headerphoto

Las víctimas mortales de los Sucesos de Casas Viejas. IV.- La razzia de las siete de la mañana. 5. Consideraciones generales y precedentes. a

El niño Salvador del Río en la puerta de su casa de la calle Medina donde fue asesinado su abuelo. 
Nos encontramos ante uno de los actos centrales y más sanguinarios de estos Sucesos. A las cuatro la mañana termina el asalto con la quema del casarón y la muerte de sus ocupantes. Las fuerzas del orden se retiran. En la pensión San Rafael (hoy bar Tato) se establece el cuartel general, allí se cena y se sigue bebiendo. Poco antes de las siete de la mañana se encontraban en la fonda, Luis Barberán Madueño, el guardia de asalto herido Madras, los enviados del gobernador civil Arrigunaga, Gessa y Suffo, los médicos Ortiz y Hurtado, el alcalde pedáneo Bascuñana, varios paisanos cuya identidad se desconoce y los oficiales de Asalto y Guardia Civil.
Rojas manda un telegrama a las 6,45 diciendo que: ”terminada esta misión seguiré haciendo las detenciones de los cabecillas del movimiento, a cuyo fin le seguiré informando”. Tras la visita de representantes de las fuerzas fácticas del pueblo se ha decidido que el escarmiento debe ser más amplio. A las siete mañana comienza la razzia. El capitán Rojas divide sus fuerzas en tres patrullas, una al mando del suboficial Barriobero la mandó a custodiar los camiones y mantener el orden en el centro del pueblo y asegurar el punto estratégico de la fábrica de la luz, otra al mando del teniente Artal y con Salvo como Guardia Civil del pueblo la envió a practicar detenciones por la calle Nueva y la tercera, al mando del Teniente Sancho Álvarez Rubio y con García Rodríguez como Guardia Civil local la envió a detener hombres con escopeta por la calle Medina. 



El capitán Rojas dirigía las operaciones desde una atalaya en lo alto de la calle Nueva, actual Pistas Verdes. Los lugares elegidos para buscar hombres con escopetas no son casuales, son las calles donde viven los jornaleros de adscripción anarquista. Como los principales protagonistas del episodio revolucionario del día anterior habían huido a la sierra, se llevarán a sus familiares y amigos, que serán los que posteriormente morirán en la corraleta.



Cada una de las dos patrullas aportan a la razzia 6 muertos (se salvaron Salvador Barberán y Calvente). Seis de la calle Nueva llevados por Artal y otros 6 de la calle Medina llevados por Sancho. Todos pertenecen al ámbito sociológico del sindicato de oficios varios, pero ninguno había tenido una significación especial en los sucesos del día anterior, salvo Fernando Lago que había disparado contra el asalto al casarón de Seisdedos pues su hija estaba dentro. 



IV.1.- Los precedentes
En la fotografía de Sánchez del Pando, arriba a la derecha, Salvador Barberán Romero (hijo de Antonio y
 que se salvo de la muerte a última hora), al lado su mujer María Delgado, a la izquierda López San Miguel.
Abajo por la izquierda Maria Casas, María Barberán Delgado, Alfonsa la del horno y los niños Antonio y Francisco Barberán Delgado.
13.- Antonio Barberán Castellet nacido en 1859 de profesión campo. Su familia provenía de Muchamiel, Alicante.  Vivía con su nieto Salvador del Río de 13 años  en una casa de la calle Medina. Como en el caso de los primos Montiano, era normal que los nietos durmieran en casa de los abuelos para que no estuvieran solos.  No entra exactamente en el grupo de los 12 muertos en la razzia, pues murió en su propia vivienda. Antonio Barberán se acababa de levantar, eran las siete y algo de la mañana. Había salido a orinar, según la tradición familiar,  y los  guardias de asalto de ronda por el pueblo le dieron el alto y él hizo caso omiso de él. Le dispararon y lo mataron. El caso fue utilizado en el juicio contra Rojas, llevando a su nieto como único testigo de los familiares de las víctimas para intentar rebajar la responsabilidad del Capitán. Su hijo Salvador Barberán, Pini, había entrado en la cuerda de presos, pero uno de los guardias civiles, Juan Gutiérrez le dio permiso, junto a Rodríguez Calvente, para abandonarla. En el juicio a Rojas como en el caso de Rafael Mateo también se incluyó entre sus víctimas a Antonio Barberan. Estaba claro que con esas inclusiones se quería alimentar la tesis de la casualidad, del enfrentamiento mutuo y en iguales condiciones entre casasviejeños y guardias de Asalto. De hecho la defensa de Rojas argumentó que este no tuvo nada que ver con la muerte de ambos.Su hijo Antonio Barberán Romero intentaría conseguir una pensión por la muerte de su padre.







0 comentarios: