alcántara)…Al día siguiente de la masacre se le vio acompañando a la canalla, que se divertía en giras y juergas para celebrar la victoria… Usted olvidó pronto el crimen, pero nosotros lo recordamos siempre y a usted también”. El 28 de septiembre de ese mismo año el propietario José Vela Morales es objeto de un atentado en Cádiz, donde se había trasladado a vivir después de los Sucesos, del que salió ileso y que todo el mundo relacionó con los hechos. Nunca se supo el autor de dicho atentado. Tanto el anónimo de Tierra y Libertad como el atentado de Cádiz son dos síntomas de que la componente local en los Sucesos fue importante, aunque no se conozca bien y no haya sido estudiada.

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