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Un regalo de cumpleaños


Ayer a medio día estábamos en lo de Cristo, en la posada de Casas Viejas preparando el carnaval, cuando llegaron varios jóvenes con intención de instalarse en el hotel. Yo sabía por Manolo Gil que había reunión familiar de los Bascuñana, para celebrar el 90 aniversario de la abuela matriarca. En la conversación de la barra se confirmó lo de la reunión familiar de los Bascuñanas. También me lo había chivateado el facebook de Lidia Rodríguez Pérez.




Los Bascuñanas son la típica familia casaviejeña. Proceden de fuera, se establecen aquí, luego se marchan y alguna vez vuelven. Juan Bascuñana Estudillo era el alcalde pedáneo de Casas Viejas en 1933. Vivía en la calle Medina número 4 y regentaba la zapatería de la calle Fuentes. Su padre Juan Bascuñana San Juan había nacido en Alcalá y su abuelo procedía de Zamora. Su madre Francisca Estudillo Cozar había nacido en Casas Viejas, pero sus padres procedían de Algatocín, Málaga, sopacas claro. El hermano de Juan, Miguel pertenecía a la CNT, pero él se presentó a las elecciones municipales de mayo del 31 por el partido radical. Obtuvo una de las tres actas de concejal que le correspondieron a Casas Viejas. Los tres concejales solo votaron la primera vez juntos, a favor de una subvención para instrumentos musicales del pueblo. La moción fue derrotada con los votos en contra de los concejales asidonenses. A partir de ahí la polémica, la lucha, el enfrentamiento entre los tres fue la constante. Sopas se fue del socialismo al anarquismo donde protagonizó un gran enfrentamiento con Suarez Orellana.  Las peleas y denuncias entre Suárez y Bascuñana también fueron constantes. En este contexto, Suárez se había proclamado alcalde pedáneo, decisión que tuvo que ser refrendada por Ángel Butrón, el alcalde radical de Medina. Pero los enfrentamientos con Medina y los radicales motivaron su dimisión. Le sucedió Baltasar Alcántara, un guardia municipal y de arbitrios que siempre había pertenecido al entorno de los propietarios. Suárez denunció trato a favor de Antonio Vela Pérez Blanco y apropiación indebida en las canteras consiguiendo la dimisión. Entonces fue cuando entró Juan Bascuñana como alcalde pedáneo. Su papel en los Sucesos fue secundario, aunque tuvo que enterrar a los muertos, recibir a las autoridades y periodistas y soportar la presión para que denunciara a los campesinos participantes, cosa que no hizo. El resultado fue que lo cesaron como alcalde y que perdió la zapatería de la calle Fuentes. 



Su hijo tenía 14 años en aquella época, a los 17 se incorporó a la guerra civil con los Nacionales. Allí fue herido en un carro de combate, pero al finalizar, como tenía cursado estudios de Bachillerato le ofrecieron la posibilidad de reengancharse en el ejército donde llegó a ser coronel. Estuvo destinado en diversos lugares de España, Ceuta, Algeciras, Córdoba y Madrid... pero siempre que podía venía a Casas Viejas donde lo esperaban sus amigos, sobre todo Ricardín el de la huerta, donde los guisos y ágapes se convirtieron en leyenda. 




Dice su nieto que él no quería ser militar, que le gustaba la veterinaria, pero las circunstancias le impusieron ese destino. Dice también que era tolerante y culto, aunque como buen hombre de la época pensaba que el problema de los españoles era que somos muy envidiosos y necesitamos mano dura para que nos gobiernen. Su mujer, la homenajeada de ayer, era Reyes Estudillo Orellana, de la finca de Marinieves, que luego se la vende a Paquirri. Dos de sus hijos Juan y Antonio nacieron en Casas Viejas, el resto en Cádiz. 




Esta mañana Fran me manda un audio de uno de los biznietos de Juan Bascuñana Estudillo. Carlos Carrera Bascuñana. En el me cuenta que estuvieron ayer celebrando el noventa cumpleaños de su abuela, la nuera de Juan Bascuñana Estudillo. La familia había decidido que el mejor regalo que se le podía hacer a la abuela era una comida  en las Grullas, en Casas Viejas, en su casa, en su pueblo. Aunque lleva mucho tiempo fuera, la tierra de uno son las raíces y estas te sostienen en el mundo. También me cuenta en el audio que estando de Erasmus en Italia, en un pueblo perdido y en una plaza solitaria se encuentra con otro andaluz, que le dice que es de un pueblo de Cádiz, pero que no lo va a conocer. Manolo Gil le dice que es de Casas Viejas y Carlos le contesta que su familia también lo es y que su bisabuelo era el alcalde de los Sucesos. Desde entonces son amigos. Carlos se siente orgulloso de su pasado, de su historia, de su gente y de sus raíces. Como tantos casaviejños es buena gente que camina, que llegan, se quedan, se van, vuelven... El mundo es un pañuelo, a veces llenos de mocos, otras de bonitas casualidades, como la de este caso en el que la historia, ojalá sirva de precedente, ha unido no separado. 

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