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Informe sobre Benalup de Sidonia. Marzo 1963. Y 12


Y llegamos a la última entrada de esta serie. Al final del informe el autor o los autores resaltan el escaso número de funcionarios que hay en el núcleo pedáneo y que no tienen representación política suficiente en el Ayuntamiento de Medina. 




"No posee más empleados dependientes del municipio que tres cobradores de arbitrios, cuatro municipales (dos nocturnos y dos diurnos) y un barrendero; y en las oficinas de administración de arbitrios, un recaudador, un Delegado de Alcaldía y un Auxiliar de oficina y desde hace poco años dos Concejales, uno por el Tercio Sindical, natural y vecino de Benalup (Nicolás Vela Barca) y otro por el Tercio de Cabezas de Familias, que es natural de Medina pero con residencia en ésta (Manuel Sánchez Sánchez); política municipal seguida por el Ayuntamiento de que no figure en la Corporación más de un Concejal natural de Benalup, cosa que con razón lamenta el pueblo, pues residiendo en ésta casi la mitad de la población del término no hay siquiera un tercio de los Concejales de la Corporación y aun los que  hay no son subvencionados para su desplazamiento y asistencia Plenos y Permanentes en los que pudieran velar más por los intereses del pueblo". 



La última traca se reserva para los inconvenientes que genera el hecho de que al no terner Benalup Ayuntamiento propio la administración se encuentra muy lejos del administrado. 



Tropieza Benalup por todo lo expuesto, con grandes dificultades en su desenvolvimiento oficial, pues al poseer autonomía en ningún aspecto cualquier asunto por insignificante que sea tiene que ser resuelto en Medina, ya telefónicamente, por correspondencia o por traslados personales con el consiguiente perjuicio laboral y económico, como ocurre por ejemplo para la obtención de cualquier documento (partidas de nacimiento, defunción, matrimonio, certificados de conducta, fe de vida, etc.), tallas y reconocimientos de mozos y para solucionar el más mimio juicio de faltas.
Por todo lo cual deseamos LA INDEPENDENCIA DE BENALUP, COMO POSIBLE SOLUCIÓN A NUESTROS PROBLEMAS.



El final es claro y contundente. Los problemas detallados de forma clara y específica en este informe tienen como solución la segregación benalupense. Ya dije en el primer post de esta serie que parece claro que los autores de este informe eran Eugenio Espinosa y Ángel Guillén. Dejé adrede abierto el contexto. Estamos en 1963 y en las Lomas se está preparando una entrevista de una comisión benalupense con el mismísimo Generalísimo Franco. Si la oligarquía barbateña la había conseguido en 1937, la de Benalup la podría hacer ahora. Mucho más difícil parecía desecar la Laguna de la Janda y se había hecho. Sin embargo, este informe no llegó a manos de Franco, ni la Segragación fue una realidad. Las disputas políticas y económicas de las élites benalupenses lo impidieron. No obstante, sí llegó al obispado de Cádiz donde lo encontré yo. ¿Quién lo llevó allí?. Apostaría 10 contra 1 que fue  un personaje que estaba en medio de todas las salsas de la época, que tenía inmenso poder y que intermediaba entre todas las facciones políticas y económicas de la época: EL PADRE MURIEL. Una vez que ya estaba realizado se aprovechó y se le entregó al gobernador civil en la visita que hizo el 30 de julio de ese año para inaugurar las casas de Corea o "Casas Nuevas de José Antonio Primo de Rivera".



Además de cuestiones de índole local y concreta, la causa profunda de la no consecusión de la Segregación en el franquismo hay que buscarla en que esta idea solo estaba firmemente establecida entre la clase media de aquella época (escasa en efectivos formada por algunos comerciantes y el grupo de los educados). La mayor parte de la población tenía otras preocupaciones diarias que le apartaban de estas inquietudes políticas, al mismo tiempo que el inmovilismo político típico de la etapa hacía que estas ideas se fueran diluyendo en el tiempo. Pero los cambios económicos y sociales que produjo el éxodo rural y la crisis de la agricultura tradicional fue creando una nutrida clase media que cuando se dieran las circunstancias políticas concretas, la transición, se apuntaría mayoritariamente y apoyaría la consecución de esta reivindicación que databa del principio del siglo XIX, al mismo tiempo que se creaba el pueblo. 



Veintiocho años después de este informe, el 20 de marzo de 1991, aparecía en el BOJA el decreto por el que se reconocía la segregación benalupense. Como término municipal se le reconocían 5950 hectáreas, muchas menos que las 22.500 hectáreas de la demarcación de la Guardia Civil por las que este informe apostaba o las 15.000 que la corporación municipal ofreció en 1952 a los concejales Alfonso Pérez Blanco y Francisco Martínez, pero esto es otra historia, que tendremos tiempo de analizar cuando celebremos el año próximo el 25 aniversario de la Segregación.

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