Visita al ECCV. 3



Ya dentro de la sala nos encontramos con el grafismo de los créditos y agradecimientos. Un análisis detallado de los agradecimientos nos permite conocer las fuentes en las que la empresa Expociencia se ha basado para proponer a la Fundación, que es la que definitivamente aprobaba los contenidos. Los documentalistas han sido Auxiliadora Suárez y Fernando Hidalgo. El peso  lo ha llevado la primera y para mi humilde entender ha hecho un estupendo trabajo, y más conociendo las dificultades y obstáculos que ha tenido que solventar.  



Aparece la Fundación que ha coordinado y dado el visto bueno a los contenidos. Así ella misma se pone en primer lugar, pues es la responsable última de los contenidos expuestos.  Después  los historiadores Gutiérrez Molina, Tano Ramos, Maurice y Brey y Mintz. También tiene su reconocimiento la comunidad educativa del IES Casas Viejas. Antonio Luis Rodríguez Cabañas es historiador y el primero que escribió un libro sobre Benalup (Casas Viejas). El primer libro con cierto rigor histórico que se hizo sobre estos hechos fue Historia y leyenda de Casas Viejas de Maurice y Brey. Pero va  a ser Jerome Mintz con sus Anarquistas de Casas Viejas quien fundamentalmente gracias al trabajo con las fuentes orales estableció los fundamentos teóricos de aquellos hechos. Recientemente los trabajos de Gutiérrez Molina y Tano Ramos han aportado nuevos enfoques y fuentes. Del primero se ha tomado su relato los cincos días de enero que ha servido como base para realizar el audiovisual. Por su parte la Comunidad Educativa del IES Casas Viejas lleva muchos años trabajando sobre el tema. Fruto de ello ha podido aportar a este centro una serie de documentos, imágenes y fotografías que le permiten afrontar el análisis de los hechos desde una perspectiva local, hasta ahora inédita. Ello constituye uno de los mayores atractivos del espacio. 



A la derecha un espacio para dejar mensajes al centro. Luego a la izquierda el segundo panel que es introductorio. Sobre la foto de María Cruz, el niño Silva González y la mujer de Quijada, Encarnación Barberan, aparece una frase sobre la memoria. En el texto de abajo nos contextualiza la exposición. Desde 1933 hasta la actualidad estos Sucesos han tenido una gran significación e importancia. La pervivencia de estos hechos tiene que ver con la utilización política y mediática que se ha hecho de ellos, con el lugar y el espacio donde pasaron y con las personas que los protagonizaron. Al  principio no sólo fueron objeto de una gran campaña mediática, convirtiéndose en la tragedia de la II República, sino que también fueron el centro del acontecer político siendo el casus belli de la dimisión de Azaña y la convocatoria de elecciones. En todas las convocatorias electorales de la Segunda República el tema de Casas Viejas fue central. Franco argumentó varias veces que los Sucesos de Casas Viejas eran una de las causas que hicieron necesario su golpe de estado. Después bajo su mandato se le cambió el nombre al pueblo y se sepultaron los hechos dentro de lo que ha venido en llamarse la “cultura del desaparecido”. Durante la transición las polémicas sobre estos hechos han sido abundantes y muchos los estudios en forma de libros, películas, obras de teatro... realizadas. La gran novedad de este espacio conmemorativo es la incorporación de las víctimas como elemento central de ellos y de paso la centralidad de Casas Viejas.




El tercer panel se llama Promesas de cambio. El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República y con ella una serie de proyectos que pretendían modernizar España reformando la estructura de la propiedad, posibilitando la igualdad de derechos entre géneros, generalizando el acceso a la educación para todos. En palabras de Gabriel Jackson la palabra Reforma es la que define el bienio progresista. En Casas Viejas el cambio de gobierno se notó en la llegada de concejales a la política no provenientes de las filas de los propietarios, en el acceso al ámbito público de la mujer, en la tímida mejora de las condiciones en las escuelas o en la aparición de un cierto laicismo. Pero las reformas republicanas no se consolidaron, ni triunfaron, por diversas causas. La modernización no fue posible, siendo los Sucesos de Casas Viejas el primer gran problema con que se tropezó la II República. El hecho de que bajo un gobierno progresista y democrático ocurriera esa tragedia va a ser una de las contradicciones que acompañen a estos hechos hasta la actualidad.



El cuarto panel está dedicado al problema agrario. Son muchas las causas que están detrás de los  sucesos, dependiendo de la tendencia o ideología se priman unas sobre otras. Pero todo el mundo coincide en contextualizarlas dentro del problema agrario español. La estructura de la propiedad latifundista basada en una explotación tradicional y en una abundante mano de obra generaba mucha miseria, pobreza, inestabilidad política e injusticias sociales. Al mismo tiempo que dificultaba la modernización económica general del país. La II República en septiembre de 1932 aprueba la ley de bases para la Reforma Agraria, pero los resultados no se veían venir. La burocratización del Instituto para la Reforma Agraria, los impedimentos de los propietarios y la impaciencia de la izquierda radical llevaron al fracaso este proyecto.



El quinto panel se llama La vida en Casas Viejas, sirve para contextualizar espacialmente los hechos. Si en todo el mundo rural el español en 1932 las condiciones de vida eran malas, en Casas Viejas lo eran pésimas. El pueblo había surgido en el siglo XIX fruto de las subastas y repartos de las desamortizaciones, por tanto, en el cogollo del problema agrario. A esas circunstancias generales hay que añadirle que se trata de una población aislada, marginada y muy lejos de los lugares centrales e importantes. Crece y se desarrolla con la oposición de la oligarquía e instituciones asidonenses, por tanto, con una falta de equipamientos y servicios apabullante. En ese contexto, el anarquismo que se postulaba contra un poder político que consolidaba la injusta estructura de la propiedad de la tierra, se extiende como la  pólvora. En 1914 se inauguró el sindicato de oficios varios y en 1915 fue prohibido. En  enero de 1932 vuelve a ser legalizado. Aparecen cuatro fotografías de Casas Viejas de aquella época. La primera es una vista general de Casas Viejas el 14-1-1933 de Campúa. Las otras tres son familias casaviejeñas, siendo la última de Serrano.

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