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Historias de bandoleros

Os traigo hoy un audio de Juan Pinto de 1965 en él le cuenta al americano dos historias de bandoleros. La primera va sobre Diego Corrientes. Responde al tópico de que a los ricos robaban y a los pobres socorrían, pero bajo la anécdota de que otro famoso bandolero; el Vivillo había robado a otra persona haciéndose pasar por Corrientes. Estas historias no pertenecen a esta zona y circulaban de boca en boca. La segunda si pasó en el pueblo. Se trata de un bandolero local que se dedicaba a robar y se encontraba escondido en la sierra. Pinto cuenta como por culpa de un perro que había robado previamente la Guardia Civil lo atrapa.
Como es habitual en las narraciones de Juan Pinto no hay discurso social, ni político, pero sus relatos llenos de detalles y anécdotas definen y retratan muy bien la época. La anécdota de la paliza de la Guardia Civil al ratero y el hecho de que en un principio iban a mostrarla por el pueblo y luego desistieron por temor a las represalias es muy significativa
J.M.- Robaban a los ricos para socorrer a los pobres
J.P.- Diego Corrientes robaba a los ricos y socorría a los pobres. Llegó una vez el Vivillo y tropezó con uno y lo robo, a un pobre. Y le dice te voy a robar y soy Diego Corrientes. Tropezó con Diego Corrientes y empezó a llorarle. ¿Qué le pasa usted hombre? Que me ha robado Diego Corrientes. Diego Corrientes no te ha robado, Diego Corrientes soy yo y le dio una pintura buena y lo convenció de que había sido el Vivillo, otro ratero.
J.M.- ¿Qué bandoleros había aquí?
J.P.- En aquella fecha no había bandoleros. Ladrones sí. Aquí uno que le decían Cornejo
J.M.- ¿En qué fecha?
J.P.- En el año 8 o por ahí. Era un ratero bueno. Llegaron a pegarle una paliza a la guardia civil. Tenía yo entonces diez años. Llegaba yo a su casa, en ca la mujer  y no conocía al padre, ya andaba fugitivo. Y se llevó una piara cabras de un ranchero y el perro. Antes estaban los montes muy tranquilos de guardias. Se lo llevá a la vera de Tarifa. Y había un puesto carne y el vendía la carne. Después vino por otra saetá. Y se llevo dos o tres vacas de uno que le decía Juan Fuentes. Y lo chivateo uno que le decían Juan Lago. Juan Lago se quitó de en medio temiéndole a Cornejo. Van a buscar a Cornejo a la sierra y con las misma  la pareja llegó y el perro no le avisó, se le quedó embelezado cuando llegó la pareja. Le dijo al perro si tu estuviera a la vera mía otra vez te ibas a enterar. Total que lo detuvieron y se lo trajeron al pueblo. Le dieron una paliza que le chorreaba la sangre por la camisa. Quisieron pasear la camisa y uno de ellos no quiso porque la guardia civil estaba expuesto a que la gente se rebelara, entonces se aguantaron y se sujetaron. Fue  a la cárcel y saldría cuando yo tenía 25 años y entonces ya el hombre no se metió más, ya no podía tampoco, era viejo. Era un artista bueno, bueno".
La foto es de Mintz

losbandoleros.mp3

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