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Los participantes de los Sucesos de Casas Viejas. Antonio Cornejo Delgado. 3

Antonio Cornejo Delgado había nacido en Casas Viejas en 1881. Hijo de Sebastián y Manuela, era jornalero agrícola, casado, sin saber leer y escribir y domiciliado en la calle Mira el Río. La vida de Antonio Cornejo nos sirve de ejemplo paradigmático de estos campesinos que participaron en los Sucesos de Casas Viejas, que fueron encarcelados por ello, que después huyen a la zona republicana en la Guerra Civil  y que al volver vuelven a ser encarcelados, teniéndosele en cuenta su participación en los Sucesos. En el franquismo continúan una vida llena de miserias, privacidades y represión, muriendo en este caso de una forma traumática.

Participó con su hijo Sebastián en los Sucesos, siendo el único caso de participación de padre e hijo. En los Sucesos formó parte del grupo que hizo la zanja en la carretera hacia Medina y luego participó en el ataque a los cuarteles por la parte posterior. Por ello fueron ambos encarcelados y puestos en libertad provisional hasta el juicio de junio del 34 en el que fue absuelto. Su abogado fue Andrés López Gálvez. Como dice en el sumario de los Sucesos: “Formó los grupos armados por orden del “Gallinito” establecidos en la salida del pueblo y más tarde fue apostado en la parte trasera del cuartel de la guardia civil, para disparar sobre el que intentase salir, aunque no está demostrado que llegase a hacerlo. (Artículo 255)"



Le sorprendió la Guerra Civil trabajando en el descorche de la finca la cañada del Valle. En un principio el no huyó, pero si lo hicieron sus dos hijos José (de la UGT) y Sebastián (de la CNT) para no tener que incorporarse a las filas golpistas. Juan Gómez Gómez el encargado de Cañada Verde declara en su sumario, como es habitual en este testigo, de forma favorable. Dice: “que aunque desconoce los motivos que le indujeron a marcharse sí puede afirmar que estando trabajando en la citada finca, como quiera que se encontraban dos hijos suyos llamados Sebastián y José Cornejo Bancalero, fugitivos, el que declara y el dueño de la finca Don Matías Ribot Xatá aconsejaron al inculpado que los buscase y los hiciese volver con el fin de que no continuasen en la peligrosa situación en que estaban, cosa que hizo efectivamente el Antonio Cornejo hacia el diez de Agosto buscándolos durante dos días por la parte de Alcalá, y regresando sin encontrarlos. Que una vez terminadas las faenas de descorche se marchó de la finca el inculpado no habiendo vuelto a saber nada más de él”



El mismo cuenta en su declaración en el sumario que: “Se marchó el 28 de agosto de 1936 por el miedo que le infundieron sus amigos. Fue primero a Jimena, en donde estuvo enfermo, de allí fue a Ronda y trabajo en el cortijo Majar. De Ronda fue a Coín, donde trabajó en unos molinos de aceite, de aquí fue a Marbella donde le dieron el salvoconducto para venir a su pueblo. Volvió el 14 de febrero” Declara que pertenecía “a la CNT, obligado. Hace tiempo”. Como vemos y como la mayoría de los que huyeron no participan en acciones bélicas, sino que trabajan en el campo por la comida. Caída Málaga vuelven a Casas Viejas donde le espera de nuevo la represión y la cárcel. 



Fue condenado a doce años y un día de reclusión temporal por Auxilio a la rebelión militar. Entre los argumentos para esa pena incluyen su participación en los Sucesos, como le pasaría a otros muchos que también participaron. Así aparece en el sumario del 37: “Hechos probados en la sentencia…Que Antonio Cornejo Delgado, también se marchó a la zona roja y afiliado a la CNT intervino en la sedición de Casas Viejas por cuyo motivo ya fue sancionado”. 



Se les conmuta la condena de 12 años por la de cuatro años de prisión menor. Pero tanto él como sus dos hijos consiguieron salir antes de lo previsto de la cárcel, pues, según cuenta la familia, un primo hermano suyo trabajaba en prisiones y aceleró las gestiones para conseguir la libertad de él y de su hijos. “En aquellos tiempos la mayoría de las cosas se resolvían con recomendaciones y por tener familiares con cierto poder” dice la familia.



Vivió una postguerra muy dura, como todos. Trabajó en el campo, poniéndole muchas trabas para contratarlo por su pasado izquierdista. Tuvo cinco hijos; Sebastián, Manuela, María, Pepe y Sebastiana. Cuenta la tradición familiar que tuvo un problema con un personaje importante del pueblo y le pegó con un bastón, (tenía problemas de vista y llevaba siempre un bastón). El miedo y la represión existente era tan grande que estaba convencido de que lo meterían para toda su vida en la cárcel por ello, “como él lo había pasado muy mal en la cárcel, creyendo que le iba a tocar a él ser uno de los que se llevaban en los camiones para matarlo,  pues no quería volver a ir, y fue a su casa, una choza de castañuela,  cogió una soga y se ahorcó”. Posiblemente pensó que enfrentarse a un poderoso del régimen le iba a acarrear cadena perpetua y con los precedentes vividos y sufridos optó por quitarse la vida. Metafórico final para toda una vida llena de sufrimientos y derrotas.

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