Los participantes en los Sucesos de Casas Viejas. José Monroy Romero "El Bailaor". 9

Una característica común a todos los que participaron en los Sucesos fue, desde un punto de vista político, su carácter de perdedores. Perdieron en la Segunda República, en la Guerra Civil, en la postguerra y en la transición pues han permanecido en el olvido. José Monroy Romero, el líder a su pesar del sindicato en aquella época, es un ejemplo paradigmático de perdedor. José Monroy nació en Alcalá de los Gazules en el 1889, y murió en 1973 con 84 años de un infarto en la casa de su hija Juana Monroy Moreno. Casado con Andrea Moreno Cabeza, tuuvo 13 hijos, de los que tres viven en Benalup-Casas Viejas (José, Ricardo y Juana), otros dos en Barcelona (Juan y Francisco), uno en Valencia (Antonia) y 1 en Murcia. Seis  han fallecido. 

De familia también sopaca (provenían de Villaluenga del Rosario) se dedicaba a las tareas del campo, bien cuidaba cabras u ovejas, bien segaba o hacía carbón o buscaba targaninas o espárragos (de ahí su mote del Bailaor) o cazaba furtivamente. Perteneció al primer sindicato que montó José Olmo en 1914, pero como era todavía muy joven, tenía 25 años, con poco protagonismo. Tras su ilegalización con la llegada de la Segunda República se vuelve a crear un sindicato de inspiración anarquista. Fue inscrito el 12 de enero de 1932, por Juan Rodríguez Guillén (Juan Sopas) y aparecía como presidente José Monroy. Llegada la hora de la verdad sobre la proclamación del comunismo libertario y la huelga general aparecieron dos posturas claras respondiendo a las dos tendencias en las que estaba dividido el sindicato. Monroy era partidario de la moderación, pero se impuso la postura de la FAI y las juventudes libertarias lideradas por Gallinito. Era por tanto un líder forzado que hizo lo que la mayoría de los miembros decidió. Dice Mintz: “El sindicato estaba gobernado por una junta. En la lista de personajes no hay ninguna señal de liderazgo carismático: José  Monroy dirigió el alzamiento, pero nunca pretendió ser un héroe y no inició acciones independientes..." 
José Monroy y su esposa en una boda.  Se intuye el bastón que debía
llevar  a consecuencia de la cojera que le produjo las palizas sufridas después de los Sucesos


Durante toda la mañana del día 11 se dedicó a coordinar lo decidido por la asamblea del sindicato. Cuando a las 13,30 llegaron los guardias civiles de Medina, él huyó al campo consciente de que el movimiento había fracasado. Después se entregó, lo encerraron en Medina, le dieron una soberana paliza (de ahí la cojera permanente que le obligaba a llevar bastón) y lo trasladaron a la prisión de Cádiz. Luego el juicio de junio de 1934 donde fue condenado a tres año de prisión que cumplió en Ocaña, saliendo en febrero del 36 con la amnistía del Frente Popular tras ganar las elecciones. La familia recuerda que en los dos años que estuvo en la cárcel al no tener nadie que llevara comida a la casa  pasaron muchas necesidades. Con 44 años cuando los Sucesos  y debido al cargo que ocupaba fue uno de los que más le afectó esta primera derrota. Dice una de sus hijas que:” dejó la política y se dedicó exclusivamente a su casa y a sus hijos y desde su trabajo en Jerez mejoró sus vidas, pero a pesar de que mejoraran su familia pasó mucha hambre y necesidad”.



Al inicio de la guerra, su madre, consciente del cambio de circunstancias, sin su consentimiento, bautizó a su hijo Palmiro con el nombre de José, siendo padrinos del niño Baltasar Alcantara y Ana Barca. José vivía en la mesa alta escondido y temeroso. Carboneros y pastores amigos le avisaban si venía alguien a buscarlo. El mismo alcalde pedáneo fue el que le dijo que había visto una lista donde aparecía su nombre como uno de los que iban a ser asesinados. El decidió entonces irse a Jérez a cuidar cabras y ovejas, en los terreros de Petra de la Riva, una rica propietaria que también tenía tierras en Casas Viejas, Picasso, por ejemplo. Era la segunda derrota.




Cuando terminó la guerra volvió a Benalup, pero la condición de perdedor siguió lo mismo que durante los Sucesos. En la postguerra se consumo la tercera derrota. Como cuenta su hijo José, tampoco era voluntario cuando tenía que quitarse la gorra delante de los señoritos, hacerles reverencias o asistir a misa obligatoriamente. Tenía cabras y ovejas, pero como no tenía terrenos propios pastaba en los padrones públicos, donde se tenía que quedar a dormir con el rebaño. Es probable que si conocía la vieja canción popular cantara aquello de: “ madrecita mía, me paso la noche contemplando las estrellas sin encontrar la mía; ¿será que he nacido sin ella?”. Su familia cuenta que en los años de la dura postguerra alternaban la vida en el pueblo, con el campo, pasando en este último menos dificultades. Al lado  de la choza en la calle Nueva había una tienda donde de vez en cuando le fiaban  los alimentos precisos para unos cuantos días. José Monroy pagaba dos veces al año; una de ellas era cuando vendían los borregos y la otra era cuando tenían que vender la lana de las ovejas. 



En los años sesenta fruto de la represión política y económica una parte de sus hijos, como tantos de los que participaron en los Sucesos,  emigran al levante español, donde ya con más con setenta años se va grandes temporadas. Es ahí cuando se entera de la presencia de Mintz y de que está recopilando información sobre los Sucesos y la forma de vida en el campo de principios del XX. José Monroy Romero, como dice su hijo Palmiro, sufrió muchas derrotas, de las que él fue testigo, pero que aunque fue vencido nunca fue persuadido, ni convencido. Por eso decide con sus amigos Pepe Pareja, Pepe Pilar, Andrés Candón, Llamas (De Medina) …que les van a contar a Jerome Mintz  la forma en que habían pasado los Sucesos y las circunstancias y consecuencias que acarrearon. Por eso Palmiro afirma categóricamente que su padre nació y murió de izquierdas. Cuando los amigos de Mintz le dieron a los familiares de Pepe Pareja, Francisco Estudillo, Pepe Pilar, Andrés Candón y José Monroy la gorra del jornalero, Palmiro, que ahora se llama José, dijo unas palabras de agradecimiento muy emotivas para Mintz y los organizadores del acto. Todos éramos conscientes de que aquello, aunque ínfimo ante tantas derrotas, significaba una pequeña victoria. El Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas entrega hoy 20 de marzo las medallas honoríficas de Benalup-Casas Viejas a la Hermandad de Ntro Padre Jesús Nazareno y a la Hermandad de Ntra Sra. del Socorro y a mi me ha parecido oportuno glosar la figura del "Bailaor" que tan significativa es y está tan presente en el ADN de este pueblo. Por eso  aquella frase de Walter Benjamin que dice que los que más necesitan la historia son los oprimidos, para no olvidar que su situación no tiene nada de "natural", ni lógico. 

Comentarios

"ercojo" ha dicho que…
Amigo, una vez más ¿cuantas ya? felicitarte por esta entrada dedicada a Monroy. De verdad son muchos aún a los que les tenemos que poner "historia" a continuación de su nombre.
Cecilio
BVA ha dicho que…
Alaa tu bisabuelo Alberto!
Pilar ha dicho que…
Quiero agradecerle y felicitarlo por la públicación sobre mi abuelo. De pequeña habia oido hablar del suceso pero por encima y ahora de mayor y gracias a internet he podido saber la magnitud que tuvo. Lo único que quiero retocar de este escrito es que mi abuelo se caso con Andrea Moreno Cabeza no con Alfonsa Alba Quiñones murió en casa de su hija Juana pero no en Valencia sino en Casa Viejas por lo demás quiero felicitarlo de nuevo. Gracias a personas como usted podemos saber de la historia.

Pilar Monroy Tundidor
Salustiano Gutiérrez Baena ha dicho que…
Gracias, por el comentario. Ya está arreglado el fallo

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