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75 aniversario de la creación de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Primera procesión de 1939. 3

Durante la Segunda República las escasas clases medias tomaron partido por el republicanismo moderado. Personas como Juan Román, Manuel Sánchez, Andrés Martínez, Eugenio Cózar, Ricardo Rodríguez Pérez Blanco… apoyaron los proyectos de modernización de la sociedad casaviejeña y mejora de las paupérrimas condiciones de vida de los jornaleros. Cuando llega la Guerra Civil y se hacen con el poder los partidarios de Franco, las circunstancias cambian completamente.




Tras la caída de la II República se vuelve al tradicionalismo y a la imposición de la sociedad sacralizada, asistiendo a una reedición del pacto trono altar típico del Antiguo Régimen. Durante el primer franquismo D. Manuel Muriel Guerra ocupó un puesto primordial en aquel Benalup de Sidonia, siendo  el personaje con más poder e influencia del pueblo durante más de treinta años, desde 1934 hasta 1966. Aquellos miembros de la escasa burguesía que habían apoyado los planteamientos moderados republicanos todos tienen problemas al principio por su posición ideológica anterior. Unos huyen a la sierra, otros son sometidos a juicio sumarísimo y otros tienen que marchar a la guerra al frente nacional para dejar claras sus preferencias.  Pero gracias al papel intermediario del cura de Casas Viejas, el padre Muriel, esta burguesía media y moderada va a integrarse sin problemas en el nuevo régimen. El instrumento utilizado fue la religión y un medio concreto resultó ser la creación de la Hermandad de Nuestro Padre Nazareno. En ese contexto entendemos como Manuel Sánchez, maestro, industrial y alcalde pedáneo ocupa desde el principio relevantes cargos en la hermandad o desde 1939 comienza la tradición de ponerle a la imagen una  corona de flores desde la casa de la familia Román Estudillo. Va a ser la semana santa del 39 la primera en la que procesiona dicha hermandad.  



En una hoja informativa de 1954 se recoge el hecho, además de como al año siguiente se fundó la hermandad: "La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores tuvo su origen en el año de 1939, cuando al finalizar la guerra de liberación los vecinos de la aldea sacaron procesionalmente la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno para dar gracias a Dios por el feliz éxito de las Armas nacionales, quedando constituida dicha Hermandad en la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro por Junta general celebrada el 14 de enero de 1940”. Es decir, la hermandad se forma en 1940, por lo que este año celebramos el 75 aniversario, en base a que el año anterior el mismo equipo de personas que va a crear esta hermandad sacó la procesión de Jesús Nazareno el jueves santo. Tres  cuestiones a matizar. Ya decíamos en otro capítulo anterior como el carácter sufriente de Jesús Nazareno y el hecho de que tuviera hermandad en Medina influyó en la imagen que había regalado en 1910 Nicolasa Vela, los mismos argumentos nos sirven para la creación de esta cofradía en 1940. El grupo social que impulsó esta primera procesión y después la creación de la hermandad estaba compuesta por la oligarquía local, por una mezcla de propietarios (familia Vela, Espina, Muñoz…) e industriales (Manuel Sánchez, Juan Román, Andrés Martínez, Eugenio Cózar, Juan Pérez Blanco, Ricardo Rodríguez…) la mayoría de los cuales se habían situado en la II República en sus planteamientos y en el nuevo régimen se adaptaron a las nuevas circunstancias a través de la religión y en concreto del fomento de la procesión del jueves santo. Todo ello lubricado y unido por la figura omnipotente del Padre Muriel, verdadero hacedor e intermediario del cambio sufrido por la sociedad benalupense. En tercer lugar estas nuevas circusntancias las clarifica plenamente la hoja informativa de 1954 cuando habla de “al finalizar la guerra de liberación” o “para dar gracias a Dios por el feliz éxito de las Armas Nacionales". La procesión escenificaba el triunfo de la religión sobre la laicicidad republicana. La iglesia tomaba la calle, desde la cruz de guía hasta el último penitente. Un triunfo con una triple vertiente; civil,  militar y religiosa.

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