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Las víctimas mortales de los Sucesos de Casas Viejas. Conclusiones. Y 7

En total 28 muertos. Excepto Antonio Barberán, Rafael Mateo y los tres miembros de la fuerzas de orden pública, todos estaban relacionados de una forma u otra con el movimiento campesino que el 11 de enero proclamó el comunismo libertario, por ello insistimos en que el tópico del azar, de la casualidad, del destino, de la mala suerte hay que desterrarlo. 



Ya tenemos suficientes estudios sobre la historia del siglo XIX y XX de Casas Viejas para entenderlos como fruto de un contexto determinado, de una dependencia económica y política muy clara y con unos precedentes tan diáfanos que no permiten catalogarla con incidentes casuales o fruto del azar. 
En ese contexto determinado, temporal y local y nacional, el sector mayoritario del pueblo, el campesinado, de adscripción anarquista, declara el comunismo libertario. Y aunque son varios los sectores minoritarios que se sienten atacados por lo que se esconden; los propietarios, los socialistas, el cura... sólo la Guardia Civil se enfrenta abiertamente a ellos defendiendo el orden legal vigente. Fruto de ese enfrentamiento mueren dos guardias civiles. Recuperado el control del pueblo por la Guardia Civil del pueblo se procede al escarmiento donde mueren 26 personas más. Todavía no se conoce bien el papel de las élites locales en esa represión, pero sabemos que los guardias del pueblo guiaron en la razzia a la guardia de asalto, que algunos propietarios visitaron en la pensión San Rafael a Rojas y los suyos para instarlo a un escarmiento mayor, que posteriormente los anarquistas se quejarían del papel jugando por el posterior alcalde pedáneo, que José Vela Morales sería objeto de un atentado anarquista en Cádiz por su participación en estos Sucesos o que las declaraciones posteriores de estas élites indican en que lugar estuvieron cada uno durante los Sucesos. Sería necesario un estudio más profundo sobre el papel de las élites locales durante ellos, pero nos faltan datos y el oscurantismo típico sobre estos hechos, han hecho que en este caso impidan que podamos conocer en profundidad su papel. 



El cura, Andrés Vera Rivas declara al periodista Julio Romano:”En los siete meses que llevo en este curato he presenciado más de cuatrocientos enlaces por lo civil, mientras sólo cuatro o cinco se han verificado por la Iglesia” Es verdad que muchas de las familias afectadas no habían contraído el matrimonio católico tradicional como el caso de “Manolete” Benítez y Sebastiana Reyes o Juan Estudillo y María Toro o Gabriel Grimaldi o la misma familia de Seisdedos cuyos hijos aparecen en las partidas de bautismo de la iglesia como de madre desconocida porque Catalina Jiménez había tenido anteriormente otra pareja. Más significativas aun me parecen las palabras de Salvo en el juicio a Rojas  en mayo de 1934:  
- “Allí en el pueblo todos eran iguales
- ¿todos eran malos? Porque allí lo querían mucho (le preguntan)
-     Cierto. Me miraban muy bien, desde el año 28 en que pertenecía al Cuerpo.     (contesta Salvo)
-     Entonces ¿cómo dice que eran malos?
-     Quiero decir que dentro de la ideología todos eran malos”. 



A los que tenían esa ideología fueron a los que buscaron y encontraron a ellos o a sus familiares, como luego pasaría en el resto de España a partir del 36. Parece claro que se trataba de un acto claro de escarmiento contra quienes habían intentado derribar un poder político y económico que los condenaba a la miseria. Por ello tradicionalmente a estas víctimas no se le ha otorgado ninguna importancia. 

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