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Los participantes en los Sucesos de Casas Viejas. Diego Fernández Ruiz "El Tullio". 8

Diego Fernández Ruiz nació en Casas Viejas en 1889. Pertenecía al sindicato de oficios varios adscrito a la CNT al igual que la mayoría de los jornaleros de aquella época. No sabía leer, ni escribir, ni tuvo significación especial en los Sucesos. Estuvo en la reunión del día 10 en el sindicato, en lo que hoy es el Resbalón, y por la mañana se le asignó, junto a otros compañeros hacer una zanja en la carretera hacia Medina a la altura de la Calera para cortar el tráfico rodado con la capital asidonense.
Como la mayoría de campesinos cuando las fuerzas del orden recuperaron el control del pueblo huyó al campo. Allí estaba cuando en la madrugada del día 12 fueron a buscarlo la patrulla del teniente Sancho Álvarez. Él vivía en una choza en la calle Nueva 32, pero su hijo se había refugiado en la casa de Uralita de los González Silva, amigos de la familia, antes el temor de que el fuego del casarón de Seisdedos se propagará e incendiaria esta. Los guardias de asalto se llevaron a Juan Galindo, Juan Silva y a su hijo Cristóbal, que no había participado en los Sucesos, pues había estado buscando espárragos. Diego se enteró de la muerte de su hijo en la corraleta de Seisdedos estando escondido en el campo. 



Pasados unos días se entrega en Casas Viejas. El día 18 de enero se lo llevan  a  la cárcel de Medina, procesándolo el día 21 y de ahí lo trasladan a Cádiz  el día 22 de enero. En la cárcel gaditana permanecería hasta el  16 de febrero cuando sale en libertad provisional de la prisión. Fue defendido por el abogado Don Andrés López Gálvez, aquel que en su alegato final apeló a la canción popular refiriéndose a los campesinos de Casas Vijeas para decir:” Los más desheradados de la fortuna, los que parecen dejados de la mano de Dios, suelen hallarse tan tristes que de ahí la copla popular: madrecita mía, me paso la noche contemplando las estrellas sin encontrar la mía; ¿será que he nacido sin ella?" Como el resto de campesinos juzgados que no habían participado en el asalto a los cuarteles salió del juicio del 34 absuelto.



Diego Fernández que era de los que habían participado en los Sucesos que tenían un mínimo nivel de politización va a ser de los pocos participantes  que no huyó a zona republicana en la Guerra Civil, por eso no conocemos nada de sus andanzas durante la guerra, pero una serie de anécdotas que contaron algunos familiares al trabajo de Carolina, Ana, Gema e Irene, que nos sirve de referencia, nos ayudará a conocer al personaje. El citado abogado de los campesinos López Gálvez en su alegato final a continuación de la referencia a la carencia de suerte de estos campesinos también dijo que” El campo de Casas Viejas alimenta a muchas criaturas, conserva su cualidad fértil… Dada la mísera situación de los campesinos de Casas Viejas, éstos tienen que vivir de la caza furtiva y todos poseen una escopeta, como tienen un azadón o un instrumento de labranza. La escopeta, en Casas Viejas, es un instrumento de trabajo y se transmite de padres a hijos”. Algunos familiares cuentan que Diego Fernández vivía de lo que la naturaleza daba. Cazaba furtivamente, hacía carbón y sobre todo pasaba mucho tiempo viviendo en la sierra. Estaba especializado en coger laurel, para vender los manojos de esta planta en el pueblo. O se iba a la ermita de los Santos de Alcalá de los Gazules, a hacer “refilos” para afilar cuchillos y navajas. Eran frecuente que pasará mucho tiempo en el campo, sin volver a casa, cuando esto ocurría, la gente del campo, que en esos tiempos era muy abundante le daba de comer a Diego Fernández. 



Reflejemos tres anécdotas. Cuentan de una pelea que hubo en el bar Ricardo con él como protagonista. Un parroquiano que estaba en el bar se quería reír de él y le metía el dedo en el café con leche preguntando si estaba caliente. Tras varios intentos de Diego para convercerlo de que desistiera de hacerlo, cogió el café y se lo tiro a la cara. La trifulca fue inmediata. Como era un personaje solitario y un tanto extravagante los padres asustaban a sus hijos para que no estuvieran en la calle solos mucho tiempo diciéndole que él era el hombre del saco y que se los iba a llevar. Una vez lo paró la Guardia Civil, pidiéndole el carnet de identidad y él se metió la mano en el bolsillo y en vez de sacar el carnet  de identidad le sacó una cuchara diciéndole: “este es el único carnét de identidad que yo tengo”.



En 1961 se ahorcó en una higuera. Diego Fernández Ruiz, como el resto de los campesinos de Casas Viejas, había sido una persona que se había tirado toda su vida buscando su estrella, pero evidentemente no la encontró. Tampoco la Guardia Civil encontró su carnet de identidad.

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