Los participantes en los Sucesos de Casas Viejas. Antonio Pavón Pérez. 6

El caso de Antonio Pavón ejemplifica uno más de tantos casaviejeños que sin estar especialmente comprometidos en ideas políticas entraron en una espiral de acontecimientos simplemente por estar en ese momento y en ese tiempo allí. Antonio Pavón Pérez,  soltero, campesino, hijo de Gabriel y Vicenta. Era más conocido como “El Loco Peña”




Antonio Pavón Pérez nació en 1915, en el seno de una familia sopaca de Faraján, que a principios de siglo se había establecido en Casas Viejas después varias campañas estivales de siega por la zona. Al igual que sus hermanos y la mayoría de los jornaleros del pueblo se afilió al sindicato de oficios varios en 1932, con solo 17 años, como el mismo declara en el sumario que le hicieron después de volver de la Guerra Civil por “Que antes de su incorporación al Ejército estaba afiliado a la CNT donde estaban todos los obreros para cuestiones de trabajo”. El sindicato controlaba el escaso mercado de trabajo, negociaba con los patronos y organizaba a los trabajodores por ello era habitual que la mayoría de estos se afiliaran, aunque muchos, como en el caso que nos ocupa, sin profundas implicaciones ideológicas. Casi todos los de su clase social y ocupación militaban en el sindicato y él era uno más.



Antonio Pavón se encontraba el día diez de enero con sus dos hermanos haciendo carbón en la sierra. Fueron avisados de que se iba a declarar el comunismo libertario y se sumaron, como tantos otros, al movimiento. Como venían de trabajar las caras las tenían tiznadas, esa era la razón por la cual tenían las caras ennegrecidas, no lo que dijo la prensa en el sentido de que se las pintaron de negro para no ser reconocidos. Él se apostó en la parte de atrás del cuartel, con Manolo Quijada, Perico Cruz, “Sin hueso” y “Pepe Pilar”. Tras la llegada al medio día del 11 de la guardia civil de Medina se encerraron en su casa familiar, muy cerca de la de Seisdedos, en la acera de enfrente. Tan próxima que ardió en la madrugada del día 12 a consecuencia del ataque a la del viejo carbonero. Ello fue el detonante para que acataran el consejo de su padre Gabriel Pavón (que les decía: “irse, irse, irse…” ) huyendo a la sierra los tres hermanos (Miguel, Sebastián y él). Allí, estuvieron ellos tres y cuatro personas más, tres o cuatro días hasta que se enteraron de que las fuerzas de seguridad detuvieron a su padre Gabriel Pavón y lo amenazaron de muerte,  si sus tres hijos no se entregaban. Se presentaron en Medina, huyendo de las palizas que daban a los que se presentaban en Casas Viejas, pero tuvieron la mala fortuna que en la cárcel de Medina estaba el guardia que las daba en Casas Viejas y fueron ampliamente torturados, rompiéndoles "las yemas de los dedos con las culatas de las escopetas". Después los trasladaron a Cádiz. La madre Vicenta Pérez no aguantó la presión y murió de infarto el día 1 de febrero de 1933, en Cádiz, donde se la habían llevado para intentar recuperarla. El día 2 de febrero, en el Diario de Cádiz, aparece la siguiente noticia: “Ayer tarde fueron puestos en libertad provisional, los tres hermanos Pavón Pérez, con motivo de haber fallecido su madre en esta capital, cuyo entierro se ha verificado esta tarde a las cuatro y media”. En el juicio de junio del 34 fue defendido por Don Manuel Blasco Garzón y fue absuelto. La huella de los Sucesos había sido dura, las palizas recibidas abundantes, la madre había muerto, la represión continuo posteriormente y el estigma de haber participado en ellos duró todo la vida. Sin embargo, no se había significado especialmente, simplemente le pilló el oleaje de aquella conflictiva etapa.



Lo mismo le ocurrió en la Guerra Civil. Desde 1935 estaba en Madrid y le sorprendió la guerra allí hasta su terminación en marzo del 39. El mismo lo cuenta en el sumario que le abrieron una vez que regresó a Casas Viejas:  “Que el 18 de julio de 1936 se encontraba en Madrid prestando servicio militar en el Regimiento de Artillería de Vicalvaro como del reemplazo y que el día 19 estuvo acuartelado y fueron bombardeados por un aparato nacional y el día 20 a la fuerza entraron los miliciano en el cuartel siguiendo en este como todos hasta final de Julio que marchó con las fuerzas al Guadarrama como fusileros solo cinco días regresando después de estos nuevamente al cuartel de Artillería donde permaneció como dos meses, siendo trasladado con una batería al Pardo y después a Madrid a la Plaza de la Moncloa. Permaneciendo en la Capital hasta el 27 de Marzo día antes de entrar las tropas nacionales en que en unión de muchos soldados más se pasó a las trincheras del Ejército Nacional”. Los informes que hacen de él el alcalde pedáneo y los dos testigos que él elije confirman que su actuación se remitió a seguir el curso de los acontecimientos. El alcalde pedáneo Baltasar Alcántara informa sobre el diciendo que: “es persona de buena conducta, buen trabajador apartado de toda actuación social-política, y se encontraba en Madrid prestando sus deberes militares al iniciarse el Glorioso Movimiento Nacional….” Don Manuel Sánchez Sánchez, el maestro nacional, informa sobre él: ”Que conoce a Antonio Pavón Pérez porque lo ha tenido en su escuela Nacional y le tiene un buen concepto no habiendo destacado en esta, política ni sindicalmente, ignorando su actuación en zona roja donde le sorprendió prestando su servicio militar, el Glorioso Movimiento Nacional”. José Guillén Delgado, el segundo testigo que declara en su sumario dice:” Que conoce a Antonio Pavón Pérez al que por su juventud no había destacado política, ni sindicalmente y que le sorprendió el Glorioso Movimiento Nacional prestando su servicio militar"



La postguerra fue igual de dura que para el resto de jornaleros. Trabajaba en lo que hubiera; carbón en invierno, alforjas, segar trigo o castañuela en la laguna, buscar espárragos, cazar conejos… Luego en los sesenta se pasó a la albañilería, participando en la construcción del poblado de las Lomas. Murió en Algeciras en 1992, aunque está enterrado en Casas Viejas. Murió de una trombosis. Según cuenta la familia tuvo problemas con la circulación de la sangre en una pierna, por lo que se la tuvieron que cortar diez años antes de morir. Cuando murió su mujer se fue a vivir con una hija suya al Tajo.



En definitiva estamos ante uno de los muchos casos que sin estar especialmente comprometido políticamente se vio envuelto en una serie de acontecimientos que marcaron profundamente su vida. Hay una frase por ahí que dice que la política la haces o te la hacen; evidentemente a Antonio Pavón se la hicieron.   

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